Varios son los deportes en nuestro país que casi callados no cejan en su empeño de crecer. Conocen y sufren las carencias económicas y materiales que nos acompañan, pero trabajan, incluso sueñan. Uno de tantos es el pentatlón, que en este 2026 tiene la exigencia de hacerse sentir en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo.
Si viajamos al pasado reciente recordaremos la proeza que lograron en la cita regional de San Salvador 2023, donde anclaron terceros por naciones, sorprendiendo a especialistas y prensa especializada.
Recientemente las máximas autoridades de esta disciplina revelaron su intención de competir en suelo quisqueyano con seis efectivos, tres en cada sexo, algo que sin dudas aumentaría las posibilidades de aspirar a un buen resultado.
La voz de ¡a seguir trabajando! ha tomado mucha fuerza en las recientes jornadas, pues cada semana que se presenta es un paso más en el afán de afilarse de cara a lo que se avecina.
Deportes como el pentatlón merecen una aplauso largo y sonoro.
Sin grandes aspavientos verbales y dudas lógicas por las terribles carencias, se enfocan en ocuparse de sus objetivos y sueños.