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Diplomacia bajo presión

El 4 de marzo de 2026 el gobierno del presidente Daniel Noboa declaró persona non grata al embajador de Cuba en Ecuador, Basilio Antonio Gutiérrez García, y ordenó que él y todo el personal diplomático abandonaran el país en un plazo de 48 horas. Al mismo tiempo, Quito retiró a su propio embajador en La Habana, lo que provocó una ruptura o congelamiento de las relaciones bilaterales.

Un grupo de ciudadanos protestó frente a la embajada de Cuba en Quito tras la expulsión de diplomáticos. Los manifestantes llevaron pancartas y gritaron consignas como “Cuba se defiende” y “Cuba sí, yankees no”, en rechazo a la decisión del Gobierno. Foto: EFE

 

La cancillería ecuatoriana invocó el artículo 9 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, que permite expulsar diplomáticos extranjeros sin necesidad de explicar públicamente los motivos. Sin embargo, la ausencia de una justificación concreta ha generado un amplio debate político tanto en Ecuador como en el ámbito internacional.

El gobierno cubano rechazó la decisión calificándola de “arbitraria e injustificada” y advirtió que constituye un acto inamistoso que afecta los vínculos históricos entre ambas naciones.

Ecuador-Cuba, relación histórica de cooperación

Las relaciones entre Cuba y Ecuador han atravesado etapas complejas, pero durante gran parte de las últimas décadas se caracterizaron por la cooperación en áreas sociales, particularmente en salud, educación y formación profesional.

Durante los gobiernos progresistas de los primeros años del siglo XXI —especialmente durante la presidencia de Rafael Correa— los vínculos bilaterales se fortalecieron notablemente. Programas de colaboración médica y educativa cubanos tuvieron presencia en comunidades ecuatorianas, mientras Quito respaldaba posiciones regionales favorables al diálogo con La Habana y contra el bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos.

Incluso en momentos de tensión histórica —como crisis diplomáticas ocurridas en los años ochenta— los dos países mantuvieron canales de comunicación que permitieron restablecer los vínculos. Por ello, la expulsión total de la misión diplomática cubana representa el deterioro más serio de las relaciones en décadas.

Reacciones

La medida generó reacciones encontradas en la política ecuatoriana. Sectores de la oposición criticaron la decisión del gobierno, calificándola de innecesaria o de alineamiento automático con intereses externos. El expresidente Rafael Correa, por ejemplo, denunció la expulsión como una “vergüenza” y cuestionó la política exterior del actual gobierno.

También se registraron protestas y manifestaciones en Quito tras conocerse la decisión, lo que refleja que el tema ha generado debate dentro de la opinión pública ecuatoriana.

En Cuba, la noticia fue recibida con críticas a la decisión ecuatoriana y con llamados a preservar los históricos vínculos de solidaridad entre ambos pueblos. Las autoridades cubanas han insistido en que la decisión carece de fundamento diplomático real y responde más bien a cálculos políticos.

¿Por qué Ecuador tomó esta decisión?

Aunque el gobierno ecuatoriano no ofreció una explicación oficial detallada, diversos analistas señalan varios factores que ayudan a entender la medida.

En primer lugar, el gobierno de Daniel Noboa ha reforzado su alineamiento con Estados Unidos en materia de seguridad, política exterior y cooperación militar. La expulsión de la misión cubana ocurrió en un contexto de acercamiento político entre Quito y Washington, e incluso en vísperas de reuniones del mandatario ecuatoriano con el presidente estadounidense Donald Trump.

Para algunos observadores, la decisión forma parte de una estrategia regional más amplia en la que ciertos gobiernos latinoamericanos buscan distanciarse de países considerados adversarios por la política exterior estadounidense, como Cuba, Irán, Rusia, y de manera más solapada, China.

El expresidente ecuatoriano Rafael Correa criticó fuertemente la decisión del gobierno de Daniel Noboa, calificándola como una vergüenza y un error del electorado ecuatoriano. En la imagen: Correa en una de sus visitas a Cuba, recibido por el entonces presidente cubano Raúl Castro Ruz. Foto: Tomada de Granma

 

¿Movimiento del tablero regional?

La crisis diplomática entre Ecuador y Cuba no puede entenderse aislada del actual contexto geopolítico latinoamericano. En los últimos años la región ha experimentado un nuevo ciclo de polarización política entre gobiernos progresistas y administraciones alineadas con Washington.

En ese escenario, la política de presión contra Cuba impulsada por el gobierno de Donald Trump ha vuelto a ocupar un lugar central. La administración estadounidense ha reforzado las sanciones económicas y busca aislar diplomáticamente a la isla, alentando posiciones similares en algunos gobiernos de la región.

Desde esta perspectiva, la decisión de Quito podría interpretarse como parte de ese proceso de reconfiguración de alianzas hemisféricas, en el que Estados Unidos utiliza la diplomacia como otro de sus mecanismos de presión.

Más allá del conflicto puntual, la expulsión de los diplomáticos cubanos plantea interrogantes sobre el futuro del equilibrio político en América Latina.

Por un lado, evidencia la persistencia de fuertes tensiones ideológicas en la región. Por otro, pone de relieve cómo las disputas geopolíticas globales —especialmente la relación entre Estados Unidos y Cuba— siguen influyendo en la política latinoamericana.

Mientras tanto, las autoridades cubanas han dejado claro que la actual controversia no debe confundirse con los vínculos históricos entre los pueblos de ambos países, los cuales se han construido en base a la cooperación, la solidaridad y el respeto mutuo.

Nada podrá silenciar en la sociedad ecuatoriana la huella dejada allí por Cuba a través de sus médicos, maestros, entrenadores deportivos, instructores de arte y otros profesionales. Como en ocasiones anteriores, el tiempo regresará las cosas a su justo lugar.

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