Granma.— En los patios, organopónicos y parcelas de los 13 municipios de esta provincia, una revolución verde y silenciosa está en marcha. Es el Programa de la Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar, que se consolida como la vía más rápida para obtener alimentos, especialmente tras el embate de fenómenos meteorológicos extremos.

En la oriental provincia se demuestra que el camino pasa por aprovechar cada espacio, movilizar a las familias y recuperar la tradición productiva.
Esta región de tierras fértiles y manos laboriosas cuenta con condiciones naturales privilegiadas para una agricultura diversificada. Sus suelos, su clima y las raíces campesinas de sus habitantes constituyen el capital principal.
La ingeniera Yurien Valdés González, al frente del programa en la Delegación Provincial de la Agricultura, insiste en que la clave está en “fortalecer el movimiento de fincas y parcelas, sobre todo porque involucra a la familia, la estimula a producir, y esa es la real soberanía alimentaria”. Este enfoque, bien instrumentado, puede convertir el potencial del territorio en alimentos concretos.
De la resiliencia al reconocimiento nacional
Los últimos años han dejado resultados positivos. En el 2024 Granma recibió un reconocimiento entre las provincias más destacadas en esa labor.
Su capacidad de recuperación se puso a prueba con el huracán Melissa, que destruyó semilleros y canteros. La respuesta fue contundente y a dos meses del suceso comenzó la comercialización de hortalizas y condimentos frescos, sobre todo en el municipio cabecera, Bayamo, que cuenta con 19 infraestructuras para ese fin.
Este resultado es el fruto de un trabajo sostenido que incluye la expansión de huertos intensivos, organopónicos y patios de referencia, con metas en las que se puede seguir avanzando.
Creer y hacer
En el corazón de uno de los barrios manzanilleros se erige el Patio agroecológico integral La Rosita, como un ejemplo de sostenibilidad y soberanía alimentaria.
Al frente de este proyecto se encuentran los esposos María Rosa León Reyes y Josué Guilarte González, quienes han transformado 400 metros cuadrados de su propiedad en un espacio de productividad, innovación y enseñanza.
Los 17 años de labor de esta familia, de profundo compromiso con la comunidad, han sido reconocidos con la Quinta Corona de Excelencia Nacional de la Agricultura Urbana, máxima distinción que refleja el éxito de integrar más de 30 subprogramas.
En el Patio conviven cultivos de hortalizas, frutales y plantas medicinales con la crianza de animales, prácticas en las que se emplean siempre principios de permacultura.
Una de sus contribuciones más destacadas es el desarrollo y generalización del bio-producto Germivid, creado en su propio hogar. Este preparado, utilizado para la salud animal y el control de plagas, ha sido adoptado por más de 90 patios en la comunidad y es demandado incluso por productores independientes.
Su impacto los llevó a fundar la primera mipyme agrícola de Manzanillo, La Rosita Agrobiot, y a representar a Cuba en eventos internacionales de agroecología.
Los desafíos que impulsan
El camino no está exento de obstáculos y reconocerlos es parte de la ruta para superarlos. En Granma, como en otras provincias, se requiere completar la fuerza de trabajo para ganar en estabilidad y fortalecer la estructura de apoyo en todos los municipios.
El reto, en definitiva, es claro: aumentar la producción con participación popular. La agricultura urbana, suburbana y familiar aquí dejó de ser una alternativa para convertirse en una estrategia vital y probada.

