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Andando con Pelusín

Es un niño rubio, de ojos verdes y pelo revuelto… y pudo haber sido mulato o negro. Lo importante es la raigambre. Es un niño de los cam­pos de Cuba. Un niño… que ha cum­plido 70 años. Pelusín del Monte, el títere nacional, es símbolo indiscu­tible de la riqueza cultural de las tradiciones del pueblo cubano. Y es, sin dudas, el más emblemático de los personajes del teatro para niños en el país.

Aunque no es solo una criatura del teatro: ha llegado a los libros, la radio y la televisión. Generaciones completas de niños lo integraron a su imaginario. Junto a Elpidio Val­dés, Matojo, Cecilín y otros tantos forma parte de la memoria viva de una comunidad.

Con una de sus creadoras, la escritora Dora Alonso.

Nació en 1956 de la imaginación de Dora Alonso, una de las más no­tables narradoras cubanas, y tomó forma gracias al talento del titirite­ro Pepe Camejo, figura esencial del naciente teatro de guiñol en Cuba.

El personaje surgió cuando un grupo de artistas se proponía crear un teatro de títeres con acento pro­pio, capaz de dialogar con las tradi­ciones populares y la idiosincrasia del país. Pelusín se convirtió en em­blema del movimiento que comen­zaba a definirse y que con el tiempo se consolidaría, a veces con dificul­tades, como uno de los espacios más fértiles de la escena para niños en la nación.

Pelusín es pícaro, curioso, algo travieso y siempre va guiado por una intuición moral muy clara. Sus aventuras —pletóricas de hu­mor criollo, de giros campesinos y de situaciones cotidianas— remi­ten a un acervo cubanísimo.

A lo largo de las décadas el personaje ha evolucionado, como se supone que suceda con una fi­gura viva de la cultura; pero ha preservado intacta su esencia: la de ese niño inquieto y noble que se enfrenta al mundo con ingenio y optimismo.

Teatro de las Estaciones ha apostado por la permanencia de Pelusín en el imaginario de los niños cubanos. Junto a varias instituciones culturales, este año ha organizado el XVI Festitaller Internacional de Títeres de Matanzas (Festitim), una de las plataformas esenciales del teatro de figuras en Cuba y que en esta oportunidad rendirá tributo a este personaje en su aniversario 70. La fiesta tendrá lugar del 17 al 22 de marzo. En la imagen, una de las puestas de la compañía protagonizada por Pelusín. Foto: Cortesía de Teatro de las Estaciones

Pelusín es patrimonio compar­tido. Sus historias han sido asu­midas por numerosas compañías dedicadas al teatro para niños en Cuba. Cada agrupación ha apor­tado su mirada. En años recientes, el trabajo de Teatro de Las Esta­ciones ha sido particularmente significativo: sus puestas han con­tribuido a revitalizar a Pelusín, a proyectarlo más allá de la escena teatral, acercándolo a nuevas ge­neraciones.

A los 70 años de su nacimien­to, Pelusín del Monte sigue siendo mucho más que un personaje. Es la concreción de una idea: la de un teatro para niños profundamente arraigado en la cultura nacional, capaz de comunicar valores y sen­tido de pertenencia. En ese peque­ño campesino de mirada vivaz late la aspiración de un país por contar sus propias historias.

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