Holguín.— Además de lidiar con todos los tipos de cáncer del cuerpo humano, el Centro Oncológico Territorial tiene que luchar con otro tumor que no se opera ni entiende de radiaciones o quimioterapias: el bloqueo estadounidense.

La realidad es que las agresivas medidas del Gobierno de Donald Trump hacen metástasis en la institución oriental, adscrita al Hospital Provincial Vladímir Ilich Lenin y segunda con mayor cantidad de pacientes en el país.
El doctor Pedro Escalona Díaz, director del centro, asegura que ninguno de sus cuatro pilares asistenciales se libra de la asfixia provocada desde el imperio del norte. De modo que sufren por igual los servicios de oncología clínica, cirugía oncológica, radioterapia y medicina nuclear, que ofrecen cobertura también a las provincias de Granma y Las Tunas.
Los ejemplos, lamentablemente, abundan. Al día de hoy, detalla el especialista en Primer Grado en Oncología Médica, la lista de espera para cirugías sobrepasa las mil personas, algunas de las cuales llevan aguardando entre seis y siete meses.
“En el mundo entero la cirugía oncológica es una especialidad costosa. Incluso para los grandes hospitales es bastante complejo mantener un estándar en cuanto al nivel de insumos. Y nosotros somos un país tercermundista y bloqueado”, señala.
Añade que las afectaciones actuales, relacionadas directamente con el cerco energético, van desde un apagón general que perjudica el servicio hasta un enfermo citado para una intervención que no puede llegar porque reside en municipios alejados.
Hay que contar igualmente que, en materia de insumos, escasean suturas, inductores anestésicos, tubos endotraqueales, bránulas, sondas, máquinas de anestesia y equipos de ventilación mecánica, enumera.
El galeno ilustra mejor la situación al comentar que semanalmente se están operando entre 25 y 30 enfermos, cuando la capacidad real estimada del centro alcanza para realizar 85 o 90 procedimientos quirúrgicos en ese mismo rango de tiempo, por supuesto, con un respaldo estable en los aseguramientos.
En medicina nuclear el impacto es severo. Escalona Díaz precisa que en este servicio, necesario para identificar marcadores tumorales, “los reactivos que se utilizan son de primer mundo y se requiere una inversión muy fuerte para poder mantener la actividad con los pacientes”.
De hecho, en lo que va del 2026, esta área prácticamente no ha funcionado, lo que perjudica principalmente a los enfermos oncológicos con afecciones localizadas en la tiroides y mamas.
El país hace un esfuerzo inmenso para sobreponerse. Las tecnologías para el tratamiento del cáncer tienen precios millonarios y, aún en este tenso escenario, se instaló hace breve tiempo en el oncológico una fuente radiactiva para los equipos de cobalto terapia.
El centro, con sus casi 300 trabajadores, entre ellos 26 especialistas en áreas quirúrgicas y 42 oncólogos, tampoco se queda con los brazos cruzados. El joven director afirma que la premisa es que ningún paciente quede desprovisto de tratamiento. Se hacen gestiones con otros hospitales, se alternan terapias, se hace todo por la vida.
“Lo que admiro de mis trabajadores es que siempre están pendientes, y cuando se les pregunta qué les hace falta, solo piden recursos para trabajar, nada más”.

