El trabajo me pone alas, dijo Martí y esta frase bien puede caracterizar a la doctora en Ciencias Daysi Navarro Despaigne, quien a sus 80 años no solo ama su profesión de especialista en endocrinología, sino que siente deseos de continuar laborando y aportando sus conocimientos sin pensar en un límite de edad.

¿Hasta cuándo? Por ahí guarda una guitarra, en espera de que ella tenga tiempo para aprender a tocarla, pero en su mente todavía no se dibuja el estatus de jubilada con tiempo libre para aficiones no científicas.
Me confiesa que cuando en el acto por el Día del Trabajador de la Salud le entregaron la distinción Juan Tomás Roig por los años de servicio en el sector y sus aportes al país, fue que pensó en serio: ¿Ya soy cincuentenaria?
Sin embargo, quienes la condecoraron se quedaron cortos, porque dentro de dos años arribará a los 60 de labor sin contar el período en que siendo todavía estudiante de medicina ejerció en Santiago de Cuba la docencia en la especialidad de bioquímica. Por cierto, señala que su profesor en la materia era nada menos que Alberto Granados, el amigo del Che.
Trayectoria de una vocación
Sus padres demoraron en tener hijos y cuando nació Daysi, la primogénita, se esmeraron en su atención, cuidados y proteccións no solo de pequeña sino durante la adultez.
Por eso cuando les dijo que quería estudiar medicina en La Habana se escandalizaron. Todavía ella recuerda sus argumentos: ¿En la capital? Eso es muy lejos, vas a estar sola ¿Quién te va a cuidar? Además, ya abrieron la carrera aquí en Santiago de Cuba, así que te quedas.
Se había creado la carrera, recuerda, pero los profesores venían de La Habana. Se vinculó al doctor Márquez Guillén que trabajaba la endocrinología, específicamente la diabetes, como estudiante le interesó la especialidad e hice trabajos científicos con él.
Cuando se graduó en 1968 fui una de las tres primeras mujeres endocrinólogas del país porque hasta el momento todos los que se dedicaban a esta materia eran hombres, así aparecen en las fotos más viejas, pero en las imágenes recientes abunda el sexo femenino.
El doctor Oscar Mateo de Acosta quien dirigía el Instituto de Endocrinología quiso que ella viniera a la capital a hacer la especialidad, pero la muchacha prefirió hacer el posgraduado en su tierra y lo realizó en el que era entonces regional Manzanillo, como directora del hospital del Caney de las Mercedes, que comprendía los territorios de Bartolomé Masó, Minas del Frío y San Lorenzo, y después vino al Instituto donde ganó una plaza de especialista.

Una profesional abarcadora
En esta institución la labor es integral, explica, la asistencia, la docencia y la investigación van juntas. Cuando llegué mi interés era la diabetes, no obstante, la necesidad de la institución era desarrollar la línea de tiroides, por eso me dediqué al estudio, diagnóstico, tratamiento e investigación de las enfermedades del tiroides y por ese camino me hice Doctora en Ciencias.
Las enfermedades endocrinas son enfermedades crónicas, define, uno tiene mucha relación con los pacientes, llevo 50 años trabajando en el Instituto y a veces voy por la calle y me encuentro con antiguos pacientes o sus familiares que me saludan y me hacen preguntas, Me cuido de salir en los medios de difusión porque la gente que me ve y comprueban que la doctora Daysi está trabajando todavía, me buscan, no me olvidan.
Reconoce que existe mucha preocupación sobre estas afecciones y recuerda que hace algún tiempo colaboró con el suplemento de Salud del periódico Trabajadores para abordar el tema y aclarar dudas.
A partir de los últimos años del siglo pasado en el mundo comenzaron a surgir estudios y propuestas sobre lo que le sucede a la mujer en el climaterio, etapa entre los 40 y 50 años en la cual ocurre la menopausia y cambian muchos aspectos de la vida de la mujer. Entonces, señala, empecé a llevar las dos actividades, seguía con las enfermedades del tiroides y agregué el trabajo con el climaterio, cómo la mujer cubana transita por este período de su existencia, qué atenciones recibe, era una labor conjunta con el hospital ginecobstétrico Ramón González Coro, de la capital, y se constituyó un grupo, que ya a principios 2006 abrió una maestría de la cual soy responsable.
Puedo afirmar, comenta, que alrededor del 35% de las mujeres cubanas transitan por esa edad y existe una invisibilidad sobre los cuidados que necesita desde el punto de vista de la atención en salud. Las preocupaciones se centran en las féminas en edad reproductiva, en las embarazadas o la adulta mayor.
La mujer cubana sobre todo en esas edades, valora, es totipotencial, en el sentido de que manifiesta capacidad para todo. Trabaja en la calle, en la casa, como ya los hijos son grandes y ya no estudia, se ocupa de los nietos, de los adultos mayores, y de cuanta actividad se presenta en el ámbito social, y lo asume eso con una responsabilidad extraordinaria, lo que no le da tiempo para cuidarse a sí misma. Lo curioso es que cuando va al médico porque se siente mal quiere mejorarse para poder hacer todas esas tareas, si las logra hacer, no va a consulta.
Ya tenemos la quinta edición de la maestría sobre el climaterio y la menopausia, informa, y a pesar de que llevamos 30 años trabajando en el tema todavía está invisibilizado, a veces las mujeres se preocupan porque le ha disminuido el deseo sexual y cuando le decimos que nos describa lo que hace en un día normal le respondemos que después de tantas cosas que realiza es difícil que tenga deseos de algo más. Sin embargo, el climaterio no afecta el deseo sexual.
Sobre su labor docente Daysi señala que ha tutorado más de 40 tesis de residencia y diez doctorados, es la coordinadora de la maestría de climaterio y menopausia de la que se han graduado 75 másteres, de ellos cinco doctores en ciencia. Integra la Red Latinoamericana de Climaterio y Menopausia y es experta latinoamericana en la materia Destaca lo que considera muy importante: que muchos graduados de la maestría son enfermeras y eso le da una visión muy diferente de su trabajo, ya que si bien la vemos siempre como la persona que cuida, la preparamos para que ayude a la mujer a que sepa cómo cuidarse.
La familia y la afición a la cultura
La doctora Daysi tiene una hija Ania Duany Navarro, que cuando mamá estaba ocupada en el trabajo, hacía sentir su presencia en el Instituto. Hoy es también Doctora en Ciencias y jefa del servicio de Psiquiatría en el hospital Salvador Allende de la capital. De sus dos nietos, uno es graduado en ingeniería en comunicaciones y profesor de la CUJAE y el otro es alumno de esa universidad.
Yo no pensé trabajar cincuenta años, confiesa, sino en un determinado momento dedicarme a otras actividades, porque cuando uno trabaja va dejando de hacer cosas que le gustaría hacer.
Precisa que a pesar de sus ocupaciones ha logrado simultanearlas con algunas aficiones. No escribe, pero le gusta la literatura y disfruta el teatro, ha asistido a tertulias sobre estas manifestaciones culturales porque le interesa ese mundo no para estar dentro de él sino para aprender y recrearse.
En cuanto al cine del cual es muy aficionada participó en el proyecto 23 y pertenecía a un grupo donde se debatían cuestiones relativas al séptimo arte.
De niña, recuerda, estudié piano, el pobre instrumento sufrió conmigo, pero llegamos a un acuerdo: usted sigue con otra persona y yo lo dejo. Me gusta también la guitarra que compré para aprender a tocarla y mi sobrino me la pide prestada pero no le permito que se quede con ella porque confío en que alguna vez la tocaré.
Al pedirle que resuma su vida, responde que ha hecho lo que ha querido en b un país maravilloso como es el nuestro.
Hace poco hablé con una especialista en endocrinología formada por le doctora Daysi y cuando le pregunté su opinión sobre ella la resumió en una frase: “Es un tesoro”.
Acerca del autor
Graduada de Periodismo en 1974 y Master en Ciencias Políticas de
enfoque Sur, Al graduarse pasó a atender temas históricos e
ideológicos y viajó a varios de los antiguos países socialistas. Al
pasar al periódico Trabajadores, escribió para el Suplemento de
salud durante varios años y realizó la cobertura del segundo
contingente de la brigada médica en Guatemala. Posteriormente fue
jefa de la edición digital y subdirectora editorial hasta mayo de 2025
que se jubiló y se recontrató en la publicación. En el transcurso de
su ejercicio profesional Ha ganado premios en concursos
periodísticos y de humorismo.





