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Respaldo

La semana ha sido de las más intensas del año. Y no solo por las restricciones y dificultades extremas con la alimentación y el combustible, sino por las dos caídas del sistema electroenergético nacional y una permanente incitación desde las redes sociales para salir a protestar, aprovechando el desgaste espiritual que siempre traen las crisis económicas.

 

Foto: José R. Rodríguez Robleda

 

Sin embargo, la intensidad de la semana subió justo cuando más oscuridad pasábamos. Y llegó como respaldo a una nación que el Gobierno estadounidense no se cansa de amenazar y bloquear solo por llevar 67 años de ejemplo y resistencia, de no cumplir órdenes de nadie y de tener en sus genes raíces revolucionarias y fidelistas.

El Convoy Nuestra América, gestado desde hace varias semanas, arribó a Cuba con representantes de 33 países, pertenecientes a más de 140 organizaciones sociales, sindicales, políticas, culturales y solidarias, entre ellos diputados, jueces, embajadores, artistas, intelectuales, sindicalistas y activistas de casi todos los continentes.

Ellos no vinieron de turistas, como mintieron en sus ataques influencers y medios adversarios. Vinieron como amigos que comparten la suerte de sus amigos. Y aportaron toneladas de medicamentos, alimentos, insumos y demás donaciones que llegaron de inmediato —o lo harán en los próximos días— a hospitales, escuelas, personas vulnerables y demás centros o lugares de todo el país, no solo de la capital.

Por supuesto, eso molesta y enciende a quienes no comprenden que el acompañamiento a Cuba hoy se extiende en el tiempo como mismo la Cumbre de la Celac en Colombia rechazó el bloqueo del Gobierno de Estados Unidos a nuestra patria y ratificó a América Latina y el Caribe como Zona de Paz. En solo unas horas, arribará de México más ayuda humanitaria en tres embarcaciones, que forman parte también del Convoy.

Nos toca seguir siendo consecuentes con nuestras ideas. Los apagones disminuirán y el poder de resiliencia que hemos tenido para soportar tamaña asfixia lo reconoce el mundo. Al menos los amigos verdaderos que echan su suerte con nosotros

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