Cuando se habla de jornadas voluntarias hacia la producción de alimentos, los trabajadores no andan inventando excusas, por el contrario, hacia allá van movilizados por la CTC, para apoyar la soberanía alimentaria, conscientes de lo vital de su aporte ante el recrudecimiento de la guerra económica del Gobierno de Estados Unidos.
Enhorabuena llegan estas iniciativas, pues dan un impulso al desarrollo agrícola, llamado a desterrar la mentalidad importadora en las maneras de hacer, para alcanzar producciones propias, exportar más, en busca de sustituir importaciones y lograr los tan traídos y llevados encadenamientos.
He sido testigo de la masividad en los campos, lo mismo en la recuperación de organopónicos, huertos, áreas y el incremento de patios y parcelas contempladas en la estrategia de desarrollo territorial.
Sin duda, estas jornadas han tenido un nuevo concepto de gestión de las labores productivas y el esfuerzo se aprecia en un ligero incremento de las viandas y las hortalizas.
Para nadie es un secreto que la agricultura busca revertir un panorama difícil, pues carece de productividad por falta de obreros, los bajos salarios, la falta de recursos que dignifiquen la labor, entre algunas causas.
Todos conocemos por la cruda situación económica que atraviesa el país, entonces es hora de mover el pensamiento; no podemos darnos el lujo de gastar sumas millonarias en importar alimentos, cuando en cada lugar se pueden construir sistemas agroalimentarios que nos autoabastezcan.