El ruido es un enemigo

El ruido es un enemigo

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Sobre esta enfermedad conver­samos con el doctor Waldo Díaz Piñera, subdirector del Instituto Nacional de Salud de los Traba­jadores (Insat).

Ilustración: Martirena

¿En qué consiste la hipoacu­sia profesional?

“Entre las enfermedades pro­fesionales más comunes e inca­pacitantes se encuentra la hipoa­cusia profesional o inducida por ruido (HIP). Se trata de una pér­dida auditiva gradual, irreversi­ble y bilateral, causada por la ex­posición prolongada a niveles de ruido perjudiciales en el entorno de trabajo. A diferencia de un trauma acústico agudo, esta con­dición se instala de forma lenta e insidiosa y va dañando las cé­lulas ciliadas del oído interno de manera acumulativa e irreversi­ble. Afecta a millones de trabaja­dores en el mundo; sin embargo, es un mal prevenible.

“Según la Organización Mun­dial de la Salud (OMS), más del 16 % de la discapacidad auditiva en adultos es atribuible al ruido laboral”.

¿Cuáles son los factores de riesgo que pueden desencadenar­la?

“El riesgo no depende solo del volumen. Los factores de­terminantes son: el nivel de presión sonora (decibeles), que se produce con la exposición continuada superior a 80 (ni­vel de acción inferior que obli­ga a vigilancia) y especialmente por encima de 85 (nivel de ac­ción superior que exige medidas obligatorias).

“Tiempo de exposición: Cuantas más horas diarias y más años, mayor es el daño.

“Tipo de ruido: el continuo (maquinaria) es el más común, pero el de impacto (martillos neumáticos, remachadoras) es aún más nocivo.

“Susceptibilidad individual: algunas personas tienen mayor predisposición genética al daño por ruido.

“Existen factores concu­rrentes como la exposición a ototóxicos (disolventes, meta­les pesados o ciertos fármacos) que junto al ruido potencian el daño. El tabaquismo también es un agravante”.

¿Cuáles ocupaciones son más propensas a esta afección?

“Si bien cualquier sector con ruido elevado es de riesgo, los trabajadores más expuestos co­rresponden a los que se desem­peñan en talleres de metalurgia, fundiciones, plásticos, textiles; en la construcción, los opera­rios de maquinaria pesada, de­molición, perforación; los que utilizan motosierras, tractores y cosechadoras; en la industria maderera, los de aserraderos y carpinterías; en los aeropuertos, el personal de tierra que está sometido a ruidos y vibracio­nes; los .que laboran en cocinas industriales y discotecas; en la minería y los de canteras”.

Ilustración: Martirena

¿Qué síntomas provoca?

“Los síntomas se manifies­tan tarde, cuando el daño ya es significativo. En la fase inicial hay pérdida de frecuencias agu­das (sobre 4 000 herz), imper­ceptible en la vida diaria. Suele aparecer acúfeno (tinnitus o pi­tillo en los oídos), especialmente tras la jornada laboral.

“En la fase avanzada la pér­dida se extiende a las frecuen­cias conversacionales (500-3 000 herz). El trabajador empieza a no oír bien en ambientes ruido­sos, sube el volumen de la TV y pide con frecuencia que le repi­tan las palabras”.

¿Cómo repercute la enferme­dad en la vida diaria del que la padece?

“Una vez que se instala, trae como consecuencias aislamiento social, irritabilidad, estrés, fati­ga y, en casos severos, discapaci­dad auditiva que requiere audí­fonos. También provoca efectos extrauditivos como estrés, au­mento de la presión arterial y riesgo cardiovascular”.

¿Cómo puede prevenirse?

“Cuando el ruido no se puede controlar en su fuente, los equi­pos de protección personal (EPP) auditiva resultan esenciales.

“Son útiles los tapones audi­tivos desechables o reutilizables, los cuales deben ajustarse co­rrectamente.

“Las orejeras o copas —más fáciles de colocar— ofrecen una atenuación más uniforme.

“Lo ideal son los protectores mixtos que combinan tapón y orejera para ruidos extremos.

“Algo muy importante es que la eficacia de todos estos medios depende de su uso correcto y continuado durante toda la ex­posición al ruido. Un protector mal colocado o usado solo a ratos pierde casi toda su efectividad”.

¿Y la responsabilidad de la empresa para que no enferme el trabajador?

“En la prevención y control de esta afección la clave está en las administraciones, que pue­den solicitar el apoyo del Insat para detectar esa afección. En las visitas de servicio científi­co técnico que se realizan a los centros se identifica a los tra­bajadores expuestos al ruido, posteriormente, especialistas en otorrinolaringología del Institu­to hacen el chequeo y orientan la conducta a seguir.

“Es vital la vigilancia de la salud con exámenes médicos preventivos (preempleo, perió­dicos y de reintegro al trabajo), y la realización de audiometrías anuales a todos los trabajadores.

“La protección auditiva es solo una parte de la solución, ya que las legislaciones vigentes obligan a aplicar la llamada je­rarquía de control.

“Este es de varios tipos, como en la fuente (la más eficaz). O sea, diseñar procesos más silen­ciosos, sustituir máquinas anti­guas por otras de bajo ruido y el mantenimiento preventivo.

“El control en el medio se logra al colocar pantallas acús­ticas, cerramientos o recubri­mientos absorbentes en paredes y techos.

“Es preciso también la re­ducción del tiempo de exposición al ruido mediante rotaciones en puestos de trabajo, además de señalizar las zonas de riesgo.

“Los trabajadores deben co­nocer los riesgos, el uso correcto de protectores y la importancia de los chequeos médicos.

“La hipoacusia profesional no es un mal inevitable ni acci­dental. Es una enfermedad pre­venible que exige el compromi­so firme de las empresas en la aplicación de medidas técnicas y organizativas, y una cultura de prevención por parte de to­dos.

“Cuidar la audición es prote­ger la calidad de vida de los tra­bajadores, durante y después de su período laboral. La verdadera seguridad no solo se ve, también se oye”.

Acerca del autor

Graduada de Periodismo en 1974 y Master en Ciencias Políticas de
enfoque Sur, Al graduarse pasó a atender temas históricos e
ideológicos y viajó a varios de los antiguos países socialistas. Al
pasar al periódico Trabajadores, escribió para el Suplemento de
salud durante varios años y realizó la cobertura del segundo
contingente de la brigada médica en Guatemala. Posteriormente fue
jefa de la edición digital y subdirectora editorial hasta mayo de 2025
que se jubiló y se recontrató en la publicación. En el transcurso de
su ejercicio profesional Ha ganado premios en concursos
periodísticos y de humorismo.

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