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El arte multifacético de Juder Laffita: una mirada crítica

El mundo del arte contemporáneo se caracteriza por su diversidad y la hibridación de disciplinas, lo que permite a los artistas explorar nuevas formas de expresión. Juder Laffita Garcell  (Guantánamo  1968), director, productor, y curador de espacios de promoción de las artes visuales en la televisión nacional, ha emergido como una figura significativa que integra diferentes elementos creativos, desde la curaduría de piezas filmadas hasta el uso innovador del arte digital y la Inteligencia Artificial. Su enfoque integral abarca no solo la fotografía, el cine y el diseño gráfico, sino también el video arte, a través del cual ofrece una visión amplia del arte contemporáneo.

Fotograma de la presentación del programa ArteVideo.

 

La curaduría de sus piezas filmadas

En la realización de cada uno de sus proyectos, Laffita ejerce un control riguroso sobre todos los aspectos estéticos y técnicos involucrados en la creación de sus obras. La curaduría de las piezas filmadas es un proceso donde meticulosamente decide qué imágenes, sonidos y conceptos se entrelazan para narrar una historia visual  coherente. Este control creativo asegura que su visión artística se mantenga intacta, permitiéndole experimentar con diferentes narrativas y estilos visuales.

La importancia de esta curaduría radica en que este maestro del arte audiovisual no se limita a ser un mero ejecutor de una idea; se convierte en una suerte de “director de orquesta” que armoniza todos los elementos de su obra. A través de su diligente selección de imágenes y sonidos, crea una atmósfera que invita al espectador a sumergirse profundamente en la experiencia que él propone. Su capacidad para combinar elementos dispares en una narrativa cohesiva destaca su agudo sentido estético y su compromiso con el arte en su forma más pura.

 

Juder Laffita durante una sesión de trabajo con el reconocido pintor Pedro de Oraá (La Habana, 23 de octubre de 1931-25 de agosto de 2020), Premio Nacional de Artes Plásticas 2015, quien además fue poeta, narrador, ensayista y crítico de artes plásticas.

Diseño gráfico y selección musical

El diseño gráfico en la obra de Laffita no solo sirve como soporte visual, sino que también actúa como un elemento narrativo. Consciente de cómo el espacio visual puede influir en la percepción del contenido, incorpora un estilo distintivo que refleja tanto su identidad como su entorno cultural.

Asimismo, la banda sonora y la selección musical juegan un papel crucial en su trabajo, en el que la música tiene la capacidad de intensificar las emociones y acentuar el mensaje que desea transmitir. Por lo tanto, sus elecciones musicales son deliberadas, buscando siempre concordar con la temática de cada pieza, en la que cada elemento sonoro está cuidadosamente seleccionado para complementar y enriquecer su propuesta visual.

Con Rafael Zarza, Premio Nacional de Artes Plásticas 2020, pintor, grabador, diseñador gráfico e ilustrador.

 

Montaje: el arte de la edición

El montaje es un arte en sí mismo en la producción de este creador graduado de Licenciatura en los  medios de Comunicación Audiovisual, en la especialidad de  Dirección, en el Instituto Superior de Arte  (2005), hoy Universidad de las Artes.  Es durante este proceso donde las imágenes, el sonido y el ritmo se conjugan para crear una obra final que captura la atención del espectador; para  lo cual aplica un enfoque experimental, utilizando técnicas de edición que desafían las convenciones narrativas tradicionales. Su habilidad para jugar con el tiempo y el espacio dentro de sus cortos fílmicos permite que estos tengan un carácter único, a menudo revelando capas de significado que invitan a la reflexión.

Este enfoque innovador al montaje es un sello distintivo de su estilo, y resalta su deseo de no conformarse con las normas establecidas. En su quehacer, la edición no es simplemente una herramienta técnica, sino un componente vital que contribuye a la construcción de la narrativa y a la creación de una experiencia inmersiva.

El arte digital: posibilidades inexploradas

El arte digital es un terreno fértil para la experimentación, y Juder Laffita explora estas posibilidades de manera magistral. Aunque muchos podrían asumir que el uso de herramientas digitales simplifica el proceso creativo, esta premisa es errónea, y así lo demuestra en su quehacer, donde la complejidad inherente al arte digital radica en la necesidad de una maestría técnica que no todos poseen. No se trata solo de utilizar software avanzado, sino de entender cómo manipular esos medios para producir una obra que trascienda lo meramente técnico.

Este artífice perteneciente a la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) utiliza el arte digital como una forma de expandir su creatividad, fusionando técnicas tradicionales con medios contemporáneos, enfoque que no solo le permite acceder a un amplio espectro de posibilidades gráficas, sino que también le brinda la libertad de experimentar en sus realizaciones, las cuales se convierten en puentes entre lo clásico y lo moderno, lo tangible y lo virtual.

Intersección del arte digital y la Inteligencia Artificial

La era contemporánea está marcada por un uso creciente de la tecnología en diversas disciplinas, y el arte no es la excepción. Laffita se ha destacado como una figura clave que integra el arte digital con la Inteligencia Artificial (IA) en sus producciones audiovisuales, fusión que no solo transforma la manera en que se percibe el arte, sino que también invita a reflexionar sobre la función de la tecnología en el proceso creativo. Para este creador la tecnología es un medio poderoso, pero la visión y la sensibilidad humanas son insustituibles.

El arte digital ha revolucionado la forma en que los artistas generan y comparten su trabajo. A través de software de diseño, animación y edición, se han abierto nuevas posibilidades estéticas y conceptuales. Este experimentado maestro del lente con más de mil 300 audiovisuales realizados —documentales, spot y promocionales de arte— se sumerge en esta nueva realidad, explorando las capacidades de la IA en la creación de imágenes y videos que desafían las convenciones tradicionales. Esta adopción del arte digital le permite  experimentar con formas, colores y texturas de maneras que antes eran inimaginables, convirtiendo cada obra en un reflejo de la complejidad del mundo digital. Al incorporar la IA en su proceso creativo, él redefine lo que significa ser un artista en la era digital, al convertir esta técnica del campo de la informática  en una herramienta de colaboración, donde  no solo controla el resultado final, sino que, en esencia, actúa como un mediador que introduce su propia narrativa y perspectiva personal.

Durante la filmación de un Vídeo Arte con el reconocido pintor Elio Villate.

 

La tecnología como medio, no como fin

Una de las contribuciones más significativas de Laffita es su capacidad para demostrar que la tecnología, aunque potente, no puede reemplazar la esencia humana de la creación artística. La IA puede generar imágenes impactantes y novedosas, pero carece de la visión subjetiva y el contexto cultural que un artista humano aporta a su obra. En este sentido, él sostiene que la tecnología debe entenderse como un medio que amplifica la expresión artística, no como un sustituto del talento y la intuición humanos, ya que su enfoque invita a la audiencia a apreciar la tecnología como un aliado en el proceso creativo, en lugar de una amenaza que socava la autenticidad del arte.

Este diálogo entre el arte y la tecnología es esencial para el desarrollo de nuevas formas de expresión en la actualidad. Al utilizar herramientas avanzadas, este destacado artista fomenta un entorno donde el ensayo es clave, y donde cada proyecto es una oportunidad para explorar y expandir los límites del arte. Esto lleva a una concepción personal como innovador y visionario, capaz de integrar diferentes disciplinas y recursos tecnológicos para crear obras que no solo son visualmente atractivas, sino que también cargan un profundo significado.

El uso de la IA en el arte también nos lleva a reflexionar sobre el papel de la humanidad en el proceso creativo. A medida que las máquinas asumen tareas que antes eran exclusivas de los humanos, se plantea la pregunta sobre qué hace que una obra de arte sea verdaderamente «humana». Laffita, en su práctica artística, pone en el centro de la discusión la idea de que la empatía, la experiencia vivida y la capacidad de evocar emociones son aspectos que solo un artista humano puede aportar.

Ganador de importantes premios en Arte Video, como Almacén de la Imagen, en Camagüey, 2002, con su obra Casa de Huéspedes (Diseño de Arte); Primer Festival Nacional de televisión, 2005, con La Noble Habana (Dirección y Edición); Segundo Festival Nacional de televisión, 2006, con Paradojas del deseo (Dirección); Concurso Nacional Imagen de Cristal, 2010, spot historias (Premio promoción cultural), sus producciones invitan a considerar cómo el futuro del arte podría estar marcado por una colaboración más estrecha entre humanos y máquinas. Sin embargo, es fundamental reconocer que, independientemente de cuán avanzadas se vuelvan las herramientas tecnológicas, la chispa de la creatividad, la sensibilidad y el juicio artístico seguirán siendo atributos intrínsecos al creador. Esta visión reafirma la relevancia del artista en un mundo donde la tecnología avanza rápidamente.

Naturaleza del acto creativo

La integración del arte digital y la IA en los videos de Juder Laffita no solo enriquece la experiencia estética, sino que también provoca una reflexión necesaria sobre la naturaleza del acto creativo. La tecnología, lejos de suplantar la sensibilidad humana, se presenta como una herramienta que, cuando se utiliza con conciencia y propósito, puede potenciar la expresión artística. Él nos recuerda que, en última instancia, es la visión del artista, su capacidad de conectar emocionalmente con el espectador y su deseo de contar historias lo que asegura que el arte siga siendo una manifestación profundamente humana, independientemente de los medios empleados en su creación.

Fotograma del programa De mar adentro.

 

ArteVideo: promoción del arte cubano

El programa ArteVideo, creado en el año 2002 por Juder Laffita  nació en el Canal Educativo y después pasó para Cubavisión,  un proyecto audiovisual que busca promover el arte cubano dentro del contexto de las artes plásticas y el video arte. A través de este trabajo, el prolífero realizador se convierte en un embajador del arte de su país, utilizando las técnicas del arte digital para elevar la visibilidad de los artistas cubanos y sus obras en la escena internacional.

Este proyecto no solo actúa como una plataforma de difusión, sino también como un espacio de creación y diálogo. Actualmente, a través de ArteVídeo Producción, estudio que igualmente fundó y dirige este apasionado creador, salen al aire otros dos espacios televisuales:  Habana Colección, en el Canal Habana, y OpusArte, en Cubavisión internacional, también con gran aceptación entre los televidentes. La selección de obras que se presentan a través de esta iniciativa refleja una profunda comprensión del entretejido cultural cubano y un compromiso con la innovación estética. A través de su curaduría, su realizador invita al espectador a adentrarse en un universo rico y variado, donde las voces de diferentes artistas se entrelazan para formar un todo significativo.

ArteVídeo, con 24 años de salida al aire, es también una respuesta a la necesidad de encontrar nuevos espacios de exhibición en la era digital, donde las fronteras físicas son cada vez más difusas. Al utilizar el video como medio para la promoción del arte, su creador redefine la manera en que se consume y se interactúa con el arte contemporáneo, proponiendo un modelo que podría servir como referencia para otros artistas y realizadores en diversas partes del mundo.

Juder Laffita ha participado en prestigiosos eventos, como el The First Irish Latin American Film Festival, Dublin, Irlanda. 2000 (Cortos de arte cubano); el 22 y el 28 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, La Habana, 2000 (con Cortos de Arte cubano) y 2006 (con Paradojas del deseo, en la Muestra Hecho en casa,  respectivamente. Fue jurado en los concursos Nacional de Spot Imagen de cristal, 2006 y 2012.  Asimismo, fue invitado a Color Habana, La Habana Latina, Intercambio cultural la Habana-Bari, Italia, 2006; Infinito hombre, Montreal, Canadá, 2013; Cuba isla arte, Ponce, Puerto Rico, 2014; Festival Internacional de la Cultura Maya, en  Mérida, México, 2015; Festival de la Cultura del Caribe, Cancún, México,  2015; y Sinfonía cubana para un museo, Museo nacional de la música, La Habana, 2016.

Ese reconocimiento a sus realizaciones audiovisuales está avalado  por lo multifacético y la interconexión de las disciplinas creativas que trascienden en su labor, cuyo enfoque integral abarca la curaduría, el diseño gráfico, la selección musical y el montaje, demostración palpable de un compromiso con la innovación y una profunda apreciación por la complejidad del proceso creativo.

A través de ArteVideo, Habana Colección y OpusArte, Laffita establece un puente entre el arte cubano y el escenario global, promoviendo un diálogo entre culturas y visibilizando la riqueza de la creación artística en su país. Su obra, en constante evolución, nos invita a reflexionar sobre el papel del artista en la sociedad contemporánea y la importancia de encontrar nuevas formas de expresión en un mundo cada vez más interconectado. Con su enfoque audaz y creativo, este artífice, sin duda, se posiciona como una figura clave en el panorama del arte contemporáneo cubano.

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