Me atrevo a asegurarle que la familia del triatlón en Cuba asumirá con ánimos redoblados el actual año. La razón es comprensible y merecida: Serán sede de dos importantes eventos internacionales.
El ya conocido Triatlón de La Habana, previsto para el 21 de febrero en el circuito de Marina Hemingway, y la I Copa Continental de Varadero, que se efectuará el 7 de junio.
En medio de tantas carencias, ambos certámenes son un bálsamo de cara a un calendario que tendrá como punto culminante, al menos para los de casa, los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo 2026.
Es cierto que aún es muy pronto para asegurar si a las dos competencias asistirán los mejores triatletas de la región, sin embargo, la oportunidad se antoja única en el afán de calibrar estrategias y probar a un puñado de jóvenes figuras, que deberán asumir un mayor protagonismo en el actual ciclo olímpico.
Este deporte sabe que necesita aprovechar cuanta oportunidad se le brinde en su objetivo de crecer. De ahí que sus principales directivos tratarán de firmar una ruta, que al final dejé buenas notas cualitativas.