Icono del sitio Trabajadores

Susurros de arcilla: porcelanas chinas en el alma cubana

El Museo Nacional de Artes Decorativas (MNAD), en la capital, abrirá sus puertas, el próximo jueves 29 de enero, a la exposición Susurros de arcilla: porcelanas chinas en el alma cubana, muestra que se inscribe dentro del convenio entre la embajada de la República Popular China y esa institución, a la vez que promete ser un evento de gran importancia, no solo por la calidad de las obras exhibidas, sino también por el contexto cultural y social que las rodea.

 

Estatuilla ecuestre, figura femenina. Cerámica. China. Dinastía Tang (618-907). Foto: Cortesía del Museo Nacional de Artes Decorativas

 

La exhibición coincide con la celebración del Año Nuevo Lunar, reconocido por la Unesco, en 2024, como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, lo que aporta una dimensión adicional al proyecto que no solo se destaca por su valor artístico, sino también  desde su capacidad para contar historias, conectar culturas y reflexionar sobre el legado histórico compartido entre Cuba y China.

La exposición reúne cerca de 50 piezas, cada una con un peso específico en la evolución de la cerámica china a través de más de mil años. Desde la figura femenina ecuestre de la dinastía Tang hasta la porcelana heráldica encargada por las nobles familias cubanas del siglo XIX, se establece un recorrido que no solo celebra la maestría técnica ancestral, sino que también revela el entrelazamiento de dos culturas distantes que han encontrado una vía de conexión a través del arte.

 

 

Macetero, porcelana, esmaltes policromados (Wucai). Foto: Cortesía del Museo Nacional de Artes Decorativas

 

Viaje a través del tiempo

Integran la muestra una de las piezas más antiguas de la colección del museo, una figura femenina ecuestre que data de la dinastía Tang (618-907), testimonio de la destreza de los artistas de la época y símbolo de la feminidad y el poder. La dinastía Tang, conocida por su apertura al exterior y su florecimiento cultural, establece un telón de fondo fascinante para el visitante que busca entender las raíces de la cerámica china.

Continúa el hilo de la historia a través de las dinastías Song (960-1279), Ming (1368-1644) y Qing (1644-1911) nos lleva a un paisaje cambiante, donde la porcelana china se transforma en un objeto de deseo, no solo en el ámbito local, sino también en el internacional. Durante estos periodos, la cerámica china alcanzó un nivel de perfección que la convirtió en un sinónimo de sofisticación. Las piezas de estas épocas no son meramente objetos utilitarios; son manifestaciones culturales que abarcan la estética, la espiritualidad y la narrativa del pueblo chino.

 

Copa, porcelana, esmalte blanco (Qinbai), China, Jingdezhen, Dinastía Song del Sur (960-1279). Foto: Cortesía del Museo Nacional de Artes Decorativas

 

El impacto de la porcelana china en Cuba no puede ser subestimado, especialmente cuando se considera el conjunto cuidadosamente seleccionado de platos de vajillas de nobles cubanos que hicieron, durante el siglo XIX, encargos a artesanos de China. La inclusión de estas piezas en la exposición resalta la interrelación histórica entre Cuba y China, una relación construida a través del comercio, la migración y el intercambio cultural. Las vajillas de Luisa Calvo, así como las del marqués de Almendares o el Conde Ibáñez representan la fascinación de la élite cubana por la cultura china en un periodo de globalización incipiente.

 

Vaso, porcelana, esmalte familia rosa sobre fondo turquesa, dinastía Qing, S. XIX. Foto: Cortesía del Museo Nacional de Artes Decorativas

 

 

Contemporaneidad y tradición

La exposición no se detiene en el pasado, ya que durante su recorrido puede disfrutarse de una selección de piezas de mediados del siglo XX, símbolo de la evolución continua de la cerámica china. En un mundo globalizado, donde las tradiciones corren el riesgo de diluirse, la permanencia de técnicas ancestrales en la creación de nuevas obras sugiere una resistencia a la homogeneización cultural. La exhibición se convierte así en un espacio donde la historia antigua dialoga con el presente, creando un puente entre generaciones y estilos.

 

 

Vaso, porcelana, esmaltes policromados (Wucai), China, Jingdezhen, período Kangxi (1662-1722). Foto: Cortesía del Museo Nacional de Artes Decorativas

 

La relevancia de este diálogo se manifiesta en la manera en que la porcelana ha sido utilizada y reinterpretada en el contexto cubano. En un país donde la identidad cultural se ha forjado a través de múltiples influencias, la cerámica china representa un capítulo singular que refleja no solo un intercambio comercial, sino un encuentro de historias, mitologías y simbolismos. La presencia de estas piezas en las casas de la aristocracia cubana, por ejemplo, demuestra cómo la tradición del país asiático encontró su lugar en el corazón de la cultura local.

 

 

Yosvanis Fornaris Garcell, director del Museo Nacional de Artes Decorativas y curador de la muestra. Foto: Cortesía del Museo Nacional de Artes Decorativas

La muestra fue meticulosamente curada por el especialista en arte asiático de la institución y a la vez su director, el máster en ciencias Yosvanis Fornaris Garcell, quien entre los años 2014 y el 2018 cursó estudios de maestría en la Universidad Cerámica de Jingdehzhen, en la provincia de Jiangxi, en la República Popular China. Asimismo, es graduado de la maestría en arqueología en la especialidad de Estudio de Cerámica China antigua y labora en el Museo Nacional de Artes Decorativas desde el año 2008. A lo largo de estos 17 años el prestigioso especialista se ha dedicado casi exclusivamente al estudio de sus colecciones de arte asiático haciendo énfasis en la colección de porcelana china, la más importante, numerosa y completa de la entidad.

 

 

El papel del museo

El MNAD ha presentado a lo largo de varios años disímiles propuestas curatoriales que buscan visibilizar la fabulosa colección que de arte chino atesora en sus almacenes. La institución presenta dos salas de exposición permanente dedicadas al arte asiático. Esta institución  juega un rol crucial en la preservación y promoción de este patrimonio compartido; en tanto no solo actúa como guardiana de las piezas, sino que también crea un espacio para la reflexión crítica.

A través de esta muestra, se invita al público a considerar la relevancia de las tradiciones artísticas en un mundo en constante cambio; a repensar el significado de la herencia cultural y su interacción con otras culturas.

Susurros de arcilla: porcelanas chinas en el alma cubana no es solo un despliegue de belleza estética; es una invitación a explorar el rico tapiz de la historia, donde Cuba y China se entrelazan a través de un arte que trasciende fronteras.

La cerámica china, en su fragilidad y fortaleza, se convierte así en un espejo que refleja tanto la diversidad de la experiencia humana como la continuidad necesaria para hacer frente a los desafíos del presente.

 

Compartir...
Salir de la versión móvil