En conferencia de prensa, estructuras de dirección y dirigentes del Ministerio de Educación Superior confirmaron la decisión de realizar el proceso de ingreso a la Educación Superior de forma similar a los últimos cursos. El anuncio ratifica la voluntad de mantener un sistema que se distingue por su rigor y transparencia, y que constituye una garantía para miles de jóvenes que aspiran a continuar estudios universitarios.

La confirmación llega en un contexto complejo, marcado por tensiones económicas y energéticas, lo que explica la decisión de posponer los exámenes de ingreso para el mes de junio. El ajuste, lejos de ser un retroceso, se presenta como una medida de responsabilidad que busca favorecer la preparación de los estudiantes y asegurar condiciones organizativas en todo el país.
De esta manera queda establecido que:
– Matemática: viernes 5 de junio de 2026
– Español: martes 9 de junio de 2026
– Historia de Cuba: viernes 12 de junio de 2026
Hasta el momento, se estima que más de 18 mil estudiantes para ingresar en una carrera o programas de formación de Técnico Superior en el curso diurno. El plan de plazas para este año es de 96 mil 305 plazas.
Los especialistas reafirmaron que continuarán aplicando el modelo de gestión del ingreso a la educación superior con carácter territorial en todas las provincias, con el propósito de contribuir a los intereses de desarrollo local en los territorios (municipios), y la atención a grupos y personas con determinados niveles de vulnerabilidad.
Seguir defendiendo a la Universidad
El ingreso al curso 2026-2027 conserva las características del año anterior: los exámenes de Matemática, Español e Historia de Cuba ordenan el otorgamiento de carreras y de programa Técnico Superior. En este curso, se mantiene la posibilidad de acceder a una plaza incluso sin alcanzar el mínimo de 60 puntos, pues los aspirantes que no aprueben podrán optar en los siguientes otorgamientos, siempre que existan vacantes disponibles.
La Facultad de Lenguas Extranjeras de la Universidad de La Habana, con más de cinco décadas de experiencia, inicia un proceso de transformación curricular que unifica las cuatro carreras anteriores y crea la nueva Licenciatura en Lenguas Extranjeras. Esta innovación responde a las demandas actuales del país y marca un paso hacia la modernización de la enseñanza, al tiempo que mantiene la formación en dos lenguas y proyecta su extensión a otras universidades en el curso 2027-2028.
El sistema también preserva requisitos especiales en carreras como Periodismo, Relaciones Internacionales y las seis de la Universidad de las Artes (ISA), donde las pruebas de aptitud continúan siendo decisivas. A la par, se mantiene el estímulo de otorgar carreras directas a estudiantes destacados en concursos nacionales e internacionales, lo que refuerza el reconocimiento al talento y la excelencia académica.
En cuanto al plan de plazas, se ofertan 96 305 para el próximo curso, cifra que garantiza cobertura plena y confirma que existen más oportunidades que aspirantes. La distribución por áreas de las ciencias muestra un peso significativo en las carreras de Salud y Pedagógicas, reflejo de las prioridades del país en la formación de profesionales vinculados al bienestar social y la educación.
Pero el ingreso no puede analizarse de manera aislada. La continuidad del proceso de formación de pregrado enfrenta el reto del desabastecimiento de combustible, consecuencia directa de la política agresiva del gobierno de los Estados Unidos contra Cuba. Ante esta situación, el MES ha emitido nuevas orientaciones que buscan sostener el curso académico 2025-2026 hasta su culminación.
La matrícula actual asciende a 176 579 estudiantes, distribuidos en 171 programas académicos. La descentralización aplicada desde febrero permitió que 7 879 estudiantes se trasladaran a sus municipios de residencia, garantizando la continuidad de sus estudios mediante la cooperación entre universidades. Este movimiento evidencia la flexibilidad del sistema y su capacidad de adaptación a las circunstancias.
Las orientaciones insisten en fortalecer el trabajo educativo, patriótico y político-ideológico, acompañar a las organizaciones estudiantiles en su liderazgo y garantizar encuentros presenciales sistemáticos con los estudiantes. Se promueve además la autogestión del conocimiento y nuevas formas de evaluación, como portafolios, proyectos y exámenes integradores, que apuntan a un aprendizaje más autónomo y contextualizado.
La culminación de estudios también se diversifica: examen estatal, defensa de diploma, proyectos, portafolios o artículos científicos. Estas modalidades, presenciales o virtuales, se adaptan a las particularidades de cada carrera y territorio, con el objetivo de asegurar que los estudiantes del último año cumplan los requisitos para graduarse y ser ubicados laboralmente.
En medio de las dificultades, el Ministerio de Educación Superior extiende un reconocimiento a estudiantes, profesores y trabajadores por su compromiso y disciplina. Es precisamente la unidad de la comunidad universitaria la que garantiza la vitalidad de la Educación Superior, reafirmando su papel como pilar de resistencia y desarrollo social en Cuba.

