Pinar del Río.— “Si no fuera por esto yo estaría sentado en mi casa, anteriormente el agua se quedaba en la parte de arriba y era muy poquita, tenía que tirar entre siete y 10 mangueras, ahora no, ya me llega por gravedad a la vega, aunque tengo que impulsarla para el riego”.
Así describe Juan Miguel Sierra, tabacalero asociado a la cooperativa de créditos y servicios (CCS) Rubén Martínez Villena, los beneficios que tienen sobre su finca, de tres hectáreas (ha), las inversiones que se ejecutan en la presa El Junco, en el municipio de Viñales.
El embalse, con capacidad para almacenar 9 millones de metros cúbicos (m3), es uno de los concebidos para asegurar la disponibilidad de riego con destino a la agricultura.
“Desde hace muchos años era un reclamo de los campesinos de la zona que no podían utilizar el agua, incluso con la presa vertiendo”, asevera Antonio Rodríguez, presidente del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH). Ello incidía negativamente sobre más de 100 ha, dedicadas al tabaco y los cultivos varios.
Necesidad y capacidad
El Grupo Empresarial Tabacuba hizo estudios de factibilidad y asumió el gasto de combustible y otros recursos materiales como cemento y acero, mientras que el INRH propició el financiamiento de 12 millones para la ejecución, explica Rolando González, director general de la Empresa de Aprovechamiento Hidráulico de Pinar del Río, entidad a cargo de la obra.
Aunque contaban con los equipos y fuerza de trabajo especializada, carecían de los medios económicos para acometer la reparación.
“Hace siete años colapsó la interconexión del embalse con el canal para la distribución a zonas agrícolas. Es un tubo de acero de 75 metros (m) que debe ser colocado a 17 m de profundidad. A esto se sumaban los 68 mil m3 a excavar y que todo el movimiento de tierra requería de 28 mil litros de combustible. Por la situación económica del país demoró en aprobarse la inversión”, precisó González.
La obra, que comenzó en diciembre último y ya tiene valor de uso y esperan concluirla para mediados de marzo. Los hombres que laboran allí se encuentran albergados en el poblado costero de Puerto Esperanza, a cuatro kilómetros (km) de la comunidad Tres por ciento, donde está ubicada la presa.
Más alianzas
Efraín Bernard es operador de buldócer. Refiere que comienzan la jornada sobre las siete de la mañana y la extienden hasta las seis de la tarde. Dice que al mes devengan más de 20 mil pesos de salario y que tienen buenas condiciones para trabajar.
La brigada de movimiento de tierra la integran ocho hombres, precisa Clemente Ajete, jefe de la obra y solo él es personal indirecto, por eso gana alrededor de 12 mil pesos. Pudieran aprovechar más el tiempo pero por las interrupciones eléctricas se van antes de que oscurezca para poder bañarse y comer con la iluminación diurna.
El almuerzo lo elaboran en casa de un trabajador de la Empresa de Acopio y Beneficio de Tabaco (ABT) Viñales, que reside en la zona.
Más de 40 productores se benefician de la obra. Antes tenían que conformarse con bombear cuando disponían de electricidad, aunque los volúmenes eran suficientes para abarcar las 182 ha. En la actual campaña ya se palpará el impacto positivo, aseguró Humberto González, director general de ABT.
Mejor echarla
Disponer de agua en la finca motivó a Juan Miguel Sierra a realizar otra siembra de tabaco, aunque sea tardía, porque hay buen clima, y en la primera área que plantó aplica la técnica de rebrote, lo que incide favorablemente en los rendimientos.
Es mejor regar las plantas a tiempo que esperar por la lluvia, especificó el cosechero.
La habilitación del canal también repercute favorablemente sobre la comunidad, al acercar hasta las viviendas el preciado líquido, que no sirve para beber, pero sí para otras labores hogareñas.