A pesar de los compromisos internacionales, ello sigue siendo un reto importante, agravado por el carácter invisible e ilícito de muchas formas de explotación, se resalta en el portal de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
La sesión de este jueves propuso acelerar la acción mundial basándose en la experiencia del Relator Especial de las Naciones Unidas y las experiencias multisectoriales.
Los debates se centraron además en las soluciones de financiación sostenible para la erradicación del trabajo infantil, su impacto en la salud mental y la prevención de la explotación y el abuso infantil en los entornos digitales.
También versaron sobre el trabajo decente para jóvenes y el papel de la cooperación regional e interregional en la erradicación del trabajo infantil, entre otros abundantes temas.
La VI Conferencia Mundial sobre la Erradicación del Trabajo Infantil busca impulsar la acción colectiva ante los más de 138 millones de niños que en todo el orbe están afectados por dicho flagelo.
La cita reúne hasta mañana viernes a representantes de gobiernos, organizaciones de empleadores y trabajadores de los 187 Estados miembros de la OIT, así como a representantes de la sociedad civil, organizaciones regionales e internacionales, sector privado y mundo académico, para acelerar la eliminación del trabajo infantil.
Si bien el trabajo infantil se redujo casi a la mitad desde el año 2000, los avances son insuficientes respecto de los objetivos fijados por todos los Estados Miembros de las Naciones Unidas.
El mundo incumplió la meta 8.7 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de poner fin al trabajo infantil para 2025 y actualmente 138 millones de niños laboran en todo el planeta.
La cifra incluye 54 millones de pequeños que realizan trabajos peligrosos, en riesgo para su salud, seguridad y desarrollo.
Entre tanto, el trabajo infantil, concentrado mayormente en la agricultura, aumenta significativamente la posibilidad de que los niños abandonen las escuelas.