Flores en la tumba del doctor Francisco Montes de Oca, médico de José Martí

Flores en la tumba del doctor Francisco Montes de Oca, médico de José Martí

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Médico e Investigador histórico. Doctor en Ciencias Médicas. Académico Titular de la Academia de Ciencias de Cuba. Neurocirujano del Hospital Provincial Clínico Quirúrgico Docente «Saturnino Lora». Santiago de Cuba. Miembro de la Uneac, de la Unhic y de la Scjm.

Doctor Francisco Montes de Oca Saucedo (1837-1885), fotografía tomada en 1855.

 

Triste y abatido quedó aquel niño de diez años el 23 de febrero de 1847 cuando le dieron la noticia que su padre Alejandro había muerto en la batalla de la Angostura, enfrentándose a los invasores norteamericanos. A partir de ahí su madre Guadalupe tuvo que redoblar los esfuerzos para encaminar en la vida a su hijo Francisco Montes de Oca Saucedo quien había nacido el 27 de enero de 1837. El joven estudió latín y filosofía en el Colegio de San Juan de Letrán, en 1850, allí mostró inclinaciones literarias, y el 5o año de preparatoria, en 1853, en la Escuela  Nacional de Medicina donde cursó física y botánica.

Con 19 años de edad, en 1856, comenzó a estudiar Medicina y un año después fue practicante en el Hospital San Pablo que en 1877 fue llamado Hospital Juárez. Desde el momento en que dispuso de un pequeño sueldo que le concedía su labor en el Hospital de San Pablo, destinó una parte del mismo a comprar cadáveres para realizar disecciones e incrementar sus estudios anatómicos. Luego entró como practicante en la Sección Médica Militar, a las órdenes del doctor Felipe Buenrostro y Hermosa, atendiendo a los heridos de la guerra entre liberales y conservadores conflicto bélico ocurrido entre el 11 de diciembre de 1857 y el 21 de enero de 1858; ese mismo año fue practicante en el Hospital de San Andrés.

 

Hospital de San Pablo, actual Hospital Juárez, donde Montes de Oca fue practicante en 1857.

 

Seis meses después, el 18 de julio de 1858 el secretario de Justicia de Félix Zuloaga, Francisco J. Miranda, ordenó la expulsión de los alumnos que habían jurado la Constitución, entre otros Montes de Oca, quien era un liberal convencido. Sus compañeros de carrera presionaron de tal manera al director que lograron convencerlo para que este evaluara a Montes de Oca como si fuera un estudiante regular, aunque oficialmente estuviera expulsado para que no perdiera el año, reingresó a la Escuela de Medicina el 2 de febrero de 1859.

Exactamente un mes después, siendo estudiante de 4o año, realizó una amputación de muslo en el Hospital Militar de San Cosme, y ese mismo año obtuvo el primer lugar en el concurso de ejercicios prácticos de operaciones quirúrgicas. Al ocurrir la batalla de Tacubaya el 11 abril de ese año, donde el general conservador Leonardo Márquez derrotó al general liberal Santos Degollado, Montes de Oca atendió a los heridos de ambos bandos; sin embargo, había escuchado rumores de que al día siguiente aquel fusilaría a la gente que hubiera participado en el bando opuesto y decidió escapar.

Gracias a esta atinada decisión el joven practicante se recibió como médico cirujano en 1860, en un examen donde el jurado lo aprobó por unanimidad. Ese mismo año creó con Luis Ponce su compañero de estudios, la Sociedad Bohemia, agrupación de jóvenes amantes de la poesía, la prosa, la música y las artes en general. Se cuenta que Montes de Oca llegó a escribir buenos versos, a juzgar por la opinión de sus compañeros de tertulia, si bien nuestro cirujano tuvo el cuidado de destruirlos una vez leídos.

Al año siguiente, el 13 de marzo, solicitó la plaza de profesor y jefe de trabajos anatómicos en la Escuela Nacional de Medicina, ganando el concurso de oposición; también logró obtener la titularidad de la Clínica Externa. Merece señalarse que no dejó esta plaza más que en contadas ocasiones y que por ella recibiría a lo largo de su vida, de manera puntual un sueldo anual de 1 400 pesos. En ese periodo que impartió docencia no usaba ningún tipo de texto como guía de su clase ya que ésta consistía siempre en dar lecciones orales a la cabecera del enfermo.

El doctor Montes de Oca ingresó al ejército el 11 de febrero de 1861 como médico cirujano, comandante de Plana Mayor Facultativa. El 5 de mayo de 1862 estuvo como médico en el Hospital de San Pedro en Puebla bajo las órdenes del doctor Mónico Magaña. Designado como director del Hospital Militar de San de Dios en Puebla, el 9 de marzo de 1863, cumplió con evaluación satisfactoria su tarea; el 16 de ese mismo mes se inició el sitio por las fuerzas francesas a las órdenes del mariscal Elías Federico Forey (1804-1872). El galeno permaneció en su puesto hasta el 17 de mayo cuando rindieron la plaza los defensores mexicanos.

Cuatro años después, el 2 de abril de 1867, participó en el asalto y toma de la ciudad de Puebla, y el 13 del mismo mes, se incorporó, en la Villa de Guadalupe, a las fuerzas republicanas del general Porfirio Díaz que sitiaron la ciudad de México defendida por conservadores imperialistas. Fue ascendido a coronel el 18 de noviembre de 1867. El 31 de marzo de 1874 ganó por oposición la plaza de profesor de clínica quirúrgica en la Escuela Nacional de Medicina. Desde 1o de octubre de 1867 hasta el 18 de diciembre de 1876 fue Director del Hospital Militar de México, también conocido como de San Lucas en la ciudad de México, fecha en que solicitó licencia absoluta del ejército. Invitado por el gobierno del general Porfirio Díaz reingresó al ejército nuevamente como Director del Hospital el 25 de marzo de 1878 y allí se mantuvo hasta su muerte.

Importa destacar que en 1874 fundó la Asociación Médico Quirúrgica Larrey, organización exclusiva para médicos militares, y editó la revista Anales Larrey. El nombre provenía del máximo ídolo de Francisco, el barón Dominique Jean Larrey, médico cirujano quien había participado en las campañas napoleónicas y había publicado el clásico texto Cirugía clínica: ejercido particularmente en los campos y hospitales militares.

El 8 de febrero de 1875 un joven cubano de 22 años llegó a México por el puerto de Veracruz, luego continuó el viaje en tren hacia la capital, era la primera estancia de José Martí Pérez en tierras mexicanas donde creció como ser humano y cultivó amistades para toda la vida. Al año siguiente fue operado por el doctor Francisco Montes de Oca. La Revista Universal publicó el 9 de mayo de 1876 una nota donde explica: «José Martí. —Este querido compañero nuestro se encuentra postrado en el lecho de dolor a causa de una grave enfermedad que recogió en la prisión cuando fue encarcelado por haber defendido a su Patria. Tenemos confianza en los médicos que lo atienden, y dentro de poco volverá la Revista a engalanarse con sus producciones».

 

José Martí a su llegada a México en 1875.

 

Amplia divulgación en la prensa tuvo la enfermedad de Martí. El periódico El Eco de Ambos Mundos refirió el día 14 del mismo mes: «D. José Martí. Este apreciable redactor de La Revista está notablemente aliviado según nos asegura. Nos alegra mucho». El día 16 continúan las informaciones, en la página 3 de El Federalista, en la sección de Gacetillas se informó: «Una operación dolorosa —tuvo que sufrir el Sr. Martí, pero la soportó intrépidamente, y ya está fuera del lecho del dolor. Nuestros más hiperbólicos plácemes». Si se analiza que el día 14 estaba aliviado y el 16 ya se había operado, podemos fijar la operación entre el 10 y el 13 de mayo, porque la primera nota fue publicada por la Revista Universal el día 9 de mayo.

El día 17 la Revista Universal manifiesta que: «Por enfermedad de nuestro compañero Martí, encargado en nuestro periódico de las crónicas del Teatro Principal, José Negrete tomará a su cargo el juicio crítico de la pieza». Es decir que aunque ya estaba operado, su recuperación no había sido completa, por lo que es necesario sustituirlo en las críticas que, con tanto acierto, realizaba a las obras que se presentaban en el Teatro Principal.

Casi dos meses después, cuando está más recuperado, la Revista Universal da a conocer una nota con fecha del 13 de julio de 1876 titulada Honrosa Semblanza, en ella se explica: «Honrosa, y muy merecida, es la bella semblanza que La Ley Fundamental ha hecho del Sr. Francisco Montes de Oca. Alma bondadosa, talento claro y múltiple, habilísimo cirujano, mano siempre dispuesta a salvar una vida del peligro y a un infeliz de la miseria, cuantos han conocido a Montes de Oca, tienen para él las unánimes y calurosas celebraciones que sus raras cualidades merecen. Nuestro compañero Martí, entre otros, le debe muy especial gratitud, y se alegra de tener una ocasión de hacerla pública. A la solicitud afectuosa y notable habilidad de Montes de Oca, debe una curación casi completa, obtenida merced a una operación que notables médicos en España no se decidieron a hacer, y que el doctor mexicano llevó a cabo con precisión sorprendente, tacto sumo y éxito feliz. En el alma lleva nuestro compañero este favor».

Con habilidad quirúrgica Montes de Oca le realizó la exéresis total del testículo afectado, no se limitó a realizar las punciones que en tres ocasiones anteriores habían realizado los doctores en España. En consecuencia le extirpó el tumor tipo sarcocele que ya había sido diagnosticado. A la muerte del Apóstol la autopsia realizada por el doctor Pedro Aureliano Valencia y Forns, el 23 de mayo de 1895, evidenció que le faltaba un testículo.

Después de la intervención quirúrgica continuó la relación Montes de Oca-Martí que fue más que una relación médico paciente y se convirtió en amistad. El 2 de enero de 1877 Martí partió de México y nunca más se encontró con el galeno, pues al regresar al país azteca en 1894 el médico había fallecido.

 

El doctor Francisco Montes de Oca en 1880.

 

Montes de Oca continuó su ascendente carrera profesional, el primero de noviembre de 1875, publicó un artículo acerca de la llamada elefantiasis de los árabes y su tratamiento mediante yoduro potásico y ungüento doble de mercurio. Describe las elefantiasis de los miembros inferiores, del pene y el escroto ilustrándolas con casos clínicos. Se llamaba elefantiasis de los árabes a un padecimiento con obstrucción linfática y una enorme hinchazón de los miembros inferiores. Hoy se sabe que es producida por unos parásitos denominados filarias, aunque existen otras causas de bloqueo linfático que también la pueden producir.

En el número del 1 de junio de 1876 publicó en Anales Larrey el tratamiento de la oftalmía escrofulosa. Y finalmente en agosto de 1876 da a conocer una larga polémica donde critica un artículo acerca del tratamiento llevado a efecto por el doctor Rafael Lavista de un paciente con una litiasis vesical. Primero Lavista contesta la crítica de Montes de Oca y después viene una larga réplica de Montes de Oca a Lavista.

El 15 de enero de 1881 fundó la Escuela Práctica Médico Militar, antecedente inmediato de la Escuela Médico Militar, institución que cambió la  forma de enseñar Medicina y modernizó el arte médico militar. Al año siguiente, el 5 de julio de 1882, alcanzó en el ejército el grado de general de brigada. Su destreza quirúrgica le permitió desarrollar varios procedimientos operatorios, entre ellos: la desarticulación del hombro modificación de la técnica de su ídolo Dominique Larrey, un procedimiento operatorio para el tratamiento de la fimosis, una técnica para la resección del testículo, y el más conocido, una operación para la amputación del tercio superior de la pierna, mediante una incisión en forma de raqueta. Esta intervención fue elogiada por el doctor Rafael Lavista, eminente cirujano con el cual Montes de Oca había tenido la controversia científica  comentada; para el doctor Lavista la técnica quirúrgica ofrecía muñones perfectos para colocar la prótesis.

 

Homenaje militar al doctor Francisco Montes de Oca.

 

Aplicaba en las heridas el lavado continuo mediante lo que en el siglo XIX se llamaba el licor de labarreque, que lleva el nombre del farmacólogo francés que lo introdujo. Se trata de una solución de hipoclorito de sodio, con lo que se anticipó a Alexis Carrel (Premio Nobel) que empleaba la irrigación de las heridas mediante soluciones salinas durante la Primera Guerra Mundial, en 1915. Fue el primer médico mexicano en usar el vendaje hemostático de Esmarch, un tipo de vendaje utilizado para evitar hemorragias en miembros amputados, en una desarticulación de metacarpo; y en desarrollar técnicas operatorias propias como una modificación al procedimiento Chassaignac para extirpar el testículo y lograr ligar con éxito la arteria axilar tras ser herida con un instrumento punzo cortante.

Este médico militar sirvió en el ejército durante 22 años y 5 meses. Entre otros reconocimientos recibió la Cruz con la leyenda «Defendió Puebla de Zaragoza en 1863 contra el Ejército Francés» y la Condecoración Honorífica otorgada por la legislatura de Puebla el 7 de mayo de 1869.

 

El autor del artículo rinde tributo al doctor Francisco Montes de Oca en su tumba de la Rotonda de las Personas Ilustres.

 

El 18 de marzo de 1885, a los 48 años, falleció de bronconeumonía en el camino de Apam Hidalgo, donde iba en busca de un clima frío por indicación de su médico personal para alivio de un supuesto paludismo. Ciento cuarenta años después, en una fría mañana azteca, el autor de este artículo, sin quitarse el polvo del camino, visitó la Rotonda de las Personas Ilustres en el Panteón de Dolores. Allí, emocionado, limpió con sus manos la tumba del galeno y en agradecimiento por la asistencia médica ofrecida por el médico mexicano al Apóstol cubano, depositó flores en la tumba del doctor Francisco Montes de Oca.

Acerca del autor

Dr. C. Ricardo Hodelín Tablada*

Médico e Investigador histórico. Doctor en Ciencias Médicas. Académico Titular de la Academia de Ciencias de Cuba. Neurocirujano del Hospital Provincial Clínico Quirúrgico Docente “Saturnino Lora”. Santiago de Cuba. Miembro de la Uneac, de la Unhic y de la Scjm.

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