El cambio creador

El cambio creador

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Si nos atenemos literalmente a la expresión: encaramarse en sus propios hombros, el tema del cambio de mentalidad sería algo sobre lo cual no habría nada que hacer porque sería imposible.

Como no se trata de cuerpos ni espacios físicos, es válido sostener que el medio con el cual vamos a hacer la transformación puede ser el mismo que necesitamos modificar, pero hay que tomar conciencia de que no es coser y cantar.

 

Ilustración: Martirena

 

Tras comprender la necesidad del cambio de mentalidad, lo primero es decidirse a ejecutarlo para que nuestro poder interior de idear logre, en este caso, que el trabajo creador alcance su más alta expresión y obre cualquier milagro.

Esa renovación esencial es imprescindible en todos, pero en el caso de los trabajadores y dirigentes sindicales reviste un carácter estratégico porque están en el escenario donde se desarrollan las acciones y se materializan los proyectos.

De poco valdrían decisiones tomadas con nueva mentalidad, si los encargados de ejecutarlas mantienen su pensamiento desactualizado, en la inercia o detenidos por procedimientos que lo han trabado todo.

Además de que no es suficiente que el término esté popularizado, puede ser nocivo que se repita mecánicamente y se den conceptos vagos al definir en qué consiste el tan mencionado cambio.

No basta renovar las normas por parte de quienes gobiernan, administran o dirigen desde cualquier organización, pues por muy acordes que estén con el presente, se requiere un reajuste mental de los que directamente producen o ejecutan.

Las barreras psicológicas impiden los cambios

Como condición para sustituir prácticas envejecidas, hay que identificarlas, pero no es raro que esa necesidad sea entorpecida por barreras psicológicas que impiden erradicar dogmas en entidades y cuadros que obstaculizan el reimpulso a la economía.

En los trabajadores, afiliados y cuadros sindicales tiene especial significado la manera en que conciben su papel y responsabilidad, pues de ello depende lo que se logre en la base de la sociedad.

 

Ilustración: Martirena

Y al decir sociedad, el cambio es para que las críticas, autocríticas y transformaciones sean dentro de la Revolución, por lo cual al renovar métodos, erradicar esquematismos y dogmas, el fundamento es la ideología de la clase obrera.

Para la masa sindical y cada uno de los trabajadores, el “cambio de mentalidad” tiene que llevar a participar en la conducción de las acciones que suelen dejarse exclusivamente a las administraciones.

Hay que saber diferenciar lo que le corresponde a cada estructura de dirección, y no creer que el movimiento obrero nada tiene que ver con la disciplina del colectivo ni las gestiones para cumplir los planes de producción y servicios.

Esas transformaciones hacia el interior de cada trabajador implican un pensamiento que destierre quejas o lamentos por falta de recursos y proceder a reclamar datos para analizar e intervenir en asambleas y consejos de dirección, proponer soluciones, y exigir la observancia de los acuerdos y normas.

La mentalidad requerida en estos tiempos debe llevar a evitar el robo de recursos, la simulación, y hacer énfasis en sugerir innovaciones y defender la calidad.

 

Hay que atender los sentimientos

Aun si no tuvieran razón quienes en algún lugar afirman que el sindicato es solo transmisor de orientaciones, hay que atenderlo en tanto pertenece a la esfera de la mentalidad y es un sentimiento a tener en cuenta.

Entre todos se necesita analizar qué hacer para que la sección sindical sea un escenario de debates, control obrero y de representación para defender salarios, condiciones de salud y seguridad, y hallar el camino que conduzca a que la organización cumpla sus funciones.

La mentalidad que se requiere no atañe sólo a los cuadros de la CTC y los sindicatos, el trabajador y los afiliados tienen que ver a la organización como propia y exigirle que rinda cuentas, que intervenga en la solución de planteamientos y conflictos.

También a la membresía le compete entender el nuevo escenario con sus reglas y en tal contexto exigir productividad, reducir subsidios a producciones, y erradicar medidas que han creado distorsiones.

También con una mentalidad actualizada, el movimiento sindical tiene que reclamar incentivos reales a quienes más participen en la toma de decisiones y aporten al trabajo.

Mucho hay que transformar para cumplir el programa de gobierno para eliminar distorsiones y reimpulsar la economía, y por eso urge el cambio de mentalidad, en este caso tanto en el trabajo sindical como en el cumplimiento de las tareas de cada puesto laboral.

No debe descuidarse nada relacionado con la búsqueda de una nueva mentalidad, pues con el mismo pensamiento lastrado por ideas obsoletas, hay que renovarlo y ponerlo a tono con el momento histórico para entonces, cambiar todo lo que debe ser cambiado y lograr un trabajo plenamente creador.

Acerca del autor

Licenciado en Periodismo y licenciado en Ciencias Sociales, autor de El Foro en Cubahora, jubilado y reincorporado en la Redacción Digital de Trabajadores, donde escribe las secciones LA GUAGUA y EN 500 CARACTERES, fue corresponsal del periódico Vanguardia en tres de las seis regiones de Las Villas, Jefe de Redacción fundador del periódico Escambray, Corresponsal Jefe de la Agencia de Información Nacional (actual ACN) en Sancti Spiritus, colaborador de Radio Progreso, Prensa Latina y Radio Sancti Spíritus; así como Jefe de Información, Subdirector y Director del periódico Vanguardia, donde administró sus foros de discusión.

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