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Congreso a tiempo para estos tiempos

Con sentido de la situación existente en julio de 2025, el Consejo Nacional de la Central de Trabajadores de Cuba decidió, con responsabilidad histórica, trasladar para mediados de 2026 la fecha del 22 Congreso.

No fue un capricho. La decisión respondió a tres razones fundamentales. La primera: las asambleas municipales y provinciales aún no habían concluido los procesos previos a la cita sindical y, por tanto, no estaba plenamente consolidada la base de la organización.

Solo después de alcanzar esa máxima expresión democrática del movimiento obrero, convertida en legítima representación territorial, podía afrontarse la consulta nacional del anteproyecto del Código de Trabajo, proceso en el que debía concentrarse toda la agenda sindical.

Cumplido ese segundo momento —un ejercicio en el que más de tres millones de trabajadores aportaron criterios y dejaron el documento listo para un análisis profundo— quedaba por ponderar una tercera cuestión: el extraordinario escenario económico actual.

Ese contexto constituye, además, un motivo adicional para realizar el 22 Congreso: un bloqueo económico, comercial y financiero recrudecido y agravado por el desabastecimiento de combustible, que limita los recursos materiales habituales para un evento de esa envergadura. Lejos de ser freno, esa realidad demanda un Congreso más realista, participativo y protagónico.

Simbolismo de un escenario

La confirmación de que el 22 Congreso se celebrará a mediados de 2026 la ofreció Osnay Miguel Colina Rodríguez, presidente de la Comisión Organizadora, durante una jornada de trabajo voluntario en el organopónico Celia Sánchez, de Ciudad Escolar Libertad, en La Habana.

El escenario desde el cual hizo la declaración envía un mensaje claro sobre la importancia del trabajo creador, protagonizado por la masa de hombres y mujeres del sector estatal y, de manera crecientemente significativa, del sector no estatal.

Si siempre ha estado clara la alianza de los obreros con los campesinos en la construcción del socialismo, hoy cobra mayor fuerza la idea de que los trabajadores estatales y no estatales conforman una unidad que se fortalece incluso a partir de sus contradicciones no antagónicas, sobre la base de la defensa del proyecto social de la Revolución.

También resulta elocuente que las jornadas de trabajo voluntario se encaminaran a prioridades como la producción de alimentos y el montaje de sistemas fotovoltaicos. Más que un simple anuncio del evento, constituyeron una convocatoria a concentrarse, desde cada colectivo laboral, en las tareas decisivas para enfrentar las difíciles circunstancias actuales.

Al proclamar la decisión de vencer en momentos de máxima presión ejercida por la administración de los Estados Unidos sobre Cuba, Colina Rodríguez recoge el sentir de los trabajadores y sus familias: volver a salir victoriosos, esta vez con la contribución del 22 Congreso, llamado a ser espacio de debate, control popular y compromiso renovado de la clase obrera.

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