
Hoy, la realidad contrasta con aquellos años de gloria. Las dos registran ejercicios económicos con más gastos que ingresos, un saldo nada favorable para industrias comprometidas con fabricar alimentos y encargos estatales como el aseguramiento de la leche, en un caso, y la pulpa de la compota para los niños en el otro.
La falta de materia prima y la contingencia energética parecen ser causas visibles del deterioro financiero de estas UEB, con el costo añadido de éxodos e interrupciones laborales, y molestias por la leche que no llega.
El parecido de infortunios de estas entidades tuvo un giro, un punto de ruptura cuando la apuesta por un nuevo director puso los ojos en el que podría volver a encender las calderas de Planta Libertad. Entonces trajeron de regreso a uno que ya había estado, para romper con eso de que nunca segundas partes fueron buenas.
Con esa carta jugada, desde noviembre a la fecha, la industria reduce poco a poco sus pérdidas económicas, las deudas con los productores y motivó el retorno de valiosos trabajadores, algo beneficioso para la entidad que había estado seis meses cerrada.
Rolando Domínguez, como se llama el director, solo ha ido echando manos a las facultades permitidas a la empresa estatal socialista, y en especial usa, sin miedo, las concedidas a las UEB.
Contrario a la subestimación de no pocos ¿empresarios? por los autoconsumos, Domínguez vio en ello otra oportunidad. Las tierras sembradas por los propios empleados pronto enseñarán frutos para ellos mismos, la comunidad, la escuela, el hospital, el municipio, porque solo una empresa próspera cumple con su responsabilidad social.
Aunque pequeños son aún los resultados de Planta Libertad lucen inmensos al lado de su vecina UEB Lácteo Colón, sumida en un lamentable deterioro financiero, un mal que al cierre del 2025 también aquejó a su empresa provincial, una de las 10 con igual comportamiento en predios matanceros, algo menos dañino si la mayoría no estuviera precisamente vinculada a los alimentos.
En el municipio de Colón, a menos de un kilómetro, habitan las UEB Lácteo y Planta Libertad. La primera no levanta cabeza, la segunda sale a flote. ¿Empresas con pérdidas o directores incompetentes?
