Recoger los desechos sólidos en Camagüey se ha convertido en una tarea compleja. Esta ciudad, reconocida años atrás como una de las más limpias de Cuba, en los últimos muestra una imagen totalmente diferente; algo que a pesar de las carencias intenta revertir la Empresa Provincial de Servicios Comunales en esta provincia.
Como detalla Bárbaro Rafael Osorio de los Reyes, director de dicha entidad, la carencia de fuerza de trabajo les ha afectado mucho. «Antes de convertirnos en Empresa, detalla, habíamos perdido muchos trabajadores, nadie quería estar aquí, por lo que en el último período nos hemos enfrascados en completar la plantilla y de más de cuatro mil 870 plazas aprobadas hay cubiertas unas tres mil 264».
Para ello se enfrascaron en atraer a personal nuevo y con mejores salarios enamoraron a otros, que a pesar de laborar, muchas veces, sin recursos o con utensilios propios han decidido permanecer.
«Los que están, como añade Osorio de los Reyes, son un equipo de personas sacrificadas y entregadas, por lo que a diario valoramos y reconocemos su entrega».
Sin combustible… ¿también se trabaja?
Pero cuando todo parecía marchar sobre ruedas y Comunales intentaba encontrar la fórmula del éxito, se informó sobre la no entrada de combustible al país y las medidas que se adoptaban.
Dejar de recoger la basura no era una opción, la salud del pueblo depende de ello. Así que comenzaron a pensar en alternativas.
La más viable: volver a emplear la tracción animal para la recogida de desechos. Para ello crearon un sistema de pago con un plus por las vueltas que requiera dar el carretón, lo cual permite que el trabajador gane entre 10 mil y 18 mil pesos.
Gracias a esto, como acota Osorio de los Reyes, ya en la provincia hay 269, pero por los volúmenes de basura se necesitan alrededor de 674 para estos momentos y municipios como Camagüey necesitan mucho más de los que tienen por el tamaño.
Unos de los distritos destacados en los servicios comunales es el de Joaquín de Agüero, en la cabecera provincial. Yordanka Isabel de las Torres López, subdirectora del establecimiento de esta área, asegura que con sus brigadas de recogida y chapea y los barrenderos se trabaja a pesar de la crisis.
«Con nuestros recursos y carretones recogemos la basura, explica Yordanka, y donde había microvertederos, de conjunto con algunos pobladores sembramos matas y cambiamos el lugar.
«Lo malo es que hay otras personas que no cuidan nada y aunque nos ven trabajando van y siguen tirando basura». Esto, atenta contra el propósito de lograr una mayor sostenibilidad en la higiene comunal en Camagüey.
Por lo tanto, aunque la empresa y las autoridades desarrollen estrategias, la proliferación de micros y macrovertederos complejizan la higiene en los barrios y favorecen la proliferación de arbovirosis y otros riesgos para la salud pública. Comunales continuará contribuyendo con la limpieza e higienización del entorno, pero sin el apoyo del pueblo no se asegurará una mejor salud medioambiental.