Ciego de Ávila. – Sus propios emprendedores cuentan que antes de ser proyecto y negocio, fue regada con sudor y abonada con paciencia una porción de tierra de naranjos cercenados y mucho marabú, en el polo productivo de Ceballos, al centro de esta provincia, donde nació y empezó a erguirse Carnes D’Tres S.R.L., convertida en una de las medianas empresas privadas más eficientes de Cuba.

El nombre sugerente de esa sociedad mercantil, más que originario del fruto de la perseverancia por potenciar el cerdo como su producto estrella, representa simbólicamente tres pilares: productividad, cohesión social y renovación tecnológica.
Argumentan sus creadores que el apelativo apunta al desarrollo de la producción porcina, avícola y bovina como principales renglones cárnicos que pretende potenciar cada día más la entidad que comenzó con una nave rústica, incrementó otras tres similares y creció con seis tecnificadas para la atención en la actualidad a 400 reproductoras y una masa total de más de 3 mil animales.
Nada los detiene
“Carnes D’Tres no es nada del otro mundo, sino el resultado de la consagración de un grupo de muchachos que nos dedicamos a trabajar y hoy, como el primer día, nos levantamos y acostamos pensando en cómo producir más en medio de condiciones difíciles, incluso, con impagos envejecidos que nos van descapitalizando, pero nada nos detiene es nuestro lema”, comentaba recientemente a sindicalistas avileños, Leonel Duarte Pla, director general de la mipyme.
“Viendo este ejemplo uno se motiva”, enfatizaba Osnay Miguel Colina Rodríguez, presidente de la Comisión Organizadora del 22 Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba, quien, tras el emotivo encuentro, visitó las instalaciones del centro y comprobó que allí se trabaja para establecer nuevos estándares en la producción animal, la economía circular y la gestión del talento humano.

La agroindustria emergente apuesta por la calidad del empleo. Sus casi 100 trabajadores tienen favorables condiciones de higiene, alimentación, transporte, medios de protección y un salario medio, que de 15 mil 900 pesos en 2023, ascendió a 38 mil 387 el pasado año.
Para Yunier Amador Sarmiento Segura, secretario general del buró provincial del Sindicato de Trabajadores de la Industria Alimentaria y la Pesca en Ciego de Ávila, el 2024 fue una etapa crucial que le posibilitó al colectivo alcanzar, por vez primera, en apenas tres años de fundado, la categoría de Vanguardia Nacional; el reconocimiento entregado por esta organización al ser la empresa privada más productiva del país, y la placa Latido 87 otorgada por la CTC.
“Además del sobrecumplimiento de los planes económicos –ejemplificó el sindicalista–, con más de 20 millones de pesos de utilidades, sobresalió la construcción y reparación de viviendas de sus trabajadores; el apoyo con donaciones a personas vulnerables y damnificadas por huracanes, hospitales e instituciones educativas, mediante la iniciativa Sumando Corazones; y asumió la remodelación de varios objetos de obra en el hospital provincial, Doctor Antonio Luaces Iraola, entre otras contribuciones”.
Esa responsabilidad social empresarial también llega a la población con la venta de los derivados del cerdo de forma virtual por la plataforma EnZona y la tienda física o presencial en el reparto Ortiz, de la capital avileña, mediante las pasarelas electrónicas de pago y en efectivo.

El emprendimiento, que fortaleció las relaciones de los hermanos Leonel y Lexander con el porcicultor Daniel González Fraser, es ahora más que una mediana, una gran empresa por sus múltiples acciones: la realización de clases, prácticas laborales y preparación de tesis de estudiantes de las carreras de Medicina Veterinaria, las ingenierías en Agronomía y Procesos Agroindustriales, en calidad de unidad docente de la universidad avileña Máximo Gómez Báez.
Acerca del autor
Licenciado en Comunicación Social. Economista y periodista. Escribe sobre asuntos económicos, agropecuarios, de la construcción y la cultura. Multipremiado en concursos de periodismo, festivales de la radio y otros eventos. Atesora las distinciones Félix Elmuza y Raúl Gomez García, los sellos Laureado y 50 aniversario del periódico Trabajadores, y la Moneda Conmemorativa 60 aniversario de la UPEC.

