Las lluvias asociadas a los frentes fríos que en esta época del año suelen transitar por nuestro país no serán suficientes para reducir vulnerabilidades frente al acecho del fuego, que puede causar –y causa donde ocurren- considerables daños a los recursos materiales, de la economía y personales, al ecosistema y a la integridad física de las personas.

Para mitigar el impacto de los siniestros es necesario cambiar, por encima de todo, el comportamiento humano, cuyas negligencias aportan alrededor del 60% de los incendios, un universo que incluye trabajadores de zonas rurales, vecinos de comunidades colindantes con zonas boscosas y, también, de forasteros que usan caminos próximos a vegetaciones, campos cañeros, potreros y cualquier otro lugar donde se acumulan materiales combustibles.
Se sabe que desde enero y hasta mayo están los meses de menos precipitaciones en Cuba, y es un período en que las sequías hidrológica y agrícola coinciden y los campos son casi un “polvorín” que explota ante el primer descuido.

Marzo y abril acumulan alrededor del 96% de los incendios ocurridos en el período a lo que contribuye el aumento de la velocidad de los vientos, por lo que son señalados como los más peligrosos y los que exigen mayores precauciones, pero sin descuidar los que les anteceden.
Estas razones justifican la reciente realización del Ejercicio Nacional contra Incendios Forestales desarrollado desde La Habana en la modalidad de videoconferencia, dirigida por el General de División Ramón Pardo Guerra, jefe del Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil (DC), orientado al fortalecimiento de las capacidades de preparación y respuesta del país para enfrentarlos.

La Región Militar de Las Tunas acogió a representantes del Gobierno, y de organismos e instituciones como el Ministerio del Interior, las FAR, Servicio de Guardabosques, de la Agricultura, entidades agroforestales, Citma, Recursos Hidráulicos y a otros actores encargados de proteger el patrimonio local de la furia del fuego.

Los participantes recibieron detallada información sobre los resultados de los estudios del comportamiento del clima que concluyen con un pronóstico de precipitaciones ligeramente inferiores a los registros históricos y aportaron otros datos de sus investigaciones que señalan a la sequía como una amenaza real que “echan leña” al fuego.
Vaticinan condiciones propicias para que los incendios forestales estén por encima del promedio, predicción sustentada en los cambios del clima, factor que se convierte en aliado de estos fenómenos, con el tradicional indebido comportamiento humano considerado una de las causas fundamentales, pues son agente activo en la aparición de focos que pueden adquirir grandes magnitudes.
Insistieron en los peligros que encierran prácticas inadecuadas en la incineración de residuos de cosecha y el mal uso del fuego en actividades agropecuaria. La quema indiscriminada de caña también aviva el fuego en sus áreas y casi siempre las trascienden y dañan bosques contiguos con estas plantaciones.
Siguiendo las instrucciones del General de División Ramón Pardo Guerra, el Teniente Coronel Luis Yaciel Álvarez Velázquez, jefe de Órgano de la DC en la Región Militar tunera, indicó el uso de las investigaciones científicas sobre el clima en la actualización de los planes de enfrentamiento, “cuyo principio esencial es prevenir y evitar la propagación del fuego”, enfatizó.
En el transcurso del ejercicio resaltaron el imperativo de tener en cuenta las conclusiones de las investigaciones científicas para la puntualización de las medidas implementadas en los planes de reducción del riesgo de desastre que garantizan la protección de la población y los medios materiales.
Las autoridades rectoras comprobaron el aseguramiento de las comunicaciones y la organización del mando para la alerta temprana ante la ocurrencia de incendios forestales y detener su propagación.
Los expertos coinciden en que los fuegos se han alejado de los rangos naturales históricos. Sostienen que ahora son más intensos y tienen mayor dimensión. Algunos estudiosos los clasifican ya como mega incendios y asocian al cambio climático la exagerada manifestación.
Las autoridades locales de la DC indicaron suplir el déficit de combustible con en el empleo de tracción animal en la conformación de las trochas corta fuego y el mejoramiento de los caminos de acceso a las zonas proclives, actualizar los planes de enfrentamiento y mitigación de riesgos, y perfeccionar las acciones de vigilancia, y de capacitación y educación ambiental de los habitantes de zonas rurales propensas a los incendios.
La brigada profesional de prevención, extinción y combate de incendios forestales del Cuerpo de Guarda Bosques hizo una demostración del equipamiento para su arriesgada labor.
Acerca del autor
Licenciado en Periodismo (Universidad de Oriente, 1986), máster en Ciencias de la Comunicación (Facultad de Comunicación Universidad de La Habana, 2010). Inició como colaborador (1999) y desde el 2008 es corresponsal de Las Tunas. Profesor adjunto de la Universidad de Las Tunas con categoría de asistente. Cumplió misión en la República de Haití (2000) y en la República Bolivariana de Venezuela (2018-2021). Es colaborar del Periódico 26 y de la emisora provincial Radio Victoria.

