La Confederación General de Trabajadores (CGT) de Argentina confirmó que protagonizará un paro general de 24 horas mientras se debate la reforma laboral que propone el ejecutivo de Javier Milei
La medida se sumará a las habituales movilizaciones de jubilados y otros sectores sociales que cargan buena parte del peso del ajuste argentino, y fue decidida en reunión extraordinaria convocada de urgencia este lunes por el Consejo Directivo de la CGT y a la que acudieron los líderes de los diversos sindicatos que integran la Central.
«La UGATT informa a la sociedad, que adhiere y acata plenamente, lo resuelto por el consejo directivo de la CGT anunciando PARO GENERAL NACIONAL. Los gremios enrolados en UGATT GARANTIZAMOS el PARO TOTAL de los medios de transporte de pasajeros», recalca el comunicado que emitió hoy esa federación gremial.

Y confirma: «En defensa del trabajo argentino, y en defensa de nuestro derecho a huelga. El día que se trate la reforma laboral en diputados, no habrá transporte. Cuando los pueblos agotan su paciencia, ¡hacen tronar el escarmiento! Siempre con la convicción de defender nuestros derechos como trabajadores consagrados en la Constitución Nacional».
Así, los transportistas apoyarán la medida de fuerza a la que convocó la Confederación General del Trabajo (CGT) para el día que la Cámara de Diputados trate el controversial proyecto considerado regresivo contra los derechos de los trabajadores, como parte de una escalada de acciones sindicales para evitar su aprobación.
El Frente Sindical Unido, integrado por la Unión de Obreros Metalúrgicos, la Asociación de Trabajadores del Estado, Aceiteros y las dos Centrales de Trabajadores de Argentina, anunció también por su parte un paro con movilización el día de sesión en la cámara baja.
La medida confirmada por la UGATT y La Fraternidad paralizará el transporte de pasajeros aéreo, ferroviario, por ómnibus, taxis y el servicio subterráneo durante 24 horas.
Desde el Ministerio de Seguridad Pública, la titular Alejandra Monteoliva previno que endurecerá el protocolo antipiquetes y que las fuerzas represivas harán revisión de mochilas y banderas.
El ejecutivo, por su parte, lanzó la amenaza de que les descontará el día a los empleados estatales que paren y se sumen a la movilización.
Entre los puntos más cuestionados figura la posibilidad de extender la jornada laboral hasta 12 horas continuas, cambios en el régimen de vacaciones, limitaciones en las licencias por enfermedad y la creación de un fondo que remplazaría el sistema tradicional de indemnizaciones. Además, el texto prioriza acuerdos por empresa o región sobre los convenios colectivos nacionales.
Ese escenario reduce el margen para la estrategia de diálogo que la CGT sostuvo con la Casa Rosada, consideró la multinacional de noticias, mientras crecen las posturas en la conducción de la central, que reclaman un endurecimiento frente a concesiones insuficientes.
Con la convocatoria a una huelga general, la CGT aspira a influir en los diputados para introducir nuevas correcciones que obliguen a que el proyecto regrese al Senado. Algunos dirigentes confían en que una eventual demora en la aprobación pueda alterar el escenario político, sobre todo si la situación económica se deteriora en los próximos meses.
El frente sindical también evalúa una estrategia judicial, pues considera que la redacción presenta ambigüedades que abrirían la puerta a impugnaciones en tribunales, como ocurrió con intentos previos del Ejecutivo de limitar el derecho de huelga mediante decreto, medidas que fueron suspendidas por la justicia.
(Con información de PL y Telesur)

