
Como se señala al inicio de la obra, esta ubica a los revolucionarios orientales en la jerarquía que merecen en relación con el estallido de la contienda, profundiza en el fracaso de los alzamientos en el occidente, saca a la luz la participación de regiones hasta ahora silenciadas en la historiografía y demuestra que a lo largo de la isla los independentistas se preparaban para reiniciar la lucha contra España.
Un primer capítulo abarca los alzamientos en Oriente: Santiago de Cuba, el Alto Oriente, el valle del Cauto y Guacanayabo y en Holguín.
Ellos sostuvieron la guerra hasta la llegada de los principales líderes de la revolución.
El segundo capítulo está dedicado a los hechos del 24 de febrero en Centro̶ Occidente: Matanzas, Villa Clara, Sancti Spíritus y la incorporación de los vueltabajeros, regiones donde los acontecimientos y personalidades permanecían desconocidas o carentes de estudios.
En este apartado se destacan los aportes sobre la traición de Julio Sanguily, su papel en el fracaso del levantamiento en la región occidental y su labor como agente de la Capitanía General de Cuba.
Se califica como un territorio olvidado por la historiografía de las guerras de independencia la actual provincia de Pinar del Río, lo que se rescata en el libro y los investigadores destacan que cuando Antonio Maceo llegó a ese territorio los vueltabajeros estaban en pie de guerra y el Titán distinguió su valor y firmeza.
Si bien los autores del volumen plantean que se necesitan otros estudios, sin dudas Miradas al 24 de febrero es un acercamiento diferente a este acontecimiento de nuestra historia que busca hacer justicia a todos los que en él intervinieron, lo cual es fundamental para que el pueblo de las regiones donde ellos operaron les tribute el merecido homenaje.