“Este 18 de febrero el Secretariado del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Cultura (SNTC), en nombre de todos los trabajadores de este sector, rinde homenaje a una figura sobresaliente que ha dejado una huella indeleble en el panorama cultural de nuestro país: la insigne Instructora de Teatro, Olga Alonso González. Su legado no solo se limita a su brillante carrera artística, sino que se extiende al impacto duradero que ha tenido en la formación de generaciones de artistas e instructores de arte. Este día es un reconocimiento a su contribución invaluable y a la labor de todos aquellos que, como ella, han dedicado su vida a promover y fortalecer la cultura en nuestras comunidades”.
El documento, dado a conocer por Katia María Rodríguez Romero, secretaria del SNTC, señala, además, que “a lo largo de nuestra historia, hemos aprendido que la cultura es un pilar fundamental que sostiene la identidad y el espíritu de nuestra nación. Los instructores de arte son profesionales comprometidos con el desarrollo de procesos de apreciación y creación artística en la población. A través de talleres, espectáculos y actividades, fomentan la participación activa y la apreciación del arte y la literatura entre todos los sectores de la sociedad. Su tarea no se limita a enseñar técnicas o habilidades; ellos nutren la creatividad y despiertan intereses en aquellos que, quizás, nunca habían considerado el arte como parte de sus vidas.
“El encargo social de estos profesionales —añade— es vasto y multidimensional. No solo tienen la responsabilidad de desarrollar el gusto estético en la población, sino que también deben formar públicos críticos y conocedores. A través de su trabajo, generan un diálogo enriquecedor que propicia la reflexión y el entendimiento entre distintas comunidades y generaciones. Esto es especialmente relevante en estos momentos, donde la desinformación y la falta de acceso a bienes culturales se han vuelto desafíos cotidianos. En este sentido, los instructores de arte actúan como mediadores culturales, facilitando el acceso a expresiones artísticas y promoviendo el respeto hacia las identidades locales y la diversidad cultural”.
La crisis energética que enfrentamos hoy exige de una respuesta creativa y resiliente. Los instructores de arte, enfrentando estos retos, demuestran cada día una admirable capacidad de adaptación. Utilizan su ingenio para realizar actividades en espacios abiertos, aprovechar recursos disponibles y generar propuestas innovadoras que faciliten la continuidad de sus programas. Estos esfuerzos son testimonio de su profunda vocación de servicio y compromiso social, elementos que son esenciales en su labor diaria. A pesar de los obstáculos, ellos siempre encuentran formas de utilizar la cultura como un medio para unir y fortalecer a la comunidad.
Además, la función artístico-pedagógica que ejercen en la comunidad “es fundamental para el desarrollo integral de los individuos. En la Casa de Cultura y en los diversos centros docentes de enseñanza en todos sus niveles, trabajan incansablemente para fomentar la educación cultural y artística. Ellos no solo instruyen, sino que crean entornos inclusivos donde cada persona puede expresar su creatividad y explorar sus talentos. Así, contribuyen a elevar la calidad de vida de su entorno, ofreciendo la oportunidad de enriquecimiento espiritual y emocional a través de la expresión artística”, destaca el saludo.
La dirigente sindical asimismo ponderó “el papel que desempeñan en la identificación, preservación y promoción del patrimonio cultural inmaterial y de la cultura popular y tradicional de nuestro país. Al respetar las expresiones culturales locales y apoyar la diversidad de procesos creativos, los instructores ayudan a mantener vivas las tradiciones y costumbres que caracterizan a nuestra nación. En un momento en que la globalización amenaza con diluir las identidades culturales, su labor es fundamental para la conservación y promoción de nuestros valores y tradiciones.
“Estos profesionales —dijo— también se muestran como guías para artistas y escritores aficionados, brindándoles el apoyo necesario para desarrollar su potencial creativo. Al incentivar la creación artística y literaria, no solo contribuyen a la formación de nuevos talentos, sino que también fortalecen el tejido cultural de nuestras comunidades. La colaboración entre instructores, artistas y la comunidad crea un ciclo virtuoso que enriquece y revitaliza nuestra cultura”.
Los instructores de arte, encabezados por la Brigada José Martí inaugurada por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz el 20 de octubre de 2004 en la Plaza Che Guevara, en Santa Clara, tienen un gran compromiso con la comunidad, el cual va más allá de impartir conocimientos; se trata de un genuino deseo de contribuir al bienestar y desarrollo de las personas. A través de sus enseñanzas, logran activar el pensamiento crítico y la imaginación, creando un espacio donde se fomente el respeto y la valoración de la diversidad humana. Ellos ofrecen un refugio donde la creatividad y la expresión personal florecen.
“El Día del Instructor de Arte no solo es una celebración del legado de Olga Alonso González, sino un reconocimiento a la importante labor que realizan los instructores de arte en Cuba. En tiempos difíciles, su valentía, creatividad y dedicación son dignas de admiración. Su papel como agentes de cambio cultural y social es fundamental para la construcción de una sociedad más equitativa y justa”, enfatizó Katia María Rodríguez Romero.
Finalmente enfatizó que “la fortaleza del pueblo cubano radica en su capacidad de superar adversidades y encontrar en el arte un vehículo de resistencia y unidad. Sigamos adelante en esta noble misión, recordando siempre que la cultura nos pertenece a todos y que cada acción en favor de su promoción y desarrollo es una inversión en el futuro de nuestra nación. ¡Feliz Día del Instructor de Arte!”.