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1959: Primer Ministro de barbas y uniforme verde olivo

Fidel Castro fue nombrado Primer Ministro por el Decreto No. 563 del Presidente de la República, que era entonces Manuel Urrutia. Hasta entonces Fidel era Comandante en Jefe de las Fuerzas de Tierra Mar y Aire de la República, responsabilidad que pasó a Raúl Castro era el segundo jefe de esas fuerzas.

 

Momento en que Fidel asume como Primer Ministro el 16 de febrero de 1959. Foto: Cubadebate

Acudo a los recuerdos de Luis Buch, entonces Secretario del Consejo de Ministros para reflejar el modo en que Fidel asumió la nueva responsabilidad que se ponía en sus manos. En la madrugada del 16 de febrero de 1959, día en que debía tomar posesión, Fidel lo llamó por teléfono y lo citó para el hotel Habana Libre, donde le dijo que debía llamar a José Miró Cardona*, que había renunciado al Premierato para decirle que lo sucedería a las 6 de la tarde ese día.

El artículo de la Constitución donde se describía el contenido del Primer Ministro había sido modificado previamente. Antes señalaba que “el primer ministro representará la política general del Gobierno” y el cambio que fue enviado a la Gaceta General de la República planteaba que correspondía al Primer Ministro dirigir la política general del Gobierno, despachar con el Presidente de la República los asuntos administrativos y acompañado de los ministros, los propios de los respectivos departamentos. No era igual representar que dirigir.

De esa manera el Primer Ministro se convertía en jefe político del Gobierno.

Miró Cardona explicó que su renuncia obedecía a las nuevas facultades que le confería la Ley Fundamental de la República a este cargo y que esta debía asumirlas quien por su jerarquía histórica era el Jefe de la Revolución: Fidel Castro Ruz.

Cuando Bach se encontró con Fidel, en la madrugada del día 16, este le preguntó:

“¿Tengo que quitarme el uniforme?

“Bueno Fidel ̶ le respondió Buch̶ no sé; fíjate en las opiniones que priman en América Latina sobre los militares como jefes de gobierno».

Fidel reaccionó:

“¡Ah no, este uniforme y estas barbas significan la rebeldía de la Sierra Maestra y de nuestra Revolución y no me las quito de ningún modo, búsquense otro Primer Ministro!”

Afortunadamente se permitía a los miembros del Ejército Rebelde que vistieran uniforme verde olivo con las insignias de sus grados.

El acto se trasmitió por la radio y la televisión, y en el momento de la toma de posesión Fidel expresó:

“Paradójicamente, en los instantes en que recibo este honor de ponerme al frente del Consejo de Ministros no experimento sino una honda preocupación por la responsabilidad que se ha puesto sobre mis hombros, por la seriedad y devoción que siempre he puesto en el cumplimiento del deber.

“De cuantas tareas he tenido que realiza en mi vida, ninguna considera tan preñada de obstáculos, ninguna considero tan dura de llevar adelante, porque estoy consciente de todas las dificultades, estoy consciente de todos los obstáculos.”

Como había hecho desde su primer intercambio con el pueblo habanero el día 8 de enero, señaló:

“El pueblo tiene que estar muy consciente de que el camino es difícil, que el camino es largo, que el camino es fatigoso, que tenemos que sudar mucho la camisa luchando. Y que no solamente hay que tener esa idea presente, sino que hay que estar siempre alerta y no dejar que el entusiasmo muera.”

Una vez en posesión del Premierato, Fidel le dijo al Presidente que los proyectos de leyes les serían enviado por medio del secretario del Consejo para que en un plazo de diez días los promulgara. Si tenía objeciones los podía retornar para que fueran considerados de nuevo, pero si las dos terceras partes de los integrantes del Consejo votaba a favor del proyecto, esta se convertía en Ley, lo cual causó un gran disgusto al Presidente.

 

La renuncia y el reclamo del pueblo

El Primer Ministro les dio un gran impulso a las leyes revolucionarias, sin embargo, el presidente estaba haciendo una campaña reaccionaria, anticomunista, que se sumaba de hecho a la insidiosa que llevaban a cabo el imperialismo y los enemigos de la Revolución. Para resolver este conflicto Fidel podría haber actuado como el caudillo clásico, como él mismo expresó, quitando y poniendo presidentes, pero su respuesta fue renunciar y expresar: “La solución a la crisis debe ser resuelta por el mismo pueblo”.

En la celebración del 26 de julio Fidel resumió el cargo a petición del pueblo. Foto: Cubadebate

Y así fue.

Los reclamos de todos los sectores populares del país se hacían sentir con gran fuerza en todas partes: pedían que retornada Fidel y se fuera Urrutia. El presidente no tuvo más remedio que presentar su renuncia. En su lugar fue designado Osvaldo Dorticós Torrado, hasta entonces ministro de las Leyes Revolucionarias.

El pueblo esperaba ansioso el retorno de Fidel. El día 22 él asistir a la clausura del Congreso Obrero Textil, y ante los reclamos de los trabajadores explicó. “vamos a someter este problema a todo el pueblo de La Habana el 26 de Julio en la Plaza Cívica.”

La víspera la capital de la República fue testigo de un hecho nunca antes visto: una caballería con miles de jinetes campesinos encabezada por Camilo Cienfuegos llega para pedir el retorno de Fidel al gobierno.

El comandante, junto al general Lázaro Cárdenas, ex presidente de México y gran amigo de los revolucionarios cubanos, contempló el desfile del 26 de Julio frente al Capitolio Nacional, después se dirigió a observar en el Parque Macero prácticas artilleras de aviones y tanques, él mismo a bordo de un tanque disparó certeramente a un objetivo situado en el mar. Y a las cuatro de la tarde de dirigió hacia la tribuna levantada en la azotea de la biblioteca nacional.

En ese multitudinario acto el presidente Dorticós anunció que Fidel aceptaba retornar a la jefatura del Gobierno y la alegría fue indescriptible.

En sus palabras finales de un extenso discurso, Fidel señaló:” (…) al ver el sitial tan alto en que hemos situado nuestra bandera, me sentí tan feliz que vi en ese minuto premiados todos los sacrificios que hemos hecho y todos los sacrificios que tengamos que hacer en lo adelante.”

La Revolución continuaba su marcha.

*Miró Cardona se pasó a las filas de la contrarrevolución activa a fines de 1960. Se haría decidido que en el caso  de triunfar la invasión de Playa  Girón, él se convertiría en Presidente provisional de Cuba

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