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Roberto Salas: luz y memoria

Foto: Omara García Mederos

La galería de la Casa de la Prensa acoge desde este 9 de marzo, y en el contexto de la Jornada por el Día de la Prensa Cubana, la exposición Retrospectiva de la obra de Roberto Salas, una muestra que recorre momentos esenciales de la trayectoria de uno de los grandes maestros de la fotografía cubana contemporánea.

Foto: Omara García Mederos

El acto contó con la presencia de Marta Bonet, presidenta de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), acompañada por los vicepresidentes de la organización, Lesbia Vent Dumois —Premio Nacional de Artes Plásticas y Heroína del Trabajo de la República de Cuba— y Yuris Nórido. También estuvieron los anfitriones del evento: Ricardo Ronquillo Bello, presidente de la Unión de Periodistas de Cuba (Upec), junto a los vicepresidentes de esa organización, Francisco Rodríguez Cruz y Bolivia Tamara Cruz.

Foto: Omara García Mederos

Durante la jornada, Salas recibió el sello conmemorativo por el aniversario 60 de la Upec, reconocimiento a una vida dedicada al fotoperiodismo y a la construcción de una iconografía visual de la nación.

Entre la épica y el arte

En las palabras de elogio, Yuris Nórido destacó que Roberto Salas acaba de recibir el Premio Nacional de Artes Plásticas lo cual confirma la relevancia de una obra que nació en el seno de la llamada Fotografía de la épica cubana.

Foto: Omara García Mederos

“El premio no solo reconoce los extraordinarios valores estéticos de su obra: también confirma la feliz confluencia que alumbró ese auténtico movimiento que fue la Fotografía de la épica cubana. Era documento, era periodismo… y era arte. Épica y época”, afirmó.

Nórido recordó que Salas consolidó muy temprano su lugar en la historia visual del país, al captar imágenes icónicas que trascendieron el simple registro histórico para convertirse en metáforas visuales de la nación.

Destacó asimismo la fuerza de su retratística, visible en imágenes de figuras fundamentales de la historia cubana como Fidel Castro y Ernesto Che Guevara, donde —según subrayó— el fotógrafo logra despojar a los personajes de la rigidez del mito para revelar su profunda humanidad.

Foto: Omara García Mederos

A la par, señaló la amplitud temática del artista, cuya obra se expandió con el tiempo hacia la exploración del cuerpo humano, el erotismo y la ciudad, demostrando una versatilidad técnica y conceptual que desafía cualquier encasillamiento.

“Roberto Salas reafirma que la fotografía no es un pariente menor en la familia de las artes visuales, sino un lenguaje artístico total, capaz de contener la épica de un pueblo y la delicadeza de una forma pura”, concluyó.

Premio también para la fotografía

El crítico de arte Rafael Acosta de Arriba subrayó, por su parte, la importancia de que el jurado del Premio Nacional de Artes Plásticas haya reconocido la obra de un fotógrafo.

Recordó que, en más de dos décadas de otorgamiento del galardón, solo tres fotógrafos han sido distinguidos: Raúl Corrales, Ernesto Fernández y ahora Roberto Salas.

Foto: Roberto Salas

Para el crítico, el reconocimiento tiene un alcance mayor: “Este es un premio también para la fotografía cubana actual. No se está premiando solamente a Salas, sino a muchos fotógrafos que cada día gestan imágenes para la iconografía del país”.

Acosta de Arriba destacó además la constante capacidad de reinvención del artista, quien, tras consolidar su nombre en la Fotografía de la épica revolucionaria, exploró otros territorios visuales como el cuerpo humano, las ciudades y la arquitectura.

Fotografía como idioma universal

Visiblemente emocionado, Roberto Salas agradeció el homenaje y subrayó que el reconocimiento trasciende su trayectoria personal: “El premio no es para mí, es para la fotografía. Considero que es quien se lo merece porque permite que nos entendamos entre todos; es un idioma universal”, afirmó.

Foto: Omara García Mederos

Para el artista, la fotografía constituye una forma privilegiada de comunicar: “Es la mejor forma de decir las cosas. El Premio Nacional de Artes Plásticas no es un homenaje a mí, es un homenaje a la cámara y a la posibilidad de hablar en un idioma que todos entendemos”.

Salas también celebró la presencia del público y de colegas en la inauguración de la muestra, recordando su vínculo personal con el lugar: “Me siento bien y me alegra la presencia de todos ustedes aquí en esta Casa de la Prensa, cerca de la cual viví un tiempo”.

Foto: Roberto Salas

Roberto Salas nació en Nueva York en 1940 y se ha convertido es uno de los fotógrafos más influyentes de la historia visual de Cuba. Hijo del reconocido fotógrafo Osvaldo Salas (1914-1992), comenzó a trabajar con la cámara desde muy joven y se vinculó tempranamente a los acontecimientos que marcaron el triunfo de la Revolución cubana en 1959.

A lo largo de su carrera ha desarrollado una obra que abarca desde la épica revolucionaria —con imágenes emblemáticas de Fidel Castro y Ernesto Che Guevara— hasta exploraciones posteriores del cuerpo humano, la ciudad y el paisaje cultural cubano.

Foto: Roberto Salas

Su trabajo se distingue por la potencia simbólica, la sensibilidad en el retrato y una constante búsqueda de nuevos lenguajes visuales. En el 2019 recibió el Premio Nacional de Periodismo José Martí, reconocimiento a su extraordinaria contribución al fotoperiodismo y a la memoria visual de la nación cubana, quehacer que ahora se completa con el Premio Nacional de Artes Plásticas 2025.

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