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Arte y fidelidad

Fidel y el Poeta Nacional Nicolás Guillén en aquellos tiempos fundacionales. Foto: Cortesía de la Uneac

La relación de Fidel Castro con la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) fue desde sus orígenes un víncu­lo profundo y definitorio que marcó el rumbo de la políti­ca cultural cubana desde los albores de la Revolución.

Los antecedentes hay que buscarlos en las célebres Palabras a los intelectuales, pronunciadas por Fidel en junio de 1961 en la Bibliote­ca Nacional José Martí, en La Habana, a raíz de inten­sos intercambios con crea­dores y pensadores cubanos.

En ese discurso sentó principios que serían pila­res para esta organización: la convocatoria a una rea­lización comprometida con la sociedad y la defensa de la cultura como patrimonio popular.

Fidel no concebía la cul­tura como un lujo secunda­rio, sino como un componen­te esencial de la identidad y de la emancipación nacio­nal, que lo llevó a mantener contacto permanente con la Uneac durante sus principa­les encuentros y congresos.

Su presencia en estas reuniones no fue meramen­te protocolaria: participó en debates, escuchó propuestas y defendió la idea de que los creadores tuvieran un papel activo en la construcción de la Revolución y en su polí­tica cultural, reconociendo tanto el valor estético de sus aportes como su dimensión social.

La Uneac continúa sien­do un espacio para la con­vergencia y la reflexión, fiel a los principios fundacio­nales que establecieron el intercambio entre el Estado revolucionario y los intelec­tuales como una vía esencial para el desarrollo cultural de la nación.

Ese constante diálogo cimentado por Fidel se tra­duce también en la memoria institucional de la organiza­ción, en la que su figura ha sido referente en debates, paneles académicos y en­cuentros de reflexión sobre nacionalidad y pensamiento crítico.

La impronta del Co­mandante en Jefe va más allá de un gesto simbólico: está inscrita en la misión misma de la Uneac de pro­mover la creación artística en todas sus formas, que articula la diversidad es­tética con la construcción de una identidad cultural soberana.

Sus palabras sobre la de­mocratización de la cultura y la necesidad de que llegue a todos los rincones del país siguen siendo citadas y ana­lizadas en talleres, congre­sos y publicaciones impulsa­dos por la organización.

Para honrar esa relación esencial entre Fidel Castro y la Uneac, esta le consagra en el presente año su programa Arte Fiel, una iniciativa que destacará hitos de ese vín­culo histórico mediante con­ciertos, presentaciones de li­bros, paneles y exposiciones en todo el país.

Se trata no solo de re­cordar la impronta de Fidel en la política cultural cuba­na y en la vida de la Uneac, sino también reafirmar el espíritu de diálogo, creati­vidad y compromiso que él promovió, reafirmando que la alianza entre creación ar­tística y proyecto social son ejes vitales para la identi­dad cultural de la nación.

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