
Eliot Porta, organizador del evento en la provincia, expresó: «Este año nosotros el festival va a ser grande, a pesar del momento que vivimos, pero va a ser en materia de diseño más rico». Recordó que en la primera ocasión fueron «los novatos», pero ahora llegan con mayor preparación y con el respaldo de las instituciones culturales locales.
El programa incluye la tradicional esquina del jazz en el parque, conciertos en el malecón y espacios, donde se rendirá homenaje al maestro José Luis Cortés con el espacio “Ataca Chicho”. También se mantienen escenarios como La Luna Naranja, El Mejunje y la Galería Pórtico, que acogerán presentaciones y encuentros entre artistas e intelectuales.
El presidente del comité organizador nacional, Víctor Rodríguez García, recordó la edición anterior en Santa Clara: «La ciudad se convirtió en una ciudad del jazz, donde quiera había una actividad importante y el público lo disfrutó». Añadió que este año participan más de 280 artistas internacionales, lo que confirma la relevancia del evento en medio de circunstancias complejas.
El directivo insistió en que el festival no se limita al jazz como género, sino que busca integrar «toda la buena música» y aprovechar la presencia de figuras como Rolando Luna y Dayramir González, quienes regresan desde el extranjero para compartir su arte.
Por su parte, Fidel Ernesto Tejeda Rodríguez, subdirector de Cultura en Villa Clara, informó sobre ajustes en la programación y resaltó que la cita constituye «una fiesta de la cultura cubana y un grito por la paz».
Con la apertura a cargo de la Orquesta Sinfónica de Villa Clara y un programa que combina conciertos, coloquios, cine y artes visuales, la provincia se reafirma como uno de los escenarios claves del Jazz Plaza, un festival que trasciende la música para convertirse en símbolo de resistencia cultural y encuentro entre generaciones.