Genocidios contra Cuba en dos épocas

Genocidios contra Cuba en dos épocas

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En este 2026 se cumplen 130 años de la criminal medida adoptada por Valeriano Weyler contra el pueblo cubano, denominada Reconcentración. Se trataba de obligar a los pobladores de las zonas rurales a abandonar sus lugares de labranza y sus casas, so pena de muerte si desobedecían, para concentrarlos en pueblos y ciudades.

 

 

El objetivo era privar al Ejército Libertador cubano de suministros, de información y evitar la incorporación de los campesinos a las huestes emancipadoras.

Las víctimas de esta cruel disposición de quien en febrero de 1896 tomó posesión de la capitanía general de la Isla, fueron fundamentalmente mujeres, ancianos y niños, quienes privados de sustento y expuestos a la intemperie, eran presa de la desnutrición, las enfermedades y la muerte.

Es difícil determinar el saldo mortal de la Reconcentración, pero se calcula en cientos de miles de personas.

Paradójicamente esta salvajada de Weyler fue aprovechada por Estados Unidos  para justificar su intervención en la guerra entre Cuba y España y presentarla, ante la opinión pública de su país, que veía con simpatía la causa cubana, como un gesto humanitario desinteresado, cuando en realidad obedecía a oscuros intereses de dominación.

Por supuesto que durante muchos años Washington no solo ignoró la lucha heroica de los patriotas cubanos sino saboteó el envío de ayuda a los combatientes desde su territorio y no reconoció su beligerancia, pero a la altura de 1898 eso no importaba ya, la “fruta” estaba madura y era el momento de tomarla en las manos. Con España prácticamente vencida y la imposición de sus designios por la fuerza a la voluntad de los que habían luchado treinta años por la independencia, la puerta de la neocolonización estaba abierta.

Los yanquis se convirtieron en los nuevos amos de la antigua colonia española   durante más de medio siglo, pero trascurrido ese tiempo y al ver que sus planes se desmoronaban ante el empuje de nuevos libertadores, no dudaron en apelar a otro genocidio en un intento por rendir a la nación que se le había ido de las manos.

Fidel Castro habla de la Reconcentración

Durante la octava edición de la Feria del Libro en ocasión de la presentación del texto del coronel Raúl Izquierdo sobre este hecho, Fidel, expresó que la Reconcentración que aplicó Welter a la población campesina cubana en el siglo XIX fue la antecesora de los campos de concentración nazis.

Agregó que el método fue también empleado por Estados Unidos en su sucia guerra contra Viet Nam cuando creó las aldeas estratégicas, donde se concentraban a los campesinos vietnamitas bajo control del ejército títere de esa nación sometido al imperialismo

Resaltó la necesidad de conocer este capítulo de nuestra historia en un país al que se le quiere hacer lo mismo. Es lo que quiere repetir el imperialismo, dijo, tratar de rendir por hambre y enfermedad a nuestro pueblo, pero no hay un pueblo que pueda ser rendido si está decidido a vencer, si está decidido a luchar.

 

El otro genocidio

Siempre que se aborda el tema del bloqueo de Estados Unidos a Cuba se menciona el famoso memorándum de Lester D. Mallory, entonces subsecretario de Estado asistente para los asuntos interamericanos, del 6 de abril de 1960, en el cual se expresaba que el único medio de restarle el apoyo interno a la Revolución cubana era a través del desencanto y del desaliento generado por las dificultades económicas como la estrategia perfecta para sembrar el hambre y la desesperación y así provocar la caída del régimen.

He ahí la esencia del bloqueo económico, comercial y financiero a la Mayor de las Antillas, otro genocidio que ha afectado la vida cotidiana de los cubanos en todos los ámbitos: falta de alimentos, de medicinas, de insumos de todo tipo, de repuestos para las termoeléctricas, y otras muchas limitaciones. El mundo conoce bien este crimen, denunciado en las Naciones Unidas y repudiado por la mayoría de las naciones del orbe.

El imperio habla de Estado fallido argumento que repiten en las redes sociales los que reciben una paga por hacerse eco de ello o los ignorantes, pasando por alto que los supuestos fallos no son por falta de capacidad de Cuba para gobernarse a sí misma, sino la consecuencia de las inmensas presiones que ha ejercido y continúa haciendo el gobierno de la Casa Blanca para asfixiarla.

Una vez más en la propaganda anticubana la víctima se vuelve  victimario de su propio pueblo y se habla de la grave crisis económica y humanitaria que vive la nación antillana como si su arrogante vecino del Norte no fuera el principal responsable de esa situación desde la década de los años 60 del siglo pasado.

El cerco se ha recrudecido a partir de la absurda orden ejecutiva de la administración Trump de calificar a Cuba como una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad de Estados Unidos a raíz de la cual chantajea con la aplicación de aranceles punitivos a los países que decidan exportar petróleo a Cuba, con la siniestra intención de paralizar el país por falta de energía.

En una declaración del Gobierno Revolucionario se señaló que esta medida consolida una forma de conducir la política exterior de los Estados Unidos por la vía de la fuerza y de ejercer sus ambiciones para garantizar su hegemonismo imperialista.

Al comentar esta disposición de Washington, el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla dijo que plantea un desafío de grandes proporciones a todos los Estados pues restringe la decisión soberana de determinar qué exportan y a qué destino.

Trump no se cansa de lanzar mentiras al mundo: “Estamos negociando con Cuba ahora mismo. Marco Rubio (el que ha señalado como nuevo presidente de Cuba) está hablando con ellos y deberían pactar un acuerdo. Son una amenaza humanitaria”, dijo la víspera.

¿Amenaza nosotros? ¡Ellos! y ¿Un pacto de rendición como el del Zanjón? ¡no! nuestra respuesta, nuestra decisión es la de Baraguá.

Cuba conoce bien a estos desvergonzados personajes y está convencida de sus malsanas intenciones. No existen tales conversaciones y si llegaran a producirse algún día sería en plano de igualdad y de respeto a la soberanía de nuestro pueblo.

Pero no hay nada que hacer, como dijo el Che, al imperialismo no hay que creerle “ni un tantico así, nada”. Y vale aquí otra frase, en este caso del más universal de los cubanos, que resume la voluntad de los que aman esta tierra: “! ¡Antes de cejar en el empeño de hacer libre y próspera a la patria, se unirá el mar del Sur al mar del norte y nacerá una serpiente de un huevo de águila!”

Acerca del autor

Graduada de Periodismo en 1974 y Master en Ciencias Políticas de
enfoque Sur, Al graduarse pasó a atender temas históricos e
ideológicos y viajó a varios de los antiguos países socialistas. Al
pasar al periódico Trabajadores, escribió para el Suplemento de
salud durante varios años y realizó la cobertura del segundo
contingente de la brigada médica en Guatemala. Posteriormente fue
jefa de la edición digital y subdirectora editorial hasta mayo de 2025
que se jubiló y se recontrató en la publicación. En el transcurso de
su ejercicio profesional Ha ganado premios en concursos
periodísticos y de humorismo.

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