Cuando el Convoy Nuestra América llegó hasta esta pequeña isla caribeña repleto de medicinas, insumos médicos, útiles escolares y otros beneficios para el país reafirmamos que Cuba no está ni estará nunca sola. Fueron hombres y mujeres de todos los rincones del planeta que respondieron con la misma calidez de siempre y el reflejo de una memoria que no se apaga.
Muy emotivo fue el encuentro que sostuvo en el Palacio de Convenciones el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República Miguel Díaz-Canel Bermúdez con los integrantes del Convoy. Sus palabras no se limitaron a agradecer la solidaridad recibida, sino que trazaron un panorama de los retos que enfrenta la nación.
“Sigan contando con Cuba, como nosotros contamos con ustedes”, ratificó el mandatario. Asimismo, durante la intervención realizó un llamado a la articulación de las fuerzas progresistas a nivel internacional, como vía para enfrentar los intentos de dominación imperialista. Su sentir abogó por la resistencia y expuso que pese a las dificultades, el país se mantiene firme en sus ideales y en la capacidad de reinventarse.
Un apoyo sincero
Entre los cientos de participantes, Trabajadores obtuvo varios testimonios que reflejan sus experiencias, memorias y sentimientos.
Una de las jóvenes norteamericanas, Emi Lockwood, trabajadora en California e integrante de la Brigada de Juventud de Estados Unidos, dijo que en su país “los derechos de comer y de vivir dignamente son privilegios” y subrayó que con los cubanos había aprendido que “cuando los trabajadores tienen poder, todo es posible”. Para ella, Nuestra América es un reclamo de unidad continental contra el bloqueo y el imperialismo.
Detenerse allí, en medio de tantas voces unidas por un mismo fin constituyó la prueba fiel de que la solidaridad no entiende de fronteras ni de bloqueos. Países y organizaciones que llegaron hasta esta tierra para devolver la ayuda que una vez fue dada por los médicos cubanos que en medio de terremotos y epidemias lograron salvar vidas; e incluso, aquellos maestros que llevaron la alfabetización adonde fuera necesaria.
Desde Colombia, Gloria Carrasco, quien hasta hace unos meses fue viceministra de Educación Preescolar, Básica y Media, recordó que Cuba ha sido territorio de paz para su país y que “muchos en América Latina somos hijos de esta Revolución”. Junto a ella, maestros de la Federación Colombiana de Educadores y estudiantes de la Universidad Pedagógica, vinieron cargados con más de una tonelada de insumos médicos y útiles escolares como muestra de gratitud.
El tono se volvió más combativo con el periodista argentino Alberto Mas, secretario del Club Argentino de Periodistas Amigos de Cuba, quien denunció que el bloqueo busca cumplir el viejo memorándum que pretendía rendir por hambre la Revolución. “Eso no va a pasar. Cuba sigue siendo la isla digna que demuestra que un mundo mejor es posible”. Y añadió que defenderla es también proteger la verdad en toda la región.
La voz de Ada Galano, presidenta de la Coordinadora Nacional de Cubanos Residentes en Italia, trajo el eco de Martí. En nombre de los cubanos residentes en otras latitudes, agradeció la resiliencia de un pueblo que se reinventa cada día, y recordó la sentencia popular “siembra y recogerás”. Hoy el país recoge la solidaridad que ha sembrado en tantas geografías.
El italiano Michele Curto, presidente de la Agencia para el intercambio Económico y Cultural con Cuba, destacó con ejemplos de obreros europeos que viajaron hasta la isla, subrayó que “eso es internacionalismo” y que la solidaridad es también una forma de defender la Europa y el mundo que queremos: “La mayoría de nosotros no nos conocíamos en persona, pero reafirmamos que está isla no está sola”.
La presencia del Convoy Nuestra América es la confirmación de que la lucha de Cuba es compartida con otros pueblos que con apoyo sincero defienden la la justicia social y la autodeterminación de las naciones.