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¡Venezuela, AREPA dorada!

Tras el último envío y ponche a Roman Anthony, el pitcher venezolano Daniel Palencia se quitó el guante y lo lanzó al cielo, allí donde los dioses del béisbol lo esperaban para asegurar que Venezuela es la nueva campeona del Clásico Mundial de Béisbol, tras derrotar 3-2 a Estados Unidos.

Desde el banco, Eugenio Suárez saltó la valla y con su bandera venezolana cubriendo la espalda se arrodilló en el terreno y volvió a revivir el doble decisivo del noveno inning, que permitió empujar la carrera de la victoria, anotada por Javier Sanoja, quien minutos antes se había robado la segunda almohadilla, tras salir como corredor sustituto de Luis Arraez, transferido gratis en el inicio de esa entrada.

¡Qué belleza de juego!, decían los comentaristas de ESPN; ¡Viva el Team Arepa!, repetían las radios y televisoras venezolanas. ¡Venezuela somos todos!, dijeron no pocos seguidores del béisbol en Latinoamérica tras un triunfo que entrará en la historia como el más grande conquistado por esa nación en las bolas y los strikes. La fecha del 16 de marzo del 2026 podría ser declarada en lo adelante fiesta nacional.

Incluso, con todo el componente político que embriagaba el encuentro, que hizo a no pocos compararlo con los cuartos de final de la Copa del Mundo de Fútbol de 1986 entre Inglaterra y Argentina, coronado con dos golazos de Maradona. Ahora, los héroes eran otros: Eduardo Rodríguez (abridor), Wilyer Abreú (jonronero en el quinto), Maikel García (remolcador de la primera carrera con fly de sacrificio), y el propio director Omar López, por solo mencionar de los más vitales en esta AREPA dorada.

Por supuesto, haber vencido a la selección estadounidense más poderosa presentada en Clásicos Mundiales, cargada de estrellas de Grandes Ligas, tiene un mérito excepcional. Haberlos dejado en dos hits hasta el sexto capítulo, reaccionar tras el cuadrangular del formidable Bryce Harper que emparejó la pizarra a dos en el octavo y disfrutar hasta el delirio sin recibir siquiera el saludo caballeroso de los creadores de este deporte tras el éxito, son huellas que jamás olvidarán los venezolanos y los latinos.

La noche feliz para el bien llamado TEAM AREPA no podrá ser contada sin los abrazos y llantos que vimos en sus 30 jugadores; sin los coros de apoyo recibidos por miles de fanáticos que fueron hasta el estadio loanDepot park de Miami seguros de un éxito, tras las demostraciones ante Japón e Italia en cuartos y semifinal, respectivamente. Solo una derrota apretada contra Dominicana en la etapa clasificatoria le impidió coronar con balance perfecto.

Sin embargo, al periodismo todavía se le resiste el lujo de gritar este triunfo. Es el cuarto país que puede adueñarse de este torneo y lo consigue desde una dinámica de equipo en el que nadie era más grande que nadie; todos aportaron en los momentos decisivos y los lanzadores cumplieron sus roles sin más rutina que lanzar su guante hacia el cielo como Palencia para que cuando caiga sea también un regalo de los Dioses del Béisbol para su país, para América toda.

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