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Apuesta por las motos

Llevaban más de cinco dé­cadas entre partes y piezas para paliar la compleja si­tuación del transporte ma­sivo en el país, pero casi cierran sus puertas ante la crisis económica inter­nacional, dificultades con proveedores, deudas y la falta de financiamiento.

El proceso es manual, lo cual ha impedido llegar a ensamblar las 20 motos planificadas cada día. Foto: José R. Rodríguez Robleda

Sin embargo, fueron más poderosas la capaci­dad de resiliencia y la in­teligencia colectiva. Desde el 2025, en la Empresa Pro­ductora Evelio Prieto Gui­llama (Caisa), ubicada en el municipio de Guanajay, en la provincia de Artemi­sa, parte de su colectivo se las agencia para ensamblar motos.

Seis operarios, prove­nientes del taller de plás­tico reforzado con fibras de vidrio, sin quehaceres por falta de materias pri­mas, se familiarizaron con los procederes para dar la arrancada del proceso, en febrero del año anterior.

Primero desembalar y luego iniciar el ensambla­je previsto en tres procesos productivos: el montaje de gomas, guardafangos y de­más accesorios, el acople de parrillas, frenos y otros aditamentos… y al finali­zar, la prueba de rodaje.

Los 12 meses del año que concluyó fueron la de­mostración de lo importan­te que es ser útiles y no ir a casa sin el sustento salarial para la familia.

Según Iosvany Frías Álvarez, director general de la entidad, la moto Dia­na, marca de Caisa, ha te­nido gran aceptación. Tie­ne potencia y confort, es económica y consume un litro de combustible cada 42 kilómetros. La empresa comercializadora Sasa ha sido la responsable de su venta de manera minorista.

La moto Diana, marca de Caisa, ha tenido gran aceptación. Foto: Yudaisis Moreno

No obstante, en la fá­brica se expandió, en can­tidades y tipo, la produc­ción de otras motocicletas de combustión, más allá de las que utilizan motores de 125 centímetros cúbicos (c.c.), con el ensamblaje de los 150 c.c. y 110 c.c.

“Se logró una cifra ré­cord de mil 99 unidades, que proporcionó a la em­presa un respaldo en divisa significativo, además del aporte al ingreso del país.

 

Otro año, en dos ruedas

Entregar 2 mil 500 motos es el propósito para el 2026 en la ensambladora ma­nual de la referida entidad, mediante un proyecto con­junto con la empresa viet­namita TMS Sungs.

La venta se realiza a través de la Empresa Co­mercializadora Divep y se abre el diapasón a Cimex, con posibilidad de llegar a todas las provincias cuba­nas, afirmó Iosvany Frías.

En el taller de ensam­blaje de motos los traba­jadores, en su mayoría jó­venes, están liderados por la ingeniera industrial Ro­salina Ibáñez Hernández, quien alabó a los obreros por su entrega: “Diaria­mente dejamos listo de 10 a 12 equipos, con la venta­ja de que no dependemos de la energía eléctrica, salvo para la iluminación”, afirmó.

Roberto Diversein Sán­chez es uno de los más ex­perimentados. Se desempe­ñaba como carrocero, y se siente bien en estas funcio­nes: “Instalo la electrici­dad de la moto trabajo fácil y limpio, con el cual gano en habilidades”, manifestó.

Aunque el salario bási­co sigue siendo una preocu­pación para quienes ahora arman motos, y el discreto avance no detiene el éxodo, en 2025 la empresa, cuyos trabajadores pertenecen al Sindicato de Industrias, logró un salario de 7 mil 125 pesos como promedio, en contraste con los 6 mil 525 del año anterior, expli­có Victoria Martínez Gon­zález, directora de Capital Humano, alcance que aspi­ran a sostener.

Quizás no sea ensam­blar motos el camino más deseado, pero poco a poco aportan a la economía par­ticular y nacional, y tanto como Diana, otras marcas de vehículos de dos ruedas andarán desde Guanajay por toda Cuba.

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