La Habana, 23 de febrero de 2026
Compatriotas:
No estamos en tiempos de medias tintas. Hay mucha tensión sobre nosotros y nada nos guía más a entender el presente y el futuro de la nación que las luchas por su verdadera independencia, esas que saltan de los libros de historia a las decisiones cotidianas y que su interpretación no puede caer en manos de quienes terminaron derrotados. Y no solo por las armas, sino también por las ideas.
El 24 de febrero es quizás de las fechas históricas más nobles y bravas al mismo tiempo de este pueblo. Y con ella andamos hoy a cuestas, bajo la genialidad y determinación de Martí, quien al decir del historiador Enrique Collazo, por aquellos años de preparación de la guerra “subía y bajaba escaleras como quien no tiene pulmones…”.
Solo los alzamientos ocurridos en alrededor de 35 puntos de nuestra geografía hubiesen bastado para marcar ese día de febrero de 1895 como glorioso y reivindicador. Pero hubo más coincidencias con inspiración incluida en la rebeldía mambisa.
En 1899 entró victorioso el Generalísimo Máximo Gómez a La Habana; en 1956, se proclamó la fundación del Directorio Revolucionario por el líder estudiantil José Antonio Echeverría; en 1958, inició sus transmisiones Radio Rebelde desde la Sierra Maestra; en 1976 fue proclamada la primera Constitución Socialista de la República de Cuba, y en 2019 quedó ratificada la nueva Constitución de la República de Cuba, con el 86,85 % de respaldo popular en voto directo y secreto.
En apenas unas horas volveremos los cubanos dignos a recordar cada uno de esos hechos convencidos de que nada es más importante que estar unidos como nación y como Patria. Las amenazas y la cotidianidad son tan duras como la manigua y las balas que decidieron enfrentar hace 131 años los hombres que se alzaron tras la labor heroica e insustituible de Martí: unir pinos viejos y nuevos por una tierra libre e independiente.
Estar aquí, en la hora más sagrada del sacrificio, no es capricho ni conveniencia política. Estar aquí significa trabajar, resistir, crear, luchar, siempre luchar contra la burocracia y los que siguen pensando que no se puede. Estar aquí es saber distinguir entre las fake news que nos dividen y la realidad diaria que nos pertenece y toca construir, defender.
A ese combate de pensamiento es el llamado. Y ganémoslo a pensamiento. No hay de otra.
Los mambises de estos tiempos


