«Es un crimen lo que hace el gobierno de mi país contra Cuba y por eso venimos a decir que estamos totalmente en desacuerdo con su ingerencia en las decisiones de una nación soberana», afirmó Medea Benjamin, cofundadora de la organización pacifista norteamericana Code Pink, a su llegada al Aeropuerto Internacional José.Martí, de La Habana, al frente de 120 personas participantes en el Convoy Nuestra América, que se reunirá el sábado en la capital cubana para entregar ayuda solidaria a la isla.
La activista política calificó de cruel, inhumano y genocida al bloqueo energético impuesto por la actual administración estadounidense, destinado a asfixiar a la economía antillana y lograr con ese método la derrota de la Revolución, decisión que, afirmó, es rechazada por la mayoría de los ciudadanos de la vecina nación norteña.
«Venimos con medicamentos e insumos médicos para los hospitales», señaló Benjamin al describir la carga de 2,8 toneladas traída por el grupo, valoradas en 433 mil dólares (USD).
Cuba afronta dificultades económicas desde hace años, como consecuencia del recrudecimiento del asedio imperial por Donald Trump en su primer mandato como presidente, situación agravada más con al cerco petrolero de facto que Washington impone ahora a la isla.
En la delegación figura el sindicalista Chris Smalls, el fundador del primer sindicato dentro de Amazon, en Estados Unidos, quien expresó su solidaridad con el pueblo cubano y condenó el bloqueo.
Mark Friedman, otro de los que viajó a La Habana, considera que la política promovida por Trump y el secretario de Estado, Marco Rubio, hacia la Isla digna e independiente vulnera el derecho internacional y los derechos humanos del pueblo cubano.
«Es necesario multiplicar la solidaridad con Cuba para exigir que se respete su derecho a recibir petróleo», aseguró este miembro del Hands Off Cuba Committee, que mantiene una activa relación con la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) y aboga por una relación normal entre ambos países.
Las jóvenes Claudia Rodríguez y Maggie Sibit coincideron en recalcar el rechazo de muchos cubanoamericanos al sufrimiento que causa el bloqueo energético en la nación antillana y destacaron la inmensa historia de solidaridad de la patria de sus padres y abuelos.
El Convoy Nuestra América, organizado por una coalición internacional de movimientos, sindicalistas, legisladores, organizaciones humanitarias y figuras públicas, busca incentivar la solidaridad mundial con Cuba ante la brutal escalada del gobierno norteamericano.