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Respuestas políticas al empleo y protección social de los jóvenes

Los jóvenes afrontan niveles sin precedentes de estrés e incertidumbre, impulsados por preocupaciones relacionadas con la seguridad en el empleo, la independencia financiera y el acceso a la protección social. Los especialistas de la OIT analizan los factores que explican estas tendencias y destacan medidas de política que pueden mejorar las perspectivas de la juventud.

 

Foto: RRHH Digital

 

 

Los jóvenes constituyen actualmente el grupo etario menos feliz

En un seminario en línea reciente, David Blanchflower, Profesor Bruce V. Rauner de Economía en Dartmouth, compartió con la OIT su preocupación por el bienestar de los jóvenes. Esta inquietud surgió cuando él emprendió una actualización de investigaciones anteriores en las que había analizado diversos conjuntos de datos que medían el bienestar subjetivo. Al inicio, estaba convencido de que los resultados coincidirían con los de rondas anteriores de encuestas (de 2009 a 2018) y mostrarían la clásica curva en forma de U, según la cual los niveles declarados de felicidad eran más elevados en los extremos de la variable edad —es decir, entre jóvenes y personas mayores— y más bajos entre las personas de mediana edad.

Para su sorpresa, los resultados más recientes mostraron una ruptura marcada con los anteriormente observados: desde 2019, son los jóvenes quienes registran la mayor incidencia de malestar, y la curva en forma de U de la felicidad (y su inversa, el “jorobado” del malestar) ha desaparecido. Actualmente existe una relación inversa entre felicidad y edad: los grupos de mayor edad expresan los niveles más altos de felicidad, mientras que los más jóvenes, los más bajos. La figura 1 presenta los resultados correspondientes a los Estados Unidos de América, aunque el estudio más reciente de Blanchflower confirma que estas tendencias se observan hoy prácticamente en todo el mundo, en países de todas las regiones y tanto en economías avanzadas, como en desarrollo.

 

 

La disminución de la seguridad en el empleo y en los ingresos alimenta la ansiedad juvenil y la desconfianza en las instituciones

Que los jóvenes de hoy se sienten ansiosos —más que las generaciones anteriores— también quedó reflejado en Tendencias Mundiales del Empleo Juvenil 2024 de la OIT, donde se señalaba que dos de cada tres jóvenes manifestaban sentirse estresados por la pérdida del empleo y la inestabilidad laboral. Asimismo, expresaban preocupación por la situación económica, la reducción de la movilidad social intergeneracional y sus perspectivas de independencia financiera.

No puede ignorarse la relación entre el malestar mental de los jóvenes y el auge de las redes sociales y las tecnologías inteligentes. Estos factores no económicos forman claramente parte central de esta realidad, reconoce Blanchflower. Sin embargo, también influyen otros elementos, como los desafíos del mercado de trabajo, las lagunas en la protección social y la percepción que tienen los jóvenes sobre su acceso futuro a la seguridad, la prosperidad y el bienestar.

 

 

Foto: tomada de www. magisned. com

 

Conseguir y mantener un empleo con la debida protección laboral y social, disfrutar de un equilibrio entre la vida laboral y personal, pagar el alquiler, independizarse del hogar familiar – para muchos jóvenes, nada de esto está garantizado. En numerosos países, solo una minoría de jóvenes trabajadores cuenta con un empleo que incluya cobertura de seguridad social, y muchas mujeres jóvenes siguen excluidas de oportunidades educativas y laborales. Esta falta de protección y de oportunidades puede resultar especialmente estresante para quienes transitan de la escuela al trabajo, y puede influir en la forma en que perciben a las instituciones. Investigaciones recientes muestran que los jóvenes manifiestan una creciente desconfianza hacia las instituciones públicas.[1]

 

Renovar la confianza de la juventud en las instituciones

Es posible reconstruir la confianza de los jóvenes en las instituciones. Una vía consiste en garantizar que puedan sentirse seguros respecto de su acceso a la protección social y a itinerarios hacia empleos de calidad. Entre las medidas prometedoras figuran:

 

Empoderar a la juventud para que defina sus propias trayectorias hacia la seguridad, la prosperidad y el bienestar ocupa un lugar central en las prioridades de la OIT para 2026. La colaboración continua con jóvenes, gobiernos y mandantes será esencial para reconstruir la confianza en las instituciones públicas. Esto implicará no solo demostrar buena fe en la promoción del trabajo decente —incluida la protección social— para los jóvenes, sino también adoptar medidas concretas y audaces para ampliar políticas que reduzcan sus inseguridades y aseguren que la juventud esté bien.

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