En la llamada zona industrial en el municipio Colón, separadas por menos de un kilómetro, habitan las unidades empresariales de base (Ueb) Lácteo Colón y la de Conservas y Vegetales Planta Libertad, entidades en su momento referentes productivas en la occidental provincia de Matanzas.

Hoy, la realidad contrasta con aquellos años de gloria. Las dos registran ejercicios económicos con más gastos que ingresos, un saldo dramáticamente notorio para industrias comprometidas con la producción de alimentos, y encargos estatales como el aseguramiento de la leche y la pulpa de la compota para los niños.
La falta de materia prima, y en lo fundamental la contingencia energética, parecen ser las causas del deterioro financiero de estas Ueb, incluida la paralización por seis meses de la Planta Libertad, trabajadores interruptos, éxodo laboral, pérdida de ingresos y familias molestas por la leche que no llega o lo hace en malas condiciones.
El parecido de infortunios de estas entidades tuvo un giro, un punto de ruptura cuando la apuesta por un nuevo director puso los ojos en el que podría volver a encender las calderas de Planta Libertad. Entonces trajeron de vueltas a uno que ya había estado allí, para romper con eso de que nunca segundas partes fueron buenas.

Desde noviembre a esta parte, la industria no solo ya redujo de 45 a 19 millones sus pérdidas económicas, también ha ido saldando las deudas con los productores, y entrará a su zafra de tomate con la certeza de recuperarse, registrar más ingresos que gastos y poder aplicar luego un Decreto 138 para mejorar salarios.
Rolando Domínguez, como se llama el director, solo ha ido echando manos a las facultades permitidas a la empresa estatal socialista, y en especial usa, sin miedo, las concedidas a las Ueb, en ese convencimiento suyo de que las entidades solo pueden subsistir en la complejidades de la Cuba de hoy “saliendo a buscar todos los días la producción, con electricidad o sin ella, con o sin una gota de petróleo”.
Contrario a la subestimación de no pocos ¿empresarios? por los autoconsumos, Domínguez vio en ellos otra oportunidad. Las tierras sembradas por los propios trabajadores pronto enseñarán los frutos para ellos mismo, la comunidad, la escuela, el hospital, el municipio, porque una empresa con recursos cumple mejor su responsabilidad social.
Aunque pequeños son aún los resultados de Planta Libertad, lucen inmensos al lado de su vecina Ueb Lácteo, sumida en un deterioro productivo en tiempos donde a nadie conviene.
Precisamente aunque ha ido bajando sus pérdidas, la Empresa de Productos Lácteos de Matanzas figura en la relación de las 10 entidades con pérdidas económicas al cierre de 2025, una cantidad que suena pequeña, pero no lo es.
Esos números crecen exponencialmente si se dedican a la producción de alimentos algunas como la Avícola, las agroindustriales municipales Martí, Pedro Betancourt, y la Gusev en Los Arabos, o las agroindustriales azucareras René Fraga y Mario Muñoz.
En predios matanceros, hay suficientes ejemplos para suponer que hay empresas con pérdidas porque, ¿incompetentes son los directores?
En el municipio Colón, a menos de un kilómetro habitan las unidades empresariales de base Lácteo Colón y la de Conservas y Vegetales Planta Libertad. La primera no levanta cabeza, la segunda sale a flote.


💯 porciento de acuerdo, buen artículo. Siempre cuando hay malos resultados económicos hay que revisar para no quedarnos a contemplar o peor solo a criticar. Ejercer la opinión con argumentos sólidos, antecedentes y contrastar, ayuda a transformar