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Washington atrapado en una telaraña

El régimen de EE.UU. está cada vez más atrapado en una telaraña, tras emprender en febrero pasado una nueva guerra contra Irán, junto a su aliado Israel, de consecuencias imprevisibles para el decadente imperio de Washington.

La actual administración de la Casa Blanca subestimó la capacidad defensiva y ofensiva de Teherán, y calculó erróneamente los daños que podría causarle el conflicto que ya se entiende por más de un mes.

El presidente Donald Trump aseguró que la intervención castrense duraría escasos días y ha proclamado mintiendo, una y otra vez, la victoria de EE.UU.

Sin embargo, la extensión de su cruzada y el reciente anuncio del ocupante del Despacho Oval de emprender una invasión terrestre con miles de marines y soldados a la nación persa evidencian lo contrario.

El influyente periódico estadounidense The New York Times publicó este fin de semana un artículo que tituló: Ultimátums descabellados y bombardeos a mansalva, un retrato de la guerra de Trump, en el cual se subraya que sus drásticos vaivenes se han combinado para dar a su gestión del conflicto un carácter errático e improvisado.

Washington y Tel Aviv no han podido doblegar a Teherán que ha respondido con extraordinaria potencia a los enemigos, causándoles daños multimillonarios a sus respectivas sofisticadas maquinarias bélicas, y numerosas bajas de efectivos, aunque los agresores impidan con una censura extrema se difundan sus reales pérdidas.       

A la avisada ofensiva por tierra, Irán ha contestado en tono irónico que les darán la bienvenida, como se merecen, a los invasores.

Esa determinación de Trump puede enredarlo aun más en la telaraña que el mismo se ha tejido por su afán de dominar el petróleo iraní y del mundo, e imponer a toda costa su dominio global.

La conducta enfermiza de quien se cree el emperador del siglo XXI ha provocado que sus aliados europeos y de otras regiones se distancien de él, al mismo tiempo que en su país sea más rechazado por políticos, altos mandos militares, personalidades, y el pueblo en general.

Un ejemplo de ello, de tantos, fueron las manifestaciones denominadas No Kings (No Reyes) escenificadas en las últimas horas por millones de estadounidenses, en las que demandaron la salida de Trump de la Casa Blanca por sus guerras, amenazas, agresiones, violencia, persecución de migrantes, y su desaprobada por muchos gestión económica.

A juicio de analistas, el actual presidente de EE.UU. ha destrozado las relaciones y normas internacionales, y está llevando al mundo al holocausto, lo que se evitaría si termina expulsado de su trono, y enjuiciado por crímenes de lesa humanidad.              

    

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