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¡Sin fijador!

Lamentablemente, el asunto de la re­cogida de basura en La Habana no cambia para bien. Por momentos pa­reció encontrar una solución, pero el paso de los días —unas pocas sema­nas— confirma que los basureros ya florecieron de manera expo­nencial, sin rubor, haciendo más evidente lo que no pocas veces sucede: falta de fijador.

Muchas cosas comienzan con ímpetu, despliegue mediático y declaraciones que hacen pensar en respuestas definitivas; pero al final nada de nada, o nananina, una palabra no muy usada hoy, pero que todos entienden, y que en el caso de marras se convierte en sinónimo de aquello de “más rollo que película”.

Con toda lógica se dijo que el reto fundamental consistía en transformar estas movilizacio­nes en una estrategia sostenible y sistemática que combine de modo efectivo la voluntad polí­tica, la asignación de recursos, la eficiencia institucional y la corresponsabilidad ciudadana. ¿Se logró?

Por algunos fines de semana la capital pareció un hervidero de personas, camiones y disími­les equipos de recogida, enfras­cados en la retardada tarea de desterrar el maloliente espec­táculo de los desechos sólidos esparcidos por las calles de esta gran ciudad, bella a pesar de todo, pero con el riesgo creciente de perder a paso rápido la loza­nía que siempre la caracterizó.

Se habló por esos días de metros y más metros cúbicos de desperdicios recogidos, aun­que algo me decía que la lis­ta no se avenía con el billete, pues contradictoriamente no bajaban los basureros y en el país se disparaban las arbovi­rosis, también favorecidas por el aumento de vectores en el medioambiente.

El llamado oficial fue a la incorporación de todos al mo­vimiento Por una Habana más limpia y saludable, poco a poco se ha ido apagando el ímpetu con que se acometió la tarea en sus inicios y, por tanto, aumentó la cantidad y tamaño de los ver­tederos.

A pesar de ello han surgido esperanzadoras experiencias—como es el caso de Centro Ha­bana— vinculan un horario fijo para la recogida mediante una o varias motos eléctricas con arrastres.

Nada de pendiente, pues se­ría demasiado manido. La reco­gida de basura es una peligrosa asignatura en que los alumnos —en primer lugar, gobiernos territoriales, entidades y otras organizaciones vinculadas— suspendieron. Y no creo que de­ban llevarla de arrastre, ni ir a “mundial”.

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