Holguín.— Un punto de venta minorista colocado en su entrada es la primera pista de que, entre las faltas de materias primas y de electricidad, la Empresa de Bebidas y Refrescos de la provincia (Mabros) encontró la manera de no detenerse.

La carpa, que se levantó con prontitud tras darles a las empresas la posibilidad de vender de forma minorista, se surte de producciones alternativas como vinos, licores, vinagres, refrescos y galletas, que encuentran rápido destino en la población.
Ya dentro de su principal Combinado de Bebidas Pedro Díaz Coello, hay otros muchos indicios de que la fábrica continúa viva a pesar del escenario complejísimo en el que se desenvuelve. La tecnología obsoleta y la falta de electricidad, obliga a que las labores de lavado de botellas, llenado, sellado y etiquetado se realicen de forma manual.
“La única tecnología de punta que tenemos son los trabajadores”, dice Martín Pupo Marrero, director de la entidad, y ofrece todas las claves de cómo, en un año tan crítico en sus escasos meses, han logrado ingresar moneda dura, diversificar manufacturas y expandir sus alianzas con las formas de gestión no estatal.
Antes eran los rones y la cerveza los reyes de la industria holguinera, pero ahora cada producto alternativo tiene su propio estrellato. Leannys Santos Magón, directora de Capital Humano, da cuenta de que otros surtidos suben constantemente al estrado, como el aliñao, un producto típico del oriente del país que no se hacía en el territorio.
“También aportamos salsa de soya, en cooperación con la fábrica Turquino. Nosotros la envasamos en diferentes formatos. Ha tenido muy buena aceptación”, asegura.
La joven directiva detalla que tienen contratos con más de una decena de trabajadores por cuenta propia y mipymes, con los cuales están impulsando la creación de jugos, concentrados, purés, ron refino y otras elaboraciones.

Esa relación incluye gestiones para hacerse con materias primas. Por ejemplo, con una de las mipymes adquieren alcohol importado, mientras que a través del arrendamiento de un almacén a un trabajador por cuenta propia (TCP) lograron que las negociaciones no solo deriven en dinero, sino también en instrumentos, herramientas y equipos.
Además están abriendo el camino con ese TCP para hacerse de una máquina sopladora y realizar producciones cooperadas de envases. La estrategia incorpora la gestión de renglones diversos como detergente, cloro, teipes, galletas y otros, a los que les agregan valor y comercializan.
El camino implementado expresa su buen rumbo en números. José Enrique Olivares Cuenca, director contable financiero, detalla que al finalizar el 2025 las ventas cerraron por encima de los 400 millones de pesos; en lo que va de año lograron por vez primera ingresos en divisas superiores a los 8 mil dólares y el salario medio sobrepasa los 7 mil pesos, con tendencia a incrementarse.
La Empresa de Bebidas y Refrescos, que cuenta con la mipyme estatal Roble Blanco y con tres centros productivos, se enfrentó al cierre de febrero con la cruda realidad de alrededor de 84 trabajadores interruptos de los 374 en plantilla. Sin embargo, rápidamente 25 fueron reubicados en diferentes áreas y para el resto se gestionan opciones con las direcciones municipales de Trabajo y Seguridad Social.
Mabros, identidad comercial asumida hace breve tiempo, significa brotes de manantiales. El de ahora no está como años atrás, es cierto, pero tampoco se seca. Con lo que de él emana los trabajadores hacen un brindis por la resiliencia.

