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Nelsy, la constancia hecha mujer

“Desde la cuna, como debe ser, mis padres me inculcaron valores  y principios morales que  han guiado mi vida personal y profesional”, exalta Nelsy Polo Gutiérrez una mujer empoderada y comprometida con los destinos de la industria azucarera en Las Tunas.

Foto: Jorge Pérez Cruz

Habla con orgullo de su infancia, “nací en el seno de una familia humilde de origen campesino en la zona de Chaparra, actual municipio de Jesús Menéndez, y llevo en la sangre su idiosincrasia, distinguida por los sentimientos de solidaridad, la vocación de servicios a los demás y de amor al prójimo que reinaban en los campos cubanos”.

Por su talento natural,  por las buenas enseñanzas y por las oportunidades que llegaron para todos los cubanos el primero de enero de 1959, con el triunfo de la Revolución, Nelsy transitó sin contratiempos las enseñanzas Primaria, Secundaria y Preuniversitaria, y pudo aspirar y coronar  con éxitos cualquier carrera universitaria  y brillar en el puesto de trabajo que asumiera.

Pero,  “me decidí por la carrera de técnico de nivel medio en Sanidad Vegetal porque no quería alejarme de mis padres y porque no la considero una especialidad menor en un territorio que basa  su desarrollo, fundamentalmente, en las actividades agrícolas. Hay muchos escenarios para la realización y para sentirse útil”, dice convencida y su trayectoria laboral avala la afirmación.

“Al graduarme, hace ya cuatro décadas,  fui ubicada en el sector  azucarero”, y todavía permanece en ese fascinante  universo, “porque una se enamora del trabajo y hasta de los desafíos que suponen la producción de azúcar y de sus derivados”, y la acongojan los malos resultados de los últimos tiempos, y confía en la recuperación porque “hay hombres y mujeres dispuestos a conquistar  al futuro y siguen aferrados a ese propósito”.

Lo dice con la convicción que la ha animado siempre y máxime en estos 40 años de su prolífica existencia, incluso en esos momentos en que las dificultades parecen infranqueables el espíritu no quiebra, y Nelsy aferrada a su responsabilidad como secretaria del Buró Sindical en la unidad empresarial de base (UEB) Derivados Antonio Guiteras, en el poblado de Delicias,  municipio de Puerto Padre, sigue trasmitiendo ánimos y confianza, y su serenidad promueve entusiasmo y capta seguidores.

En ese cargo ha servido al movimiento obrero durante muchos años alternando con otras tareas y con la atención a la familia, que “ha sido –y es- pilar, apoyo a las exigencias de simultanear el quehacer laboral y de activismo sindical, “tampoco me han faltado  la ayuda y la participación comprometida de mis 368 compañeros de trabajo, todos afiliados y organizados en seis secciones”.

Y es que Nelsy a fuerza del ejemplo personal y la buena representación de los trabajadores que dirige, ha escalado peldaños de liderazgo y se ha convertido en referente de cómo deben ser y deben actuar los dirigentes sindicales  comprometidos ahora, más que nunca, con los destinos de la nación.

Con su empuje y el respaldo de la  dirección administrativa que entiende y pondera la importancia del buen funcionamiento del sindicato, Nelsy lidera un movimiento que trasciende las paredes de los inmuebles que ocupa la unidad y tiene impactos en la comunidad circundante.

Nelsy, segunda de izquierda a derecha, recibe reconocimiento. Foto: Jorge Pérez Cruz

De esa fructífera  interrelación  y del bienestar  derivado son testigos los vecinos de la  de Delicias, circundante del central Antonio Guiteras,  en cuyos predios se la levanta la UEB, “en todos estos años hemos ayudado y apoyado  con acciones de remodelación al círculo infantil de la comunidad, al hogar de ancianos y la casa de niños sin amparo parental,  y  son sistemáticas las donaciones monetarias al Programa Materno Infantil y de atenciones a pequeños  con enfermedades oncológicas, entre otras actividades”.

Nelsy asistió en condición de delegada al 21 Congreso de la CTC,  a  la Conferencia Nacional del Sindicato Azucarero  y a mediado de este año ocupará escaño  en el 22 Congreso de la organización obrera, “en el cual contaré mis vivencias sobre la contribución que hacemos de nuestra UEB a instituciones de  nuestro entorno natural, pensando en la necesidad de socializar estas buenas prácticas que tanto pueden favorecer a la población.

A tanta entrega y a tantos buenos resultados les han rendido pleitesías la Central de Trabajares de Cuba, el Sindicato Azucarero y otras instituciones que han entregado reconocimientos personales y colectivos, a Nelsy, una mujer empoderada que confía y lucha por un mundo mejor.

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