Hubo un tiempo en el que el polo acuático cubano infundía respeto a nivel mundial. Su participación citas del orbe, universidades e incluso Juegos Olímpicos era sinónimo de calidad y consistencia. En aquella etapa las coronas centrocaribeñas llovían y los podios continentales eran tan habituales como el Sol que emerge día tras día.
Sin embargo, eso quedó atrás un marcado retroceso los hundió y lo que antes era eficacia se convirtió casi en milagro. Varios han sido los factores de ese retroceso, aun así, la familia de ese deporte no ceja en su empeño y en medio de limitaciones para avanzar en busca de mejores metas.
La más inmediata tarea de la disciplina llegará en febrero cuando en La Habana del 15 al 21 y en Sancti Spíritus del 22 al 28 de efectúen las lides nacionales para chicas y varones respectivamente.
Ambas justas revisten vital importancia, pues serán termómetro que medirá como podrán asumir ambas formaciones el evento clasificatorio rumbo a los Juegos Centroamericanos y del Caribe de República Dominicana, que acogerá Colombia en marzo.
El polo acuático conoce de lo trabajoso que será su objetivo, aun así, continúan inmersos en una preparación que se asemeja a una larga travesía.