Holguín.— El carbón vegetal, de legado milenario, experimenta un redescubrimiento por el sistema sanitario de esta provincia. En su estructura oscura y porosa se halló un bálsamo para diversas afecciones de la piel, inflamatorias y del sistema respiratorio.

Fue la doctora Yunelis Pérez Concepción, especialista en Medicina General Integral y en Medicina Física y Rehabilitación, del Hospital Pediátrico Octavio de la Concepción y de la Pedraja, quien abrió caminos desde la innovación para que las partículas sanadoras del carbón activado se visibilizaran con todo su potencial.
Antes de recibir el pasado año el Premio de Mayor Impacto Económico y Social, de la Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores, Yunelis llevaba casi un decenio dedicada a analizar el poder, casi mágico, de los cataplasmas de carbón vegetal activado en el ámbito de la rehabilitación.
Explica que conocía del uso en otros países de la carbotecnia como tratamiento alternativo, pero fue en su propia hija que comprobó su valía. “Se lo apliqué en un proceso de linfangitis y la evolución fue muy buena, así que me decidí a llevar ese conocimiento a los servicios de salud”.
Entonces la felicidad no se hizo esperar en la Sala de Rehabilitación del Pediátrico holguinero. “La nueva experiencia fue con una niñita de tres años de edad que llevaba seis meses sin caminar por una sinovitis de rodilla. Empezamos a ponerle carbón y al quinto día estaba caminando perfectamente”, rememora.
Después vendrían muchos más momentos gratificantes, al punto de que se contabilizan actualmente más de 10 mil personas tratadas con emplastes de carbón, que se colocan por diferentes períodos de tiempo sobre las zonas del cuerpo afectadas.
“Tenemos muchas anécdotas interesantes. Por ejemplo, atendimos a un paciente de 88 años con un ántrax, una afección muy difícil de trabajar. Con el empleo de cataplasmas de carbón logramos limpiarle la zona y evitarle una intervención quirúrgica.
“También, durante el pico de la COVID-19, en el pediátrico le aplicamos este tratamiento a niños con bronquiolitis y bronquitis y su recuperación fue más rápida que en quienes no lo habían recibido. Los padres venían muy agradecidos”.
La galena subraya que el carbón vegetal activado actúa como un purificador biológico gracias a su capacidad de adsorber moléculas en medios líquidos o gaseosos. De modo que “cuando lo usamos de forma tópica o transdérmica, es decir, a través de la piel, logramos limpiar el intersticio de la zona afectada. Este mecanismo nos ha permitido utilizarlo con éxito en diversos procesos inflamatorios e incluso en esguinces y fracturas dolorosas”.
Destaca que están trabajando para establecer un protocolo oficial para el tratamiento de la sinovitis con carbón activado. “La investigación comenzó en el policlínico Alcides Pino, donde hemos atendido alrededor de 485 casos con una efectividad superior al 95 por ciento. Contamos ya con una tesis de residencia que respalda el método”, señala.
La carbotecnia ha cosechado doble fruto. Por un lado un ahorro millonario para los centros asistenciales donde se ha generalizado, al poder trasladar el tratamiento al hogar, y lo que es aun más valioso, la satisfacción profunda de sanar. Como afirma la doctora, su premio mayor reside en devolver el bienestar con un elemento tan simple e inocuo como el carbón.


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