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No te quejes de la cosecha si no has sembrado

Receptividad en unas entidades, resistencia en otras. Así reaccionan en la occidental provincia de Matanzas a los llamados de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) de solicitar tierras para producir alimentos,, por el bien de las facturas de comedores obreros, de los propios empleados, de proveer, de ser posible, a barrios donde radican las entidades, y de aumentar ingresos.

 

En la Universal de Matanzas se enorgullecen del día que decidieron plantar parte de lo consumido en el comedor obrero. Foto: Tomada del Facebook de esta entidad

 

Como muestra, ahí están los contrastes. Óptimos son los saldos allí donde decidieron plantar áreas aledañas, o levantar una finca desde la misma tierra, módulo agropecuario incluido, en esa apuesta apremiante por la soberanía alimentaria.

La indiscutible ventaja del llamado kilómetro cero, de tener viandas, hortalizas, condimentos cerca de la cocina, no solo baja costos a las partidas de gastos, también quita estrés a las administraciones en tiempos de una Cuba con muy poco energéticos en sus tanques.

 

Cambios de labor es la alternativa para asegurar las atenciones a los cultivos, la mayoría de ciclo corto. Foto: Archivo

 

A propósito, a la luz de estos tiempos, producir alimentos trasciende hoy el ámbito de los fogones para convertirse en alternativa de empleos en empresas obligadas a la interrupción laboral ante la baja actividad productiva y de servicios impuesta por las complejísimas condiciones donde habita la economía cubana, luego de esa guerra económica endurecida con la orden ejecutiva del presidente de los Estados Unidos Donal Trump.

 

No importa si los rendimientos son bajos, cada cultivo como este aji sabe a gloria en el menú de la Empresa o en la casa.Foto: Tomada del Facebook de la Universal Matanzas

 

Esos beneficios son opción cero en fábricas, industrias, hoteles, allí donde se subestimó el acto del cultivo de la tierra, por ser ese asunto de campesinos, o porque si la Agricultura no rinde lo suficiente por la falta de paquetes tecnológicos o maquinarias, cómo lo podrían conseguir quienes carecen de los conocimientos, tecnologías, recursos, fertilizantes.

Curiosamente tales pretextos suelen ser esgrimidos en empresas poco dadas a entender la producción de alimentos como variable esencial en la fórmula de gestión a la fuerza laboral, y en ese otro rol llamado responsabilidad social, asociado a lo que deben hacer las entidades por las poblaciones de los entornos que las circundan.

Por ejemplo, en industrias como la láctea, donde suele echarse a perder materia prima, cómo es posible no se estimule la producción de carne de cerdo, por sí solas o encadenamiento con la empresa Porcina, una alianza que de seguro daría excelentes frutos y la ayudaría a salir de la pérdida económica o por lo menos mejorar su patrimonio financiero.

 

Nada complace más que los frutos de las cosechas. Foto: Archivo

 

Tal y como ha reconocido el Comité Provincial de la CTC, en un territorio bendecido por tierras abundantes, de reconocida calidad agrotécnica, donde crece cualquier cosa que en ella se deje caer, es cuando menos poco inteligente desaprovechar ese potencial.

Quien lo dude, que se asome, por citar uno de tantos buenos referentes, al perfil de Facebook de la Empresa Universal de Matanzas: Muy buena la cosecha en nuestro autoconsumo. Son mil 175 cabezas de ajo, para mejorar la alimentación de nuestros trabajadores, la última de tantas publicaciones sobre los frutos de sus varios canteros, crecidos frente o bordeando las oficinas.

 

Varias matas de plátano completan las producciones agrícolas de la Universal Matanzas. Foto: Archivo

 

Lo cierto es que en la carrera por la soberanía alimentaria una gran ventaja llevan en Matanzas las empresas que cultivan tierras propias o solicitadas, por los motivos ya dichos, y también por obtener ingresos con sus excedentes.

A esas receptivas, que vieron un filón en el rol de productores, de seguro están en mejores condiciones para afrontar la profunda crisis energética de ahora. En cambio, las negadas, ojalá reaccionen, para que no se sigan quejando de la cosecha si aún no han sembrado.

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