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Esta Ciudad mía, de Mercy Rivadulla, en el Hotel Clásico Inglaterra

Foto: Cortesía de la artista

La exposición Esta Ciudad mía, de la reconocida artista plástica y arquitecta Mercy Rivadulla (La Habana, 1960), es una celebración visual que no solo rinde homenaje a La Habana, su ciudad natal, sino que también refleja el profundo vínculo emocional que la artista ha cultivado con este lugar a lo largo de su vida. Expuesta en el emblemático Hotel Clásico Inglaterra, esta muestra es  punto de encuentro entre la historia, la cultura y las aspiraciones de una artista profundamente arraigada a sus raíces.
Cartel promocional de la muestra. Foto: Cortesía de la artista

 

La trayectoria de Mercy es testimonio del poder transformador del arte y de la arquitectura. Desde temprana edad, recibió de su padre, el artista de la plástica, escritor y periodista reconocido como iniciador y maestro desde 1943 de la producción en serigrafía artística de carteles cinematográficos en Cuba— Eladio Rivadulla, las primeras lecciones en dibujo y pintura. Esta educación inicial cimentó las bases de una carrera que la llevaría a graduarse en Arquitectura en 1984 en la Ciudad Universitaria José Antonio Echeverría, CUJAE, hoy Universidad Tecnológica de La Habana José Antonio  Echeverría.
Su experiencia profesional en proyectos arquitectónicos ha influido notablemente en su estilo pictórico, permitiendo que su obra sea un crisol donde convergen la estética de la arquitectura y el lenguaje del arte naíf. Como bien señala José Luis Brito, maître del Hotel Inglaterra, el uso de colores brillantes tales como azules, rojos y amarillos, se convierte en una exaltación de la vitalidad que espera ver en su entorno cotidiano.
Martí y Lincoln. acrílico sobre lienzo,  60 x 45 cm. Foto: Cortesía de la artista

 

A través de la mirada optimista de la artista, sus pinturas invitan al espectador a un viaje sensorial que trasciende el tiempo y el espacio. La Habana, con toda su complejidad, se transforma en proyectos artísticos donde la realidad se entrelaza con la fantasía. Cada trazo, cada mezcla de colores, se presenta como un rompecabezas de formas que invitan a la reflexión, mientras que cada paisaje arquitectónico que representa evoca un sentido de nostalgia pero también de esperanza. Es evidente que su deseo de ver a La Habana restaurada y conservada impacta en su proceso creativo, llevando a la audiencia a compartir su sueño de una ciudad limpia y hermosa.
El compromiso de Mercy con la preservación de la identidad urbana cubana es palpable, no solo a través de su práctica artística, sino también en su participación activa en jurados de concursos de dibujos y pintura infantil. Esto refleja su deseo de cultivar y nutrir el talento joven, fomentando un aprecio por la cultura y el arte que trascienda generaciones. En este sentido, su obra no solo puede ser vista como una expresión individual, sino como un vehículo de conexión y compromiso social.
Además, la diversidad de su trayectoria, que incluye 38 exposiciones personales y 83 colectivas tanto en Cuba como en el extranjero, la establece como una figura reconocida en el panorama artístico contemporáneo. Su trabajo no solo ha sido un medio de autoexpresión, sino también un vehículo para compartir la esencia de La Habana con el mundo. Sus pinturas, que adornan los espacios con un aire de alegría y luz, se convierten en representaciones de la historia viva de una ciudad llena de matices.
Uno de los aspectos más fascinantes de Esta Ciudad mía es cómo ella logra capturar la diversidad social y cultural de La Habana: su grandeza histórica (El triángulo de la Patria, acrílico sobre lienzo,  60 x 40 cm.); su arraigo religioso (A los pies de la Virgen, acrílico sobre lienzo, 80 x 60 cm.) y su desafío contemporáneo. Mercy pinta sus cuadros en los que lo onírico y lo real coexisten, donde los espectadores pueden encontrar no solo una representación visual de su ciudad, sino también una invitación a reflexionar sobre las posibilidades de transformación y renovación de un lugar que, a pesar de sus dificultades, sigue siendo fuente de inspiración y amor para muchos.
A los pies de la Virgen, acrílico sobre lienzo, 80 x 60 cm. Foto: Cortesía de la artista

 

Su pasión por La Habana es palpable en cada obra; el hecho de que se sienta incapaz de verla como desea restaurada y limpia la impulsa a crear y soñar, convirtiendo su anhelo en arte. Esta capacidad de transformar la frustración en esperanza es, quizás, uno de los legados más significativos que ella comparte con su audiencia. Pinta y recrea paisajes que evocan una sensación de paz y armonía, elementos que son tan necesarios en el contexto actual del mundo.
La exposición Esta Ciudad mía no solo ofrece un vistazo a la obra de Mercy Rivadulla, sino que también pone de manifiesto la importancia de la conexión entre el arte y el entorno urbano. Nos recuerda que las ciudades son más que simples estructuras de concreto; son organismos vivos que respiran, sueñan y, sobre todo, se transforman a través de las manos y las visiones de quienes las habitan. Con su enfoque único y su compromiso inquebrantable, la artista nos invita a redescubrir La Habana desde una perspectiva fresca y esperanzadora, recordándonos que, aunque la realidad pueda ser dura, el arte tiene el poder de iluminar incluso los rincones más oscuros.
El triángulo de la Patria, acrílico sobre lienzo,  60 x 40 cm. Foto: Cortesía de la artista

 

 

Esta exposición en el Hotel Clásico Inglaterra no solo es un testimonio del talento de Mercy, sino un llamado a todos nosotros a apreciar, cuidar y soñar con nuestras ciudades, a recordar que, con un poco de imaginación y esfuerzo, podemos contribuir a la creación de un entorno más hermoso y positivo. Su labor es, indudablemente, un ejemplo de cómo el arte puede servir como catalizador de cambio, haciendo de Esta Ciudad mía una experiencia que trasciende la simple contemplación y se convierte en un acto de amor hacia La Habana y su gente.
Las pinturas de Mercy Rivadulla han sido utilizadas para decoraciones. Realizó estampados para el Proyecto TELARTE X, en tanto pinturas suyas aparecen en libros y publicaciones. Asimismo incursiona en la fotografía de espacios arquitectónicos de forma no profesional. Obras de su autoría se encuentran en colecciones del Centro Cultural La Mercé, en Girona, Barcelona; en el Hotel Inglaterra, Oficina del Historiador de La Habana, así como en colecciones privadas en España, Suiza, Suecia, Holanda, Bélgica, Inglaterra, ltalia, Francia, Brasil, México, Bolivia, Canadá, Colombia, Costa Rica, Estados Unidos, Puerto Rico, Ecuador, Venezuela, Eslovenia, Siria, Turquía.
El compromiso de Mercy con la preservación de la identidad urbana cubana es palpable. Foto: Cortesía de la artista
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