El timbre del celular cercena el silencio de la madrugada, no hay sobresaltos al responder, hace la pregunta habitual mientras se incorpora de la cama y se alista: “¿Dónde es la avería? ¿Cueto, Bayamo, Camagüey?”. Recibe los detalles, abotona el overol, acordona las botas y se despide de los suyos, esos que una y otra vez le dicen lo de siempre: “Cuídate”.
La escena suele reiterarse en la vida de Rolando Rodríguez Medina, Hermes Rodríguez Rivera y otros tantos linieros, operarios, jefes de brigada y directivos de la unidad empresarial de base (UEB) Santiago de Cuba, de la Empresa de Construcciones de la Industria Eléctrica (Ecie), entidad encargada de brindar servicios de montaje, mantenimiento y transmisión para el sistema electroenergético nacional, subestaciones, torres y líneas aéreas de 220 mil voltios que ante un fallo requieren atención inmediata sin miramientos de días y horas.
Pero lo que de manera rutinaria acontece se cuadruplica en tiempos de huracanes. Si alguien tiene dudas que le pregunte entonces a cualquiera de los 185 trabajadores de la UEB santiaguera de la Ecie y escuchará las anécdotas.
Rolando y Hermes las tienen al por mayor, este último, acostumbrado a desafiar el peligro, reta constantemente el riesgo que significa laborar encaramado en estructuras de más de 40 metros de altura, narra lo que para él ha sido el sobresalto de su vida: “Montar en helicóptero el pasado octubre, después del paso del huracán Melissa, para hacer el celaje, es decir, la evaluación de los daños ocasionados a las torres y el cableado de alta tensión”.
Con el apoyo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias se dispuso de ese medio aéreo y allá se fue Hermes, por primera vez sobrevolando, a cumplir con el primero de los requerimientos antes de iniciar las reparaciones para la recuperación del servicio eléctrico en el oriente cubano.
Así de trascendentes son las misiones de la tropa de la Ecie Santiago de Cuba, colectivo Vanguardia Nacional, con liderazgo a nivel de empresa.
No hay provincia del país azotada por algún evento meteorológico que no conozca del buen desempeño de ellos, los que se empecinan en hacerlo bien.
Rolando tiene la más reciente vivencia de lo dicho. Fue él uno de los que, con sus propias manos, restituyó la electricidad a las casas en intrincados asentamientos rurales de la provincia santiaguera como El Cujabo, Altos de Rosell, Vista Alegre, Matayegua, El Carmen y Providencia.
A sabiendas de que los eléctricos son una sola familia, linieros de la Ecie no solo se concentraron en trabajar para minimizar los daños de Melissa en torres de alta tensión y líneas primarias sino que asumieron, incluso, hasta altas horas del pasado 30 de diciembre, cambios de postes y reparación del cableado que permitieron el regreso de la luz a cientos de hogares en esos parajes de la serranía.
En medio de ello, como en otras ocasiones, el ingenio creador, las inventivas y el deseo de aportar fueron mayores que las limitaciones materiales que encontraron a su paso, algo que va con esos santiagueros en particular, y de manera general, con todos los del sector eléctrico, hombres y mujeres que el venidero 14 festejarán su día.
En la Ecie no faltan los motivos para hacer un alto en la rutina laboral y celebrar la efeméride. El 2025 les dejó resultados productivos y sindicales estimulantes, según refiere el Máster en Ciencias Luis Manuel Bizet Téllez, jefe del Centro de Operaciones de Transmisión, para que crezcan los aportes a la economía.
De manera distintiva el empeño mayor con el que arrancó el nuevo año está puesto en la construcción y montaje de uno de los cuatro sistemas de almacenamiento de energía en baterías que se levantan en Cuba, en este caso en la provincia de Granma, tarea que asumen acompañados por varias fuerzas especializadas como las del Ministerio de la Construcción, las empresas de Grupos Electrógenos y Servicios Eléctricos y la de Ingeniería y Proyectos de la Electricidad.
A la par, como en otros colectivos laborales del sector eléctrico, estos primeros días de enero se ocupan también de promover y materializar movilizaciones a labores agrícolas, donaciones de sangre y reconocimientos a los más destacados, iniciativas en las cuales, de muy diversos modos, se recuerda y honra a dos figuras que son inspiración y ejemplo para el gremio: Antonio Guiteras y Ñico López.