Ante el déficit de materias primas y la obsolescencia tecnológica, los encadenamientos productivos ofrecen una alternativa que permite la utilización de las capacidades industriales instaladas, la generación de bienes y servicios, además de la conservación de empleos.
Favorecen, además, la alianza entre diferentes actores de la economía, sin importar su forma de gestión. La Empresa Provincial de la Industria Alimentaria (EPIA) Pinar del Río ya ha implementado 18, establecieron vínculos con 15 actores no estatales, nueve Mipyme (s) y seis trabajadores por cuenta propia (TCP).
Oviamna Martínez, directora general de la entidad, precisó que lo han hecho fundamentalmente en los establecimientos que pertenecían a la cadena del Pan y que fueron subordinados a ellos, cinco en la ciudad capital y uno, respectivamente, en Mantua, Minas de Matahambre, Viñales, Consolación del Sur, San Luis, San Juan y Martínez y Guane.
Hay dos más en proceso, en La Palma y la cabecera provincial, se han beneficiado cuatro industrias por esta vía, entre ellas La Galletera de Viñales.
Roberto Pérez, jefe de la Unidad Básica de Alimentos (UBA) en el municipio, comentó que el establecimiento estaba muy deteriorado por la sobreexplotación a que se había sometido, y aunque varios actores no estatales se acercaron a ellos no lograban concertar por la divergencia de intereses.
En junio del 2025 con la Mipyme Los Roberto iniciaron el trabajo conjunto que requirió una reparación capital del centro en el orden constructivo, así como mejoras en el equipamiento, “los beneficios se notan, nada más de mirar las condiciones que tiene la instalación.”
Una cuarta parte de las ventas de la unidad ingresa a la UBA, lo que impacta sobre la distribución de utilidades trimestralmente.
Panes, de diferentes formatos, galletas, dulces, conforman la oferta, el horario de servicio se extendió desde las siete de la mañana hasta las nueve de la noche.
Guillermo Lache, uno de los dos socios igualitarios de la Mipyme Los Roberto, asegura que les va bien, ellos financiaron la reconstrucción y proveen las materias primas, la EPIA aporta el local que cuenta con un grupo electrógeno y suministran combustible para el mismo.
Resalta la importancia de una adecuada contratación que defina la responsabilidad de las partes, y reconoce, que, sin experiencia en la elaboración de pan, la asociación les facilita la fuerza calificada y la experticia.
Entre los problemas identifica la adquisición de materias primas en el mercado interno, por lo que evalúan realizar importaciones directas para minimizar el impacto de los precios mayoristas sobre los minoristas “esto es un producto para las familias y no se puede ser abusivo.”
Pérez, señaló que, en la antigua unidad de la Cadena del Pan, están asociados con la Mipyme Pan y dulce, allí el volumen de producciones y surtidos, es menor, por la capacidad instalada, pero también beneficiosa.
Incrementar en ambos centros la elaboración de repostería es una proyección a corto plazo.
Estas alianzas se encuentran entre los senderos a transitar para materializar la necesaria y deseada autonomía económica.