A pesar de sus casi 78 años de edad, al Héroe del Trabajo de la República de Cuba (2021) Orestes Benítez Fernández lo encontré de pie frente a una mesa en la sala de motores de la unidad empresarial de base (UEB) Talleres y Desmonte Azutecnia Las Tunas, en el mismo ajetreo de siempre en el fascinante oficio de Mecánico Integral, el que comenzó a ejercer el 30 de septiembre de 1980. Es como si el tiempo no pasara, lo atestiguan su espíritu, su pasión.

Después del saludo de rigor y porque conocía su padecimiento le dije “el Chikungunya no cree en héroes”, y me contestó en tono jocoso “no, no, no, ni en nadie y no avisa, pero cuando estoy trabajando el dolor se calma y si paro vuelve”, lo afirma y sonríe.
Conversa sin apartar las manos engrasadas del motor Kamaz que el incierto inicio de la zafra en este territorio aclama, y mira a intervalos a otros de la marca Yuchai que esperan de su intervención para retornar a los campos cañeros.
Así de urgentes y necesarias son las responsabilidades que asume Orestes unido a otros compañeros, quienes ponderan las experiencias y la constancia del HÉROE (en letra mayúscula) y lo consideran su guía, una enciclopedia andante que atesora conocimientos sobre mecánica que desafían limitaciones de recursos e insumos, ahora agravadas por el bloqueo imperial.
Dice Orestes que por el “dichoso” virus estuvo alrededor de una semana sin trabajar, “de reposo y volví al taller, porque en la casa el malestar no se alivia” y es que en las más de cuatro décadas de labor y en el quehacer constante ha encontrado el sosiego que provee la utilidad de la virtud.
Opiniones compartidas
“Tenía 15 años cuando vine al taller y conocí a Benítez”, cuenta el joven Carlos Alejandro Vega, en aquellos días cursaba la Enseñanza Técnica Profesional, y era uno de sus tantos pupilos. Estuve dos años de práctica bajo su tutoría y le aseguro que es una buena persona, enseña bien, es ejemplo. Era estudiante,recuerda, pero no parábamos. Él me inspiró, educó, aconsejó y formó”.

La semilla plantada germinó y después de cumplir con el Servicio Militar Activo, Carlos Alejandro volvió tras sus huellas hacia el ejemplo de un hombre que destila bondad y no guarda para sí los secretos de la profesión, comparte con todos la sabiduría adquirida en tantos años bregando entre hierros, motores, retos…
En el 2008 se acogió a la bien ganada jubilación, “entonces yo era jefe de Producción de la UEB”, rememora Eduardo Brathwaite Herrera, ahora Jefe Técnico, “y lo trajimos otra vez para la sala de motores, donde es insustituible por su experiencia en la reparación de estos equipos, por su actitud y abnegación en el trabajo, y porque ha formado varias generaciones procedentes del instituto politécnico industrial XI Festival”, enfatiza.
“Para Benítez no hay imposibles”, alega Edwar Crai Martínez, jefe de brigada en la sala de motores, y exalta que siempre busca y encuentra alternativas con innovaciones y racionalizaciones que les permiten sortear carencias de piezas de repuesto y de agregados necesarios para reparaciones, mantenimientos y otras operaciones a los medios que garantizan las zafras azucareras en las industrias y en los campos locales.
La decisión de un Héroe
“Me jubilé y solo estuve dos meses en la casa, porque después de tantos años de trabajo uno no se adapta tan fácil a no hacer nada. Mis compañeros hablaron con la Dirección de la UEB y me mandaron a buscar, y aquí estoy todavía, y estaré mientras tenga fuerzas para ser útil”, sentencia en la despedida.

En su decisión está el legado del Comandante en Jefe Fidel Castro que lo motiva más en el año del centenario de su nacimiento y están, también, los apremios de la Patria y de la Revolución, y su afán de serviles cuando las intenciones hegemónicas del imperio las amenazan.
Acerca del autor
Licenciado en Periodismo (Universidad de Oriente, 1986), máster en Ciencias de la Comunicación (Facultad de Comunicación Universidad de La Habana, 2010). Inició como colaborador (1999) y desde el 2008 es corresponsal de Las Tunas. Profesor adjunto de la Universidad de Las Tunas con categoría de asistente. Cumplió misión en la República de Haití (2000) y en la República Bolivariana de Venezuela (2018-2021). Es colaborar del Periódico 26 y de la emisora provincial Radio Victoria.

