
“Prácticamente me críe aquí, era el trabajo de mi papá y venía mucho con él, aunque mis padres estaban divorciados, siempre hubo una buena relación y él es mi ídolo, por eso quería seguir sus pasos”, afirma el joven Carlos Enríquez León Bejerano, quien tiene 23 años y es jefe de la instalación turística Cueva del Indio.
El centro, ubicado en Viñales y perteneciente a la Empresa Extrahotelera Palmares S.A., en Pinar del Río, cuenta con 37 trabajadores y se destaca por la atractiva oferta que incluye paseo en bote y servicios de restaurante, cafetería y bar.
A su corta edad, Carlos ostenta un título nobiliario que enorgullece al colectivo: es el directivo más joven del sector en la provincia.
El jardinero
“Empecé como jardinero cuando terminé el Servicio Militar Activo, pero la compañera que llevaba el almacén era una persona mayor, que no podía hacer fuerza, y la ayudaba a mover las cosas pesadas. Fui aprendiendo y pasando cursos en el Centro de Capacitación para el Turismo (Formatur) como dependiente y almacenero”, asevera.
Dos años después ya se desempeñaba como jefe de brigada. A los pocos meses en esas funciones pasó a segundo administrador, comenzó a quedarse al frente de la unidad y asumir otras responsabilidades…
A no amilanarse ante el reto lo impulsó Boris Crespo Miranda, quien en ese momento era el jefe, y actualmente dirige Palmares en la provincia. Con el ascenso de él, León Bejerano quedó comandando la instalación. “Siempre me decía: tú tienes ‘pinta’ para esto”.
Reconoce que requiere mucho esfuerzo, porque es complejo dirigir a personas que hasta le duplican la edad, tienen experiencia y lo conocen desde niño.
Continuar la superación es un empeño personal para este joven que cursa la Licenciatura en Gestión Sociocultural. Asimismo, quiere formarse como capitán de salón, cantinero y otras especialidades, porque “para poder exigir que se haga bien, hay que saber”.
A pesar de…
En el sector privado podría obtener más ingresos, algo muy importante cuando se estrena como papá de una niña, pero dice que no lo atrae, no obstante todas las oportunidades que tendría en Viñales: “Siempre quise trabajar en el sector estatal del turismo, es lo que me gusta, y aquí estoy”.
Destaca que en la empresa se prioriza a los jóvenes para las acciones de capacitación en Formatur, que se reúnen periódicamente con ellos y les enseñan mucho. En ese sentido, se siente acompañado y estimulado.
Como el mayor reto desde que asumió el cargo, señala la evaluación del Ministerio del Turismo para la categorización, proceso del que no conocen aún el resultado, pero durante su realización no tuvieron señalamientos y los felicitaron.
La recuperación del punto de venta El Parqueo, después de dos años cerrado, es un logro que presume. Fue quien dio lectura al compromiso de los directivos de Palmares del país, durante la firma del Código de Ética.
En él se cumple una máxima de su mentor, Crespo Miranda, para impulsar a los jóvenes hacia un mayor protagonismo: “Es mejor trabajar con quien quiera y no sepa, que con quien sepa y no quiera”. Carlos ama lo que hace y se enorgullece de seguir los pasos de su papá.