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Desde Londres, la física de la resistencia frente a las amenazas de Trump

Desde Londres, bajo la amenaza de una nueva ofensiva imperial y con las noticias de la escalada contra Cuba, Hamilton House se convirtió el pasado sábado en una trinchera de luz y solidaridad. Más de 500 asistentes entre sindicalistas, académicos y activistas abarrotaron la sede de la Conferencia Latinoamericana «¡Adelante! 2026». No fue una reunión protocolar; fue un cónclave de combate contra el fascismo y una celebración de la vida en el año del Centenario del Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz.

El evento, organizado por la Campaña de Solidaridad con Cuba y la Campaña de Solidaridad con Venezuela, tuvo lugar en un contexto de máxima tensión global, marcado por el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. La relevancia política del encuentro quedó sellada desde la plenaria de apertura. Figuras de peso de la izquierda histórica británica, como el diputado Jeremy Corbyn, confirmaron que, pese a las presiones de Washington y la hostilidad mediática, Londres mantiene un núcleo de resistencia política que se niega a normalizar la barbarie.

El mensaje central que resonó en la jornada no fue de miedo, sino de una resistencia fundamentada en la ciencia y la moral revolucionaria. Momentos especiales de la jornada fueron las intervenciones del Dr. C. Fidel Antonio Castro Smirnov, quien trajo a Londres no solo la memoria de su abuelo Fidel, sino una interpretación científica de su legado.

Ante la plenaria de apertura, Fidel Antonio recurrió a las leyes naturales para explicar el fracaso de las tácticas de coacción de Washington. Rechazando la oferta implícita de rendición a cambio de alivio económico, sentenció: «Ellos lo llaman obstinación. Yo lo llamo la Física de la Dignidad. En el mundo físico, aprendemos que cuando comprimes una sustancia, aumentas su energía interna y se calienta. Donald Trump piensa que la presión crea sumisión. Se equivoca. La presión crea resistencia».

Evocando la unidad indisoluble entre la ciencia y el deber revolucionario, expresó: «La solidaridad hoy significa denunciar que matar de hambre a un pueblo es un crimen de lesa humanidad, no ‘política exterior’. Las probabilidades están en nuestra contra, pero nuestra resolución es absoluta. Comandante en Jefe, ¡ordene!».

Durante el seminario «100 Años con Fidel: Revolución, Soberanía e Internacionalismo», Fidel Antonio, profesor titular de la Universidad de La Habana, físico nuclear y académico titular de la Academia de Ciencias, desmontó la idea de su ausencia física con argumentos termodinámicos.

«Yo no sé qué es vivir sin Fidel. No puedo, no debo y no quiero hablar de él en pasado», afirmó ante un auditorio conmovido. «Hoy está claro que el legado y el pensamiento de Fidel no es un debate sobre el pasado, es un debate sobre el futuro». Con precisión científica afirmó: «Puedo decirles hoy que Fidel representa una fuerza que ha alterado permanentemente la geometría de la historia. Su impulso, su luz, su magnetismo no son metáforas. Son fenómenos observables».

El nieto del Comandante recordó la faceta humana del líder histórico, describiéndolo no como una estatua de bronce, sino como un abuelo de «curiosidad insaciable» que preguntaba sobre nanotecnología y el cosmos con la pasión de un niño y la sabiduría de un sabio.

En el panel «Ciencia contra las probabilidades», Fidel Antonio aterrizó la mística en la realidad brutal de la guerra económica. Expuso cómo la visión estratégica de Fidel en 1960, cuando apostó por un futuro de hombres de ciencia, es lo que permite sostener hoy la soberanía biotecnológica de la isla, definiendo la ciencia no como un lujo académico, sino como una trinchera.

Fidel Antonio no habló desde la abstracción académica, sino desde la diplomacia científica. Denunció con franqueza cómo el bloqueo obliga a los investigadores cubanos a esperar hasta meses o años por reactivos que en Londres se consiguen en horas. Expuso vetos tecnológicos directos, como la prohibición de comprar microscopios electrónicos de transmisión y equipamientos para cirugía robótica, sumado a la necesidad de reinventar y fabricar piezas para reparar sus instrumentos ante la imposibilidad absoluta de importar bienes con más de un diez por ciento de componentes estadounidenses.

«En Cuba, la ciencia no es una apuesta ni un juego de azar contra las probabilidades. Para nosotros, la ciencia es una estrategia de supervivencia nacional», sentenció, definiendo la mentalidad de resiliencia que rige en los laboratorios de la isla. Y lanzó una advertencia directa a los artífices de esta política: «El imperio está furioso porque sobrevivimos. Las probabilidades están en nuestra contra, el bloqueo se endurece, pero nuestra decisión de resistir es absoluta».

Recordando a su padre, el también físico nuclear Prof. Dr. Fidel Castro Díaz-Balart, y citando la ética que su abuelo imprimió en la ciencia nacional, contrastó la asfixia material con la superioridad moral de la Revolución: «A diferencia de los gigantes farmacéuticos, nosotros compartimos lo que tenemos. No desarrollamos bombas inteligentes, entrenamos médicos. Enseñamos a nuestros estudiantes que ser médico no es un oficio comercial, es un sacerdocio de humanismo». Y añadió: «Nuestras ‘armas nucleares’ no están diseñadas para destruir ciudades; están diseñadas para destruir la ignorancia. Nuestras ojivas son las vacunas que desarrollaron nuestros científicos: Soberana, Abdala… La ciencia sin conciencia es la ruina del alma. Ese es el legado de Fidel: Ciencia y Conciencia unidas frente a la barbarie».

Esta intervención en Londres no fue un hecho aislado, sino un elemento fundamental del cronograma de actividades «Fidel 100» en Reino Unido. Invitado por la Campaña de Solidaridad con Cuba, Fidel Antonio recorrió varias ciudades en una ofensiva de la verdad que incluyó una reunión con el Grupo Parlamentario Multipartidista sobre Cuba en el Parlamento británico, y actos masivos de solidaridad y memoria en Glasgow, Liverpool, Sheffield y Leicester. En cada ciudad, el mensaje fue el mismo: romper el cerco mediático y conectar el legado del Comandante con la lucha contra el imperialismo y el fascismo, y por la solidaridad y la hermandad entre los pueblos.

Fidel Antonio expresó: «Espero haber sembrado suficiente inquietud para que cada persona que me escuchó se pregunte: ‘¿Qué puedo hacer yo para detener esta injusticia contra Cuba?’. Si logramos eso, mi visita habrá sido un éxito». 

La clausura del evento estuvo marcada por la gravedad del momento político. La embajadora de Cuba en el Reino Unido, Ismara Vargas Walter, tomó la palabra en el panel de clausura «¡No pasarán! – Manos fuera de América Latina».

En su discurso acusó a la administración estadounidense por sus intentos de estrangular energéticamente a la isla, y por el reciente secuestro del presidente Nicolás Maduro y la agresión contra Venezuela.

Con voz firme, Ismara Vargas rindió tributo a los mártires de esta nueva agresión: «El imperio puede creer que ha ganado al llevarse a un presidente soberano, pero olvidan que para lograrlo tuvieron que pasar sobre los cuerpos de 32 internacionalistas cubanos. Ellos no cayeron en vano; cayeron marcando la línea moral que el fascismo jamás podrá cruzar. Tuvieron que asesinar criminalmente a nuestros compañeros para hacerlo».

Sobre la guerra energética y las amenazas de Trump de «apagar las luces» en La Habana y Santiago de Cuba, la respuesta de la embajadora fue tajante: «Quieren romper nuestro espíritu a través del agotamiento. Quieren que nos arrodillemos. Pero no nos conocen… Subestiman a un pueblo que aprendió de Fidel que la dignidad no se vende y que la soberanía no es negociable, es el oxígeno mismo de una nación».

La conferencia, que incluyó seminarios sobre el papel de las mujeres en Nicaragua y la guerra mediática, entre otros, cerró con un llamado urgente a la acción material. Se instó a los sindicatos británicos y a los presentes a romper el cerco y apoyar la campaña de donativos de insumos médicos «Cuba Vive».

Desde Londres, en el Centenario de Fidel, el mensaje fue inequívoco: la Revolución sigue desafiando las leyes de la probabilidad política, impulsada por la física indestructible de sus ideas y la sangre de sus mártires.

Oficina de Prensa de la Embajada de la República de Cuba en el Reino Unido

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